Redacción Canal Abierto | La Televisión Digital Abierta (TDA) -también conocida como Televisión Digital Terrestre (TDT)- es el sistema de distribución de contenidos de televisión en formato digital que se ofrece libre y de forma gratuita. La provisión de esta señal está a cargo del estado nacional por medio de antenas instaladas a lo largo del territorio. En regiones aisladas, se complementa con servicios satelitales gratuitos provistos por la plataforma de la empresa estatal ARSAT.

Las primeras emisiones se realizaron en 2010 y el apagón analógico –es decir, el cese de las emisiones tradicionales de los operadores de televisión– se había determinado por el Decreto № 1148/09 para el 31 de agosto de 2019, pero esta fecha fue modificada en la gestión Macri, postergándola dos años, hasta el 31 de agosto de 2021.

Para poder acceder a la señal digital es necesario tener un televisor que sintonice la señal digital o un decodificador conectado a los receptores viejos.

El Estado nacional, a través del Secretaría de Medios y Comunicación Pública, tiene bajo su órbita la asignación de espacios de señales, públicas y privadas, comprendidas entre las frecuencias (canales) 22, 23, 24 y 25 de la TDA y sus dividendos digitales (en cada frecuencia puede haber hasta 4 señales; por ejemplo: canal 22.1, 22.2, 22.3, 22.4), administrados por Radio Televisión Argentina (RTASE).

Diagnóstico

El gobierno que terminó en 2015 dejó el 82% del territorio cubierto y una política de financiamiento a la producción de contenidos con señales públicas como Encuentro, Paka Paka, DeporTV y otras, y el financiamiento de Arsat para el mantenimiento de las redes. El gobierno de Macri lo que hizo fue congelar la política de TDA: vació el financiamiento de las señales públicas, no avanzó en nada en lo que faltaba de cubrir del territorio y dejó de financiar incluso el mantenimiento de las antenas instaladas y todo el sistema. Eso puso a la TDA en un estado de casi desaparición”, señala Santiago Marino, investigador y docente en el área de la comunicación de las Universidades de Buenos Aires y de Quilmes.

“La mayor parte de la infraestructura de la TDA se construyó entre 2010 y 2015. En ese período se construyeron 88 estaciones terrestres –de las 120 planificadas– que cubren el 82% del territorio nacional”, sostiene Natalia Vinelli, directora de la emisora comunitaria Barricada TV –incluida en la grilla de la TDA porteña– y docente universitaria. “El gobierno de Macri puso en funcionamiento dos torres que estaban prácticamente terminadas en la gestión anterior, y otras cuatro en 2017; pero quedan varias torres terminadas que nunca se encendieron. Uno de los casos significativos es el de Mar de Ajó, que tiene una emisora comunitaria funcionando con permiso precario, que está esperando para poder concursar y tiene una torre que está hace años apagada, y que simplemente necesita encenderse para llevar una propuesta de televisión gratuita a la población. Esto se repite en varios lugares del país”.

Quizás el pecado de origen de la TDA sea que nació como un ariete del kirchnerismo en su pelea con el Grupo Clarín, una vez terminado el romance de sus primeros años con la crisis del campo y la famosa 125. “El despliegue de la TDA se dio en paralelo al desarrollo de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA) y a toda la discusión en torno a la democratización de la comunicación y las limitaciones a la concentración”, sostiene Vinelli.

Natalia Vinelli, directora de la emisora comunitaria Barricada TV

“Lo que ofrece la TDA es una base material para la democratización, porque en donde antes había lugar para un canal en la televisión de aire, la TDA permite que haya lugar para cuatro señales gracias al sistema de compresión de video y sonido. O sea que abre la posibilidad de tener muchas más señales en el aire. Lo que pasó fue que la aplicación de la LSCA fue muy parcial, se abrieron muy pocos concursos, y durante la gestión del macrismo no se abrió ninguno para señales sin fines de lucro. Se desfinanció la infraestructura y sobre todo la producción de contenidos y no se llevó adelante la apertura de concursos para las nuevas señales”, diagnostica Vinelli.

El resultado de la política de vaciamiento del macrismo es que hoy apenas el 5% de la población mira TDA; el 78% de la población mira televisión de pago y el resto todavía mira televisión analógica.

 

Desafíos

La grilla de señales de la TDA se compone de las señales públicas nacionales y algunas provinciales y los canales tradicionales de aire, más algunas de las señales de noticias de cable como C5N, RTV y, en contadas ciudades, señales locales como es el caso de Pares TV, una señal comunitaria de Luján que es referencia para todos los vecinos de la localidad.

“Cuando prendés la televisión digital te encontrás con 20 canales nacionales y, en algunos casos, algunos locales y tenés que hacer competir eso con los cientos de canales que te ofrecen la televisión satelital o la televisión por cable de pago. Eso hace que la propuesta no sea atractiva”, comenta Natalia Vinelli. “Pero si vos tenés una política de dar a conocer la TDA, de dar a conocer que es gratuita y de calidad, que tenés también cientos de canales, que tenés propuestas deportivas, la cosa cambia. Lo que pasa es que al no abrirse nuevas señales son muy pocas las emisoras que están en el aire”, remata Vinelli, magister en Periodismo y doctoranda en Ciencias Sociales por la UBA.

“Esto es una gran disputa. ATA (la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas, constituida por 23 canales de televisión privados), plantea quedarse con todo el ancho de banda del canal digital, y donde podría haber lugar para cuatro señales espejan y ponen el mismo contenido”, señala Vinelli.

“Por ejemplo, en nuestro caso en el canal 32 sale Barricada TV para CABA y gran Buenos Aires. Pero en el 32.1 sale Barricada, y con nuestro transmisor tenemos que llevar en el 32.2 a Urbana TV y en el 32.3 a Comarca Sí; el 32.4 está pendiente de concurso. Lo que las grandes empresas plantean es quedarse con todo el multiplex con lo cual no hay diversidad. La norma obligaba al acarreo pero las grandes empresas no quieren cumplirlo, es lo que ocurre con el acarreo en el servicio de cable para las emisoras que tienen licencia, es nuestro conflicto con Cablevisión y Telecentro que no quieren poner a Barricada TV y Pares TV en la grilla”, remarca Vinelli que también es referente de la Coordinadora Nacional de Televisoras Alternativas (CONTA).

Santiago Marino docente de la UBA y la UNQui

“Se podría desarrollar financiamiento para el mantenimiento de la red, sobre todo pensando en que la crisis económica está haciendo que la gente esté pensando en dejar de pagar el cable”, señala Marino, consultado sobre las posibilidades que se abren con la gestión Fernández.

Pero “no hay una decisión concreta en esa línea en el gobierno y hay miradas contrapuestas. El presidente del ENACOM, Claudio Ambrosini, del massismo, declaró en encuentros con periodistas que él no cree en la televisión digital; mientras que el vice-presidente Gustavo López ha dicho, en reuniones en las que he participado, que entiende que es una política necesaria para ampliar el acceso a la información en la Argentina. Hay que ver qué línea prima”, sostiene Marino. “De todas formas hay que pensar que para nada va a ser una prioridad, nada de comunicación y medios, porque la crisis económica se lleva todos los focos”.

 

¿Por dónde hay que pensar política pública?

“En primer lugar hay que poner en valor la TDA como una propuesta de soberanía comunicacional, de contenidos de calidad, plurales y diversos, y gratuitos. Es fundamental la apertura de concursos para los distintos actores y sobre todo para los canales sin fines de lucro que tienen reservado el 30% del espectro y hoy somos contados con los dedos de las manos los que estamos emitiendo en la TDA”, postula Vinelli.

“Es necesaria una política de promoción y realización de contenidos para la televisión digital que puedan ser amplios y tengan una cuota destinada al sector sin fines de lucro, para que no sea un negocio para productoras. Es necesario recuperar el BACUA (Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino) que tiene cantidad de horas producidas y hoy están durmiendo en un servidor, y no se están pudiendo poner en el aire porque el gobierno de Macri echó a todos los trabajadores que se desempeñaban en ese área. Los despidos provocan que haya políticas públicas que no se cumplan y que haya sectores que no puedan acceder a sus derechos, en este caso el derecho de las audiencias de poder encontrarse con producciones de calidad”.

“Concursos, producción de contenidos y una política muy fuerte, pedagógica, para instalar la TDA, son los ejes centrales para recuperar la televisión digital pensando en construir una comunicación soberana”, concluye la directora de Barricada TV.

“El gobierno de Macri en los cuatro años frenó todo el desarrollo de la TDA y no puso ni un centavo en que haya estudios sobre la TDA y su uso, y sería central porque vos para desarrollar cualquier política tenés que implementar un diagnóstico para luego poder avanzar en mejorar la TDA o para decidir no avanzar”, propone Marino.

En este escenario de crisis económica, con un gobierno que parece postergar todo hasta que logre cerrar un acuerdo con el FMI sobre la deuda externa, no es auspicioso el horizonte de la TDA. Lo cierto es que la Argentina cuenta con una herramienta para democratizar la comunicación, para avanzar hacia la desconcentración mediática y que pervive apenas, luego del saboteo de la gestión Cambiemos, y aún no hay señales claras del –ya no tan– nuevo gobierno.

La presencia de Ambrosini al frente del ENACOM sería un indicador de que la relación con el grupo Clarín será cordial. Tanto el presidente como el vice-presidente del Ente «han manifestado que no va a haber un proyecto de Ley de Convergencia –que permitiría a las telefónicas brindar el servicio de TV satelital– y que el gobierno, dada la correlación de fuerzas, es probable que no le de prioridad al tema de la concentración de la propiedad en los medios. Van a tratar de articular mecanismos para mejorar la cuestión de las telecomunicaciones, mejorar el espectro del 4G”, concluye Santiago Marino sobre el escenario político en el área de los medios audiovisuales.

 

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