Redacción Canal Abierto | La orden del presidente de Estados Unidos Donald Trump de matar al general Qasem Soleimani, jefe de la fuerza Quds de Irán, elevó la tensión entre los dos países al nivel máximo. Junto a Soleimani fue asesinado Abu Mahdi al Muhandis, comandante militar iraquí líder de las Fuerzas de Movilización Popular, y otras diez figuras importantes de ambos países.

Fue una acción terrorista constituida en un acto de provocación, alentada por Israel que violó la soberanía iraquí sabiendo que Soleimani, como un alto funcionario del Estado iraní, tenía inmunidad diplomática. Fue también una declaración de guerra que habilitó a Irán a recurrir a Naciones Unidas, ya que este tipo de crímenes viola el derecho internacional.

“Las declaraciones de Trump y estos asesinatos son una forma de plantear una negociación. Cuando Irán negoció el plan nuclear con EE.UU, hizo unas movidas bastante cruentas, en el Líbano, en Irak, en Siria, y luego se sentó a negociar. Así, el hezbollah, el gobierno sirio y el iraquí, terminaron siendo peones de esta estrategia de expansión neocolonial que tiene el imperio persa en medio oriente”, explicó a Canal Abierto Néstor Suleiman, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Justicialista de Rosario y documentalista especializado en Medio Oriente.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que ambos países fueron amigos. “Nuestras conversaciones han sido inestimables, nuestra amistad es insustituible (…). Y no hay ningún otro líder por el que sienta una mayor gratitud y amistad personal”, dijo Jimmy Carter refiriéndose al sha Mohamed Reza Pahlevi durante el brindis de una cena celebrada en su honor en Teherán en 1977. Fue en ese mismo discurso, pronunciado durante una visita de Estado del entonces presidente estadounidense al país del Golfo, en el que Carter calificó a Irán como una “isla de estabilidad en una de las zonas más conflictivas del mundo”.

Cuando la guardia Revolucionaria islámica, el ejército de Estados Unidos, los peshmergas kurdos (acompañados por Israel), Hash Ashabi (milicia chiita financiada por Irán), y el ejército federal de Irak, combatieron juntos al Estado Islámico en Mosul el general Qasem Soleimani, jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica estaba coordinando las actividades con la fuerza de Estados Unidos.

Hoy, varios representantes de la administración de Trump han acusado a Irán en reiteradas ocasiones de ser una amenaza para la seguridad mundial y de desestabilizar la paz en Oriente Medio. ¿Cómo ambos países pasaron de ser amigos a protagonizar una acérrima enemistad que viene cultivándose durante décadas y que mantiene en jaque a toda la comunidad internacional?

“Ahora los negocios entre el colonialismo persa y los yanquis entraron en cortocircuito por la embestida de la hegemonía de Teherán en Irak, ergo empiezan los chisporroteos. Pero creo que no hay que comprar el pleito de la oligarquía clerical persa. La pelea es por hegemonía en el Creciente Fértil, entre el colonialismo persa y el imperialismo estadounidense. Otros actores también tienen un papel en el reparto, el chauvinismo turco y el estado sionista, pero los platos rotos lo pagan los pueblos de la región”, aseveró Suleiman.

En el mismo escenario, no se puede ignorar la campaña electoral de Trump. Esta decisión reanima a la industria bélica y a los sectores más duros del imperio. “Le sirve a él para desviar la atención, exteriorizar los problemas. Es una situación que le conviene tanto a la administración de Trump como al colonialismo persa. Israel va a seguir operando, con la inteligencia, con su fuerte aliado que son los kurdos, pero no va a tener un papel protagónico como lo tiene Turkia, que ha intentado un acercamiento con Irán y Rusia, y tomó distancia de Estados Unidos y la OTAN”, agrega el documentalista.

Para muchos, Irak se convertirá otra vez en el primer campo de batalla de esa zona. Trump expresó su voluntad de mandar 3.500 soldados a Irak, que aumentaría el contingente que está en ese país, mientras el pueblo iraquí demanda que se vayan.

El ataque iraní con 22 misiles sobre dos bases estadounidenses en Irak durante la noche del martes confirmó esta teoría y puso al mundo en vilo por las tensiones entre Washington y Teherán que amenazan con abrir un conflicto bélico de mayores dimensiones. Numerosos líderes internacionales condenaron el bombardeo, mientras que el régimen persa defendió el operativo. Esta tarde, Trump dio una conferencia en Washington y confirmó que no hubo bajas estadounidenses.

Ante la incógnita de cómo avanzará el conflicto y qué partido tomar, Suleiman destacó: “Hay una situación de crisis social y política en el mundo árabe, de liderazgo, del Extremo Poniente al Magreb hasta el golfo, que hace que estos grupos emerjan, que afloren desde el sur de la península de Arabia. No tiene por qué representarnos todo lo que esté del otro lado del imperio norteamericano, por más que sean banderas antiimperialistas”.

Y agregó: “Por eso la situación no se resuelve colocándose en el lado opuesto al de Estados Unidos, porque compite con el imperialismo persa. Hoy están en conflicto, pero durante la guerra Irak-Irán que duro 8 años (1980-1988), se apoyaron, fueron socios”.

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