Redaccción Canal Abierto | Valeria Salech es mamá de Emiliano, un joven diagnosticado de epilepsia y autismo y marcado por distintos tratamientos que no le hacían bien. Enterada de los beneficios del uso del aceite de cannabis decidió probar con su propio hijo la teoría de que una planta prohibida le podía hacer bien a la salud. Y así fue. A partir de allí comenzó a cultivar un sueño que se convirtió en ley en marzo de 2017, cuando con cientos de madres, padres e hijos en la calle se sancionó la ley de Uso Medicinal del Cannabis.

Pero la letra de esa ley está lejos de cumplirse, por eso Valeria fundó la ONG Mamá Cultiva desde donde lucha contra la criminalización, acompaña a familias y junto a cientos de madres reclama el acceso a la salud, ya que ya comprobó con su propia experiencia los beneficios del uso del cannabis.

Sembrando la semilla
-Mamá cultiva nació en el Congreso. El 23 de marzo de 2016, veo en Facebook que la diputada Diana Conti presentaba un proyecto de ley para despenalización del cannabis para uso medicinal, y cuando me enteré fui, sola. Cuando llegó estaba Conti, una mamá de Villa Gesell, la mamá de Josefina, y un montón de diputadas mujeres, que es raro de ver… Viky Donda, Gabriela Troiano, Carolina Gaillard y otras más… y del otro lado también había mujeres. Me puse a hablar con ellas y pensé rápidamente “hay que armar un colectivo de mujeres y pelear como colectivo”, siempre es más potente lo colectivo que lo individual.

La Ley muerta: un avance
-El hecho de que la voz cantante la llevara una madre funcionó. Se consiguió una ley que no es lo que queríamos, pero fue lo posible en ese escenario, con un gobierno tan conservador. Por eso apoyamos la promulgación de la ley, no era la que queríamos, pero fue un paso importante.

-La batalla ganada es la de la legitimidad que pudimos conseguir… la tapa de Clarín fue “Se aprobó el cannabis medicinal”, aunque la ley sea letra muerta y no se implementa, es un avance y otra manera de ver a la misma planta que hace años se viene luchando por su legalización. La gente lo aceptó.

Qué hacer con la Ley
-A la ley le falta el autocultivo, le falta el uso. La Ley es una ley de investigación médico y científica del uso del cannabis, no es una ley de uso. No está pensada para subsanar nada, está pensada para desarrollar investigación en Argentina pero si eso no tiene un presupuesto… hubiera sido un paso muy importante.

Investigadores argentinos estudiando cannabis podrían dar mucho que hablar, además tenemos la ventaja de tener Laboratorios Nacionales para producir fito medicamentos.

Esperanzas
-Todos los colectivos oprimidos, perseguidos, estigmatizados estamos esperando este momento de cambio de gobierno. El tema que haya ganado un frente progresista está vinculado a que este caldo de resistencias que se armó, al feminismo, estamos todos esperando… “bueno, a ver progresistas qué hacen”.

Cuerpo a cuerpo con la demanda
-Mamá Cultiva fue creada por madres y cultivadores, después se fueron sumando profesionales, mayormente mujeres. Y cuando salió la ley, y no pasó nada, Mamá Cultiva quedó como una referencia en cannabis medicinal y nos escriben 200 personas por día a las redes sociales, desde entonces hasta ahora, es una demanda mantenida. Entonces nos organizamos para satisfacer esa demanda, somos más de 30 voluntarios y hacemos cursos de cultivo, cursos de capacitación para los profesionales, acompañamiento a las familias. Estamos todos los días trabajando cuerpo a cuerpo con la necesidad.

La “feminización” del cuidado
-Las personas que llegan son más del 60 por ciento mujeres cuidadoras, que tienen a cargo acompañar la enfermedad y el tratamiento de alguien, hijos o no.

La cuidadora es una persona invisible completamente. Y es mujer, y a esa persona no se le reconoce su trabajo ni económicamente, ni socialmente y que no eligió estar ahí. Yo no elegí estar donde estoy, tuve que dejar de trabajar, de estudiar, dejar mi ocio, en función del mandato patriarcal de cuidar a una persona con discapacidad.

Cultivadoras superpoderosas
-Cuando empezás a cultivar empezás a poder hacer algo que te es propio y con lo que vas a ayudar, no sólo a la persona que cuidás sino a vos, te sentís potente y empezás a ser una herramienta de producción de algo que hace bien a otras personas…
yo cultivo para mi hijo, para mi vecina, para mi vieja. Y yo empiezo a tener un rol en la sociedad muy distinto al que tenía.

Cultivar el cuestionamiento
-Y empezás con un cuestionamiento permanente: ¿cuál es mi rol en la sociedad?, ¿qué es la salud?, ¿cuál es el rol de los médicos?, ¿qué es la medicina hegemónica, por qué esa es la única que vale y las otras no?… ¿qué pasa con los conocimientos ancestrales de nuestros pueblos?

-Te cuestionás tantas cosas que empezás a tener una convicción política propia que te cambia la vida y te hace poderosa. Cuando decimos en Mamá Cultiva que empoderamos a las cuidadoras, es lo mejor que podemos hacer porque es cuidar a quienes nos cuidan. Les damos un poder frente a un modelo médico que las oprime, que las tiene sumisas.

Lo prohibido
-Cuando empezás a cuestionarte te das cuenta el origen de la prohibición. Las cosas no están prohibidas de una manera fija. En un momento fue legal la esclavitud y después dejó de serlo, en un momento estuvo prohibido el alcohol y después se reguló y todas esas cosas que van cambiando, a medida que las sociedades evolucionan, tienen orígenes políticos, morales, económicos y todo eso uno tiene que tenerlo en cuenta. No es que porque está prohibido está mal o porque está permitido está bien. Las historias de las prohibiciones traslucen un entramado político que hay que estudiarlo.


Esto y mucho más en Es la política, capítulo 19, temporada 1
Conducen: Pablo Marchetti y María Eugenia Rossi Gallo.
Producción y realización: Lavaca y Canal Abierto.

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas