Redacción Canal Abierto | Esta noche se realizará la gala pre estreno del Movistar Arena, el estadio cubierto más grande la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en Humboldt 450, Villa Crespo. Este proyecto, gestionado en conjunto por el diario La Nación y la empresa ASM Global (ex AEG Worldwide) está hecho sobre uno que originalmente era del Club Atlanta, pero estuvo parado tras un derrumbe y falta de financiación. En septiembre de 2017, la Legislatura porteña aprobó la ley 5.874 que revivió el proyecto, y con esta última mutó a lo que es hoy.

Ingrid De Jong, vecina de Villa Crespo, comentó que esto sucedió sin auditoría, sin informar a los vecinos, dando por asumido que no había un impacto ambiental relevante. Por este motivo, hoy y mañana, los vecinos Autoconvocados de Villa Crespo contra el Megaestadio se movilizarán para constatar que la empresa explotadora cumpla con lo establecido.

Hace unos meses, los vecinos, representados por el abogado y presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad, Jonatan Baldiviezo, iniciaron una acción judicial que cuestionaba el permiso ambiental que el Gobierno había cedido para la instalación y explotación de este estadio arena. “Los jueces nos dieron la razón y lo que hicieron, tanto el Gobierno como la empresa, fue adecuar esos permisos ambientales, cumpliendo los procedimientos legales que establecía la ley 123 de Evaluación de Impacto Ambiental”, explicó Baldiviezo a Canal Abierto.

Hace un mes, la Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad le otorgó un nuevo permiso. “De lo que no tenemos conocimiento ahora, y que veremos en estos días si podemos acceder a la información, es de los permisos restantes, como los administrativos, la habilitación de seguridad y salubridad, el plan de movilidad y tránsito (que debería estar presentado) con cortes de calle y estacionamiento consensuado con el Gobierno de la Ciudad”, agregó el letrado.

Durante el proceso de evaluación de impacto ambiental, la empresa se comprometió a que el estadio iba a contar, como mínimo, con 800 estacionamientos. 400 iban a estar en un terreno que el Club Atlanta les alquilaba, y el resto bajo el viaducto del San Martín. Estos últimos no se terminaron, producto del embargo a la empresa encargada de su construcción.

Nosotros estamos disconformes con los estudios de evaluación ambiental que se hicieron. No contemplan los impactos que va a tener la explotación de un emprendimiento de esta envergadura como la modificación de la identidad del barrio, la afluencia de gente, o el tránsito en sus calles”, sostuvo Baldiviezo.

Por su parte, De Jong expresó: “Se calcula que se van a realizar unas 100 actividades por año, lo cual implica dos conciertos por semana con la afluencia de 16.000 personas. Si sólo el 10% de los que asistan trajeran sus autos, habría 1.600 vehículos en calles donde no hay lugar para estacionar. Hay que imaginarse cómo poblarían esas calles estrechas que rodean el estadio, el impacto en los hogares por el ingreso y la desconcentración de gente y vendedores”.

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