Por Leo Vázquez | Despojado de las angostas orillas discursivas que impone la campaña electoral, y ya sin la preocupación de evitar espantar a esa porción del electorado más reacia a los enunciados extremos, el próximo presidente argentino dio una clase magistral en la prestigiosa Universidad Autónoma Nacional de México en la que descargó con fuerza su plataforma ideológica de claro tinte progresista, sobre la cual -dijo- se apoyará su gestión.

Luego de reunirse con Andrés Manuel López Obrador, en su primera intervención pública abierta luego del domingo 27, reivindicó la revolución de Pancho Villa y Emiliano Zapata y la comparó con el peronismo. También destacó el valor de la educación pública gratuita, mencionó a los exiliados de la dictadura, puso en primer plano la lucha contra la pobreza y la desigualdad y la importancia de la articulación regional. Al mismo tiempo, no ahorró críticas contra el neoliberalismo, el modelo chileno y a la guerra judicial contra “líderes populares” que se despliega en varios países de la región.

Además, sin nombrarlo, responsabilizó a Mauricio Macri por la crisis en nuestro país e insistió en la necesidad de ampliar derechos, como los laborales y los que se enmarcan dentro de la agenda de demandas feministas, como la legalización del aborto. Y se diferenció del mandatario saliente condenando los supuestos costos laborales elevados que el actual gobierno insistió en devaluar.

Solo el tiempo podrá evaluar si este conjunto de ideas expresadas ante un auditorio amable se convierten en políticas reales y consiguen modificar el rumbo de la debacle social, laboral y económica que deja la experiencia fallida de Cambiemos, y el presente regional. Fernández hizo la pre inauguración de su gobierno, al menos desde lo simbólico, alentando un tiempo de esperanzas en medio de un océano de urgencias.

Los pasajes destacados

“Sin las universidades públicas, muchos argentinos y mexicanos no podrían llegar a ser lo que son. Soy un gran defensor de la universidad pública y un gran defensor de la educación gratuita”.

“No es casual que mi primera salida como Presidente electo sea venir a México. Los argentinos tenemos una deuda de gratitud eterna con México, los perseguidos por la dictadura vinieron acá, y los mexicanos los abrazaron”.

“Durante muchos años México miró mucho tiempo al norte, y mucho menos al sur, hasta que un día llego Andrés Manuel López Obrador. La primera bocanada de aire fresco que hubo en este tiempo fue la llegada de AMLO”.

“Atahualpa Yupanqui, un gran poeta, un gran cantor de las cosas argentinas, decía que ´un amigo es uno mismo con otro cuero´, eso es lo que ayer sentí con AMLO”.

“Tenemos las condiciones para hacer ese eje que a tantos preocupa y a nadie debería preocupar. Es un eje que debemos construir para darle al continente la igualdad que no tiene, para garantizar la democracia que a veces no funciona, y por sobre todas las cosas para tenderle la mano y sacar del pozo de la pobreza quienes están sumidos allí, para los olvidados de nuestro continente”.

“Tuvimos una época en la que el continente tuvo una lógica de desarrollo en la que lo que más priorizábamos era a los que menos tenían. Fueron años de mucho crecimiento, y los más poderosos ganaron mucho, por razones que nunca entiendo, es como que les molestara que los pobres dejen de ser pobres”.

“Vengo escuchando voces que dicen que hay que limitar los derechos de los que trabajan. ¿Cómo puede ser que reneguemos de los derechos?, si nosotros fuimos diferentes porque un día empezamos a incorporar a la sociedad a los que trabajaban, a darles garantías, aguinaldo, vacaciones, salud…”

“La pérdida de esos derechos conducen a reacciones, algunas las vemos en Ecuador y en Chile. Lo que ha pasado allí es que un día, los que pierden derechos entienden que tienen derecho a tenerlos”.

“Tengo muchos amigos chilenos, acá hay uno, Marco Enríquez Ominami (NdA: Candidato presidencial de la izquierda chilena, hijo de Miguel Enríquez, jefe de la guerrilla del MIR), un amigo del alma, que me acompaña siempre. Durante todos estos años escuche decir que chile era el ejemplo a seguir, y parecía ser que la macro economía funcionaba pero la desigualdad era muy grande. ¿Cómo es este sistema que hace valioso el crecimiento económico mientras muchos quedan postergados? Todos me hablaban del milagro chileno, y yo decía que el único milagro es que la gente no reaccione. Y un día reaccionaron”.

“Un buen continente se construye incorporando gente a la sociedad, dándole derechos, garantizándoles posibilidades de progreso y libertad a todos: el  que no tiene derecho a un trabajo no tiene libertad; el que tiene un trabajo precario no tiene libertad; el que trabaja y pierde derechos pierde libertad. No nos confundan más”.

“Nosotros fuimos distintos en Argentina porque los postergados tuvieron derechos, como en México: Acá hubo una revolución y allá la revolución se llamó peronismo”.

“Un día nos dijeron que había que empezar a ajustar, pero el ajuste no era sobre los poderosos, era sobre los postergados, y así generamos una enorme desigualdad. El gran desafío que tenemos es dejar este estigma de dejar de ser continente con mayor desigualdad”.

“Hoy recordaba con Rafael (Correa) esa década progresista que lo tuvo a él en Ecuador, a Michelle Bachellet en Chile, a Néstor y Cristina en Argentina, a Tabaré y Pepe Mujica en Uruguay, a Lula en Brasil, ´Lula Livre´, no nos olvidemos, Evo en Bolivia, toda América Latina entró en un proceso de crecimiento muy grande”.

“Tal vez Lula esté preso porque consiguió que más de la mitad de los brasileros sean parte de la clase media, ya no tiene ese merito Brasil”

“Esos años lamentablemente terminaron con una enorme acción sobre los lideres progresistas del continente”.

“Éramos una Patria Grande donde se unían Artigas, San Martín, Belgrano O’Higgins, Bolívar, Martí, todos los grandes libertadores de América. Inexplicablemente alguien nos ha dividido y en esa división alguien se aprovechó de nosotros”.

“Toda mi vida enseñé que el aborto nunca debió haber sido un delito. Y esta altura de los acontecimiento creo que no debe ser un delito y que el Estado debe garantizar que las mujeres pueda acceder a un aborto en condiciones de asepsia».

“Seguimos teniendo la posibilidad de construir una Latinoamérica más igualitaria, con independencia y autonomía, no hemos perdido la oportunidad, eso nos quieren hacer creer, pero estamos de pie, hemos vuelto, vamos a hacer lo que debemos”.

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