Redacción Canal Abierto | El golpe de Estado clásico que tuvo lugar hace dos semanas en Bolivia sinceró una situación que –aunque parecía cosa del siglo XX- venía in crescendo en la Latinoamérica del siglo XXI: las Fuerzas Armadas están prontas a ejercer el poder público, si las circunstancias lo requieren.

Signado por las intervenciones militares al frente del Estado, el siglo anterior sometió al continente a sangre y fuego, y casi ningún país escapó a las dictaduras ejercidas por señores de uniforme. Pero el año 2000 encontró a toda la región en el ejercicio más o menos sólido del sistema democrático lo que hasta hace muy poco parecía una tendencia irreversible.

Sin embargo, las elecciones de este domingo en Uruguay -en las que el ex comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, hizo circular un video en plena veda donde llamaba a los soldados a no votar por Daniel Martínez, el candidato del Frente Amplio- hablan de un cambio de escenario.

Uruguay

“Son los mismos que hace un año aprobaron una ley de retiros que afectó principalmente a las jerarquías más bajas y que este año aprobaron una ley orgánica que desconoce las características de la función militar”, sostuvo Manini Ríos en el video que circuló por redes sociales. El oficial había sido destituido en marzo de este año por el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, luego de que hiciera afirmaciones contrarias a los procesos judiciales contra varios militares por violaciones a los derechos humanos cometidas entre 1973 y 1985. El gobierno consideró que su actitud era incompatible con su cargo. En 2018, Vázquez había sancionado a Manini Ríos por 30 días por reiteradas faltas disciplinarias.

El militar fue candidato a presidente y luego decidió integrar la coalición que impulsa la postulación del candidato de derecha Luis Lacalle Pou, con altas chances de ser el próximo presidente del Uruguay (foto).

Un mes después, también fueron destituidos el ministro de Defensa de Uruguay, Jorge Menéndez, su viceministro, y tres generales -entre ellos el nuevo jefe del Ejército, José González- por haber permitido que el coronel Juan Carlos Gómez fuese tres años a la cárcel por el asesinato del militante tupamaro Roberto Gomensoro en 1973, sabiendo que era inocente. El escándalo estalló luego de que un periodista revelara las actas del tribunal militar que integraban donde el represor José Nino Gavazzo reconocía haberlo arrojado al río Negro. 

Desde entonces, la relación entre el gobierno del Frente Amplio y las Fuerzas Armadas se tornó más tensa. Tanto, que ex militares, suscriptores de la última dictadura uruguaya, distribuyeron un comunicado que encendió las alarmas sobre una posible persecución política y judicial contra los miembros del Frente Amplio si gana el candidato de derecha en la segunda vuelta electoral, lo que se sabrá este viernes.

Allí se lee que en las elecciones había que “sellar el camino de un nuevo amanecer. El Marxismo debe empezar a ser definitivamente extirpado del horizonte de nuestro destino nacional”, tilda al Frente Amplio de “antidemocrático”,  llama a negar el derecho a los paros y ocupaciones de la “dictadura sindical”, e invita a “las mayorías parlamentarias” a “derogar muchas leyes inicuas y modificar otras“.

Chile

Mientras tanto, del otro lado de la cordillera, la represión con la que Sebastián Piñera responde desde hace un mes al estallido social que no abandona las calles acaba de ser coronada con un nuevo anuncio de un presidente que, según los últimos sondeos, sólo conserva un 8% de adhesión.

Este domingo, en una visita a la Escuela de Suboficiales de Carabineros, Piñera presentó un proyecto de ley para que integrantes de las Fuerzas Armadas puedan colaborar con Carabineros en puntos críticos de servicios básicos, sin necesidad de generar un decreto.

Además, el mandatario informó que en los próximos dos meses se sumarán más de 4 mil nuevos funcionarios de Carabineros y la Policía de Investigaciones a las labores de seguridad.

Brasil

Por su parte, el mariscal de la región, Jair Bolsonaro, acaba de dejar su fuerza política, el Partido Social Liberal, y fundar uno nuevo. Se trata de Alianza por Brasil, cuyo lema es la lucha contra “el comunismo, el globalismo y el fascismo”.

El ex capitán del Ejército funda así una fuerza que se posiciona a la derecha de la derecha y que difundió estos días uno de los símbolos más acabados de su impronta: el logo de su partido construido con balas.

 

Foto principal: Luis Lacalle Pou (a la izquierda), y Guido Manini Ríos.

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas