Redacción Canal Abierto | El golpe de Estado en Bolivia vino aparejado de una represión brutal a manos de las fuerzas de seguridad y militares y de una matanza cuyas total de víctimas se desconoce pero siguen en aumento.

Este lunes, efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas dispararon a mansalva contra una multitud que bloqueaba una planta de combustibles en Senkata -en oposición al gobierno de facto de Jeanine Añéz- con un saldo de al menos nueve muertos y cincuenta heridos. 

Esta tarde, una movilización en protesta por la masacre que se produjo en esa zona de El Alto, y que acompañaba los ataúdes de sus víctimas, fue reprimida.

Adriana Guzmán, integrante del Movimiento Feminista Antipatriarcal de Bolivia, relata desde su país: “Se estaba realizando una marcha de luto con los cuerpos de quienes han sido masacrados en Senkata. Han llegado desde El Alto, casi ocho horas de haber caminado. Han llegado al centro de la ciudad de La Paz y allí hemos sido gasificados. Desde los edificios más altos han lanzado los gases”.

“En este momento la policía se ha quedado con los cajones de los muertos y están dispersando, lanzando gases, amenazando con armas, en diferentes calles en las que están todavía las organizaciones porque quieren recuperar a los muertos”, detalla Guzmán.

Y finaliza: “Esto es una dictadura, un golpe de Estado. La represión que están haciendo los militares al pueblo es terrible. Queremos que eso se denuncie internacionalmente”.

 

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