Redacción Canal Abierto | En la Ciudad de Buenos Aires, el 35% de los habitantes son inquilinos. Traducido, el número supera el millón de personas que todos los meses debe afrontar un gasto que se elevó por encima de la inflación en los últimos tiempos.

Según un informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), alquilar un monoambiente en Capital Federal cuesta $14.645 en promedio. Este valor aumentó un 11% en los últimos seis meses. El promedio de las ofertas de los departamentos de dos ambientes ha aumentado de $15.592 a $17.815 en el mismo periodo, un acumulado de 14%. Por su parte, mientras que en julio las unidades habitacionales de dos dormitorios (tres ambientes) se encontraban a $23.717 en promedio, hoy se encuentran a $26.858, lo que equivale a un aumento acumulado de 13%.

A partir del cuarto trimestre de 2019, las subas en los alquileres se aceleraron. El alquiler medio de un departamento de entre 41 y 60 metros cuadrados es de $19.500, es decir que aumentó un 3% con respecto al mes anterior y un 15% en el último semestre. Las unidades de entre 20 y 40 metros cuadrados poseen un costo promedio de $14.884. En el otro extremo, los departamentos de entre 61 y 80 metros cuadrados poseen un costo promedio de $29.039.

“Un inquilino que vive en un monoambiente, y desea mudarse a un departamento de un dormitorio debe gastar en alquiler en promedio $3.170 más. Luego, para mudarse a uno de dos dormitorios deberá pagar $9.043 adicionales. Este es el costo que soportan las familias cuando crecen en cantidad de integrantes y deben mudarse para evitar vivir en condiciones de hacinamiento”, analiza el estudio.

En tanto, una jubilación mínima de $ 14.068 ni siquiera alcanza para afrontar el alquiler de un monoambiente, sin tener en cuenta el resto de los gastos.

De estos, el más relevante son las expensas, que no están incluidas en la cuenta: éstas alcanzan “en promedio el 25% del costo de alquiler”, calcula el CESO.

Como consecuencia, una gran parte de habitantes que no poseen vivienda propia no pueden acceder siquiera al alquiler de un monoambiente medio, lo que suma al 35% de inquilinos un 11% que vive en villas, y un porcentaje un poco menor que habita pensiones y hoteles.

 

Foto: Marcelo Carroll / Clarín

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