Redacción Canal Abierto | Como ejemplo de las bondades y maldades que un proyecto neoliberal conlleva para un pueblo, basta un botón. Basta México, “tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”, como dicen que dijo Porfirio Díaz.

De cara a las transformaciones que el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador promete llevar adelante, el país más boreal de América Latina se encamina a poner fin a más de cincuenta años de lo que Gregorio Vidal, economista, doctor en Ciencias Políticas y docente en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) describe como una “profunda desestructuración y descomposición social”.

“Hay un indicador que es la ‘población en vulnerabilidad’, es decir que no tiene condiciones garantizadas plenas para una existencia más o menos digna, y esa cifra se acerca (en México) al 80%. Eso es el neoliberalismo”, sostiene en diálogo con Canal Abierto.

Y continúa: “El neoliberalismo es estabilidad macroeconómica, pero que es compatible con estancamiento económico de largo plazo. Siempre hay la promesa de crecimiento económico y siempre se dice que es la forma en la que se logrará eficacia, y que los mercados asignen correctamente los recursos, y que finalmente vamos a alcanzar el bienestar por ese camino. Esa es la regla que nos han estado diciendo desde hace mucho tiempo y que nunca se va a cumplir. Por ese camino nunca vamos a alcanzar crecimientos sostenidos que permitan mejoras en las condiciones de vida de amplios grupos de la población: estamos condenados a exactamente lo contrario”.

Sobre este punto, el especialista es categórico: afirma que del 100% de los ocupados mexicanos, el 60% son informales, y muchos incluso lo son como trabajadores de las grandes empresas gracias a todas las formas de subcontratación que existen. Y que el neoliberalismo está vinculado a procesos como el narcotráfico porque “su penetración ha sido posible gracias a que existen condiciones de desesperanza social en amplios sectores de la población”.

¿Hay una salida latinoamericana?

Si la salida es colectiva o individual es una de las preguntas que sobrevuelan a una región que comenzó hace 40 días una de sus etapas más convulsionadas. Desde la charla que dio en el Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE), Vidal sostiene que una integración regional es posible, pero sus orígenes deben ser nacionales. ¿Cómo sería eso?

La idea de ciclo a mí no me termina resolver el problema. Lo que realmente está atrás son procesos nacionales muy diversos, muy distintos. Quizá lo común en todos ellos es una situación de creciente desigualdad, de destrucción nacional, de desarticulación de las sociedades que está vinculado al tipo de transformación económica que se ha realizado en todos los países de la región desde los años 80 y en algunos casos desde antes –sostiene-. Hay un modelo de vinculación en todo el continente ya construido pero no decidido por los gobiernos y los pueblos de esos países. La pregunta es si esos mecanismos son suficientes o si tenemos que construir otros, y cuáles son las condiciones para lograr construir esos otros. Lo primero que yo colocaría en la mesa es que siempre esa construcción tendrá de punto de partida una base nacional”

Las crisis, la fuga de capitales, el crecimiento su vínculo con el FMI y la política que subyace a la economía, en esta entrevista.

Entrevista: Gladys Stagno

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