Por Carlos Saglul | Dos mujeres ejecutadas en Rosario son parte de las 31 muertes que se verificaron este año que recién comenzó. La alguna vez llamada Chicago Argentina, ha pasado a ser tierra del señor Matanza. El diputado Carlos del Frade, autor de “Balaceras, Narcotráfico y Política”, opinó que las muertes son parte de una advertencia al nuevo gobierno. El periodista está convencido que el narcotráfico tiene raíces en los “sótanos de la política de los que habló el presidente Alberto Fernández”. Recordó que estos temas más que con balas se solucionan con trabajo y educación, para “posibilitar vivir en paz”.

¿32 asesinatos en lo que va de este año, que recién comienza, es una advertencia a las nuevas autoridades de área Seguridad?

-A partir de que el ministro de Seguridad, Marcelo Sain desplazó a alrededor de cuarenta oficiales con mando de tropa se sucedió esta seguidilla de homicidios que están ligados al establecimiento de zonas liberadas por parte de la policía para que estas bandas ajusten cuentas en la forma salvaje que lo hacen.

Intentan, además, paralizar, limitar la acción de Sain para sacar de la policía las lacras que tenemos y que son quienes forman parte de las bandas narco-policiales que, seamos sinceros, también están en el Gran Buenos Aires, Córdoba, alrededor de todas las ciudades grandes.

Necesitamos un verdadero contragolpe mafioso. Atacas las cajas negras de la policía, sacas a los oficiales corruptos que todavía son parte de la fuerza.

La gente quiere vivir con tranquilidad y desgraciadamente quienes deberían trabajar para que esa tranquilidad sea realidad solo se dedican a hacer negocios con las bandas narcos que se han multiplicado.

¿Cómo se liga esto a los “sótanos de la política” de los que habla el presidente Alberto Fernández?

-Me pareció maravillosa esa frase del jefe de Estado. Esos subsuelos negros vienen desde la época de la dictadura que es cuando el narcotráfico se introduce en el Estado. Armas y drogas fueron dos de los principales negocios de la dictadura.

En 1978 llega el primer cargamento de cocaína al puerto de Rosario que es recibido por el almirante Emilio Massera. Lo traían desde Bolivia como 200 kilos de azúcar. Supimos esto gracias a un testimonio de un oficial del Ejército Argentino que trabaja en las patotas que secuestraban y desaparecían a nuestros compañeros.

Es curioso que la gente pida más fuerzas de seguridad como si fueran garantía de algo…

-La gente esta tan desesperada al ver la corrupción de las fuerzas policiales en Santa Fe, Tucumán, Córdoba que se atan a la fantasía de que trayendo otras fuerzas que son igual o más corruptas, los van a defender. Es el caso de la Gendarmería. Es impresionante el número de armas norteamericanas y drogas que ingresan por las fronteras. Las armas norteamericanas vienen al país y después se las venden de los narcos de Brasil.

¿Cómo se nota la penetración del narcotráfico en los barrios y los jóvenes?

La mayoría de los pibes quieren vivir de otra manera.  Pero no hay trabajo. Contra toda esperanza cada mañana salen a la calle para ver si encuentran siquiera una changa. Hay miedo, cansancio pero aún quedan sueños de un país  más justo y mejor.

Cuando caminas los barrios te das cuenta de la necesidad de trabajo, escuelas, posibilidades de hacer deporte, y todas esas cosas son las únicas que pueden terminar con esta situación.

¿Qué expectativas tener en las autoridades?

-Aspiro a que la política de Marcelo Sain pueda tener continuidad. Espero de ella lo que no espero del gobierno de Omar Perotti. Esta situación no se arregla con balas. Insisto, se arregla con trabajo, educación, contención social.

 

Foto: En el fondo, a la izquierda, Agustina Thomson, testigo de un homicidio narco y, ahora, asesinada por sicarios de una de las bandas. Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

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