Redacción Canal Abierto | “El 1 de marzo, en el inicio de sesiones de la Legislatura bonaerense, María Eugenia Vidal dijo que se había terminado un Estado provincial que le debía al banco y un banco que le debía al Estado. Eso es mentira”, sostiene Santiago Etchemendi, secretario general de la Comisión Interna del Banco Provincia (Bapro), seccional Buenos Aires.

Y es que, en su balance de gestión de esta semana, la gobernadora relató algunos números que a los trabajadores de la entidad pública les hacen ruido. “El déficit (del Banco Provincia) era de $21 mil millones. Ajustado a hoy sería el equivalente a $77 mil millones. Nosotros vamos a dejar un déficit de alrededor de $55 mil millones, menos de lo que recibimos”, aseguró Vidal.

Sin embargo, sus cuentas sólo dan si se hace la vista gorda a varias particularidades del patrimonio de la entidad pública.

La deuda

“El Banco Provincia es el segundo tenedor de Leliq (Letras de Liquidez) del país detrás del Banco Galicia. Tiene alrededor de $147 mil millones, por eso la cuenta de la gobernadora está dando ganancia –relata el dirigente sindical-. Pero el Estado nacional no va a poder afrontar el pago total de las Leliq, porque la plata no está, como entró desde el FMI, se fue. Eso es algo ficticio, una burbuja que puede estallar. Dejaron al Bapro de rodillas ante el Banco Central”.

Si incluyéramos los fondos que tiene el banco en letras como parte del déficit, los $55 mil millones que declaró Vidal se convertirían en $203 mil millones, cuatro veces lo que la gobernadora confiesa.

A diferencia de lo que ocurrió durante la gestión de Vidal, históricamente las inversiones del Banco Provincia –y de toda la banca pública- tenían como prioridad fomentar la producción. Créditos para pymes, para construcción de viviendas, subsidios de tasas, etc. La tenencia de Leliq en esa cantidad habla de un cambio de rumbo: de la producción a la bicicleta financiera.

Ese no es el único rasgo distintivo que tuvieron las decisiones de quienes estuvieron a cargo de la entidad bancaria bonaerense los últimos cuatro años: ésta fue la primera vez en la historia que el Banco Provincia le pidió plata a bancos privados. 

 

Dos manos para Vidal

Pese a todo, un par de salvatajes de último momento le permitieron a “la Leona” sostener sin sobresaltos sus afirmaciones del lunes.

La primera mano se la dio la Nación, cuando aceptó actualizar por la inflación de 2019 el Fondo del Conurbano. Con ese dinero, la gobernadora dispondría de fondos para pagar un bono al Banco Provincia que vence este 6 de diciembre, por $4.259.606.000, “que el Gobierno bonaerense emitió para ‘compensar’ la transferencia de fondos que le acreditó ANSES al banco y que la Gobernación desvió y malversó para afectarlos a otros fines, de los cuales hasta la fecha no hay paradero”, denunciaron a través de un comunicado recientemente las comisiones gremiales internas de los trabajadores del Bapro.

Previamente al desembolso de Nación, Vidal había intentando una maniobra para evitar pagarle al Bapro. “Hasta el martes 3, la Gobernación intentó realizar un intercambio de bonos que pateaba la deuda para adelante, al 6 de diciembre de 2020, a la gestión de Axel Kicillof. La Provincia no pagaba, y el banco iba a pérdida –cuenta Etchemendi-. Pero eso va contra la carta orgánica del banco y los directores que votaran eso podían ser denunciados penalmente. Así se los hicimos saber. La oposición no se prestó a esto (son cuatro directores) pero tampoco se prestó el vicepresidente del banco, Carlos Pérez, y la maniobra se cayó».

Así, Vidal se encontró ante un dilema de la que el Estado nacional la salvó antes de que sonara el gong: si el dinero no aparecía y el bono no se pagaba, la Provincia se declaraba en default.

Tal cosa confirmaría las afirmaciones de Sebastián Galmarini, director del Bapro y cuñado de Sergio Massa, quien sostuvo en el programa radial Sobre la Hora (Radio Cooperativa AM 770, lunes a viernes a las 20): «Que deja $25 mil millones en caja es mentira. Estamos evaluando alrededor de $70 mil millones de déficit que tiene la provincia. No solamente creció la deuda, sino que se dolarizó, se acortaron los plazos, y subió la tasa de interés. De modo que deja una bomba de tiempo, una granada puesta al lado de la otra».

En esa línea, en su resumen de gestión del lunes, Vidal aseguró que la deuda en dólares de la Provincia es de US$11 mil millones, US$200 menos que en 2015.

Entretanto, el balance interno recién estará disponible en unos 15 días, al cabo de los cuales se podrán hacer comparaciones reales con las cifras que la “Leona” festeja como éxitos.

 

La plata de los jubilados

La segunda mano que necesitaba la gobernadora llegó por parte de la Justicia.

Vidal enfrentaba una denuncia de los trabajadores del Bapro por malversación de fondos. “El año pasado denunciamos un hecho ocurrido en 2016 ante la Justicia. La Anses le envió fondos a la Provincia de Buenos Aires para que ésta le dé a la caja de jubilaciones nuestra y se cancele de esa forma una deuda de la caja con el banco: $5.500 millones. Esto generó la elaboración del decreto 791 que firmó María Eugenia Vidal en persona como gobernadora y garante del destino de estos fondos. Pero estos fondos nunca llegaron«, detalla Etchemendi.

Y agrega: “La Justicia estuvo más de un año para pronunciarse y en junio archivó la causa. Nos notificaron recién en octubre. Ahora vamos a presentarnos al juzgado a reclamar por el vergonzoso fallo del juez Juan Mennucci, a cargo de la UFI 5, donde explica que él no puede saber dónde fue el dinero. Cuando un dinero en efectivo entra en las arcas públicas, el juez Mennucci dice que ya no se puede saber su destino. Son diez hojas de nada”.

Sin embargo, otra causa sigue su curso y está en la Corte Suprema: la denuncia por la modificación en el régimen previsional de los trabajadores y trabajadoras de la entidad pública, que les elevó la edad jubilatoria y les recortó los haberes.

 

Foto: Andrés D´Elia / Clarín

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas