Redacción Canal Abierto | A la ola de protestas en rechazo a modelos de exclusión neoliberales en Haiti, Chile y Ecuador, se suma ahora el terremoto político que generó la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil que deja a un paso de la libertad al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

En un fallo emitido este jueves, el máximo órgano judicial anuló la jurisprudencia que había establecido en 2016, y con la cual permitía ejecutar una pena de prisión después de que se confirmara en segunda instancia, pese a que en esa fase quedaban aún dos apelaciones pendientes en tribunales superiores. En el caso de Lula, en prisión desde abril de 2018, aún le quedaba una apelación al propio Tribunal Supremo.

Esta mañana, los abogados del ex mandatario solicitaron a la jueza de ejecución penal Carolina Lebbos su inmediata liberación. “Esperamos que pueda expedir de inmediato la orden de liberación, porque no hay ninguna razón para aguardar cualquier otro trámite”, dijo el letrado Cristiano Zanin tras visitar a Lula en la sede de la Policía Federal de Curitiba.

Entre otros referentes de la región, el presidente electo Alberto Fernández celebró el fallo en las redes: “Es lo mismo que venimos reclamando en la Argentina desde hace años. ¡Valió la pena la demanda de tantos!”.

La expectativa de buena parte de la ciudadanía brasileña es que, a corto o mediano plazo, Lula no sólo recupere su libertad, sino también el protagonismo político. En definitiva, el peor de los escenarios para un Jair Bolsonaro cada vez más radicalizado.

En línea con la promesa que hiciera en 2018, cuando lanzó su candidatura presidencial y prometió un gobierno que seguiría las directrices de tiempos militares, el diputado Eduardo Bolsonaro había amenazado días atrás con la instauración de una dictadura. Según planteó el hijo del mandatario ultraderechista, si la izquierda brasileña se “radicaliza” la respuesta podría ser «un nuevo AI-5”, en relación a la Ley Institucional Número 5, implementada por la dictadura militar en ese país en el año 1968, que inauguró el periodo más crudo del gobierno de facto.


“Alguna respuesta tendrá que haber”, lanzó el diputado, y agregó: “Lo que hace a un país fuerte no es un estado fuerte. Son individuos fuertes».

En una entrevista radial con Somos Radio AM 530 y Cítrica Radio, el corresponsal de Página/12 en Brasil Dario Pignotti advirtió sobre el enuncio de Bolsonaro respecto de la “preparación del Ejército ante eventuales movilizaciones”.

Por otro lado, y de cara al escenario político que podría venir, Pignotti señaló: “Lula dijo que va a volver más a la izquierda de lo que entró a Curitiba, pero sin abandonar su capacidad de negociación. En ese sentido, soltó comentarios no muy críticos de Temer. Es probable que, más allá de su posible giro a la izquierda, eso no implique que sus alianzas no incluyan sectores de la derecha que traicionaron a Dilma Rousseff”.

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