Redacción Canal Abierto | En la última sesión de 2019, la Legislatura porteña aprobó una ley para rematar 181 propiedades en poder del Estado de la Ciudad de Buenos Aires, consideradas “innecesarias”. Los factores que mencionó el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, para desprenderse de estos edificios fueron “el origen de su afectación, su uso público, su estado de ocupación, su necesidad para la gestión del Gobierno y los costos de conservación y resguardo”.

Uno de ellos es el Centro de Vestuario, ubicado en Zabala 3654, en Chacarita, que aloja los vestuarios de los teatros pertenecientes al Complejo Teatral de Buenos Aires (CTBA). Fue construido hace cuatro años, a instancias del Poder Ejecutivo con fondos privados, solicitados a través del Mecenazgo de la Ciudad.

Entre 2013 y 2015 totalizaron aproximadamente 4,5 millones de pesos, aportados por empresas benefactoras como Laboratorios Gador, Telecom, Proa, Aeropuertos Argentina 2000, Bancos Patagonia y Supervielle, Telefónica y otras grandes empresas.

En un espacio de 600 metros cuadrados, construidos con las mejores condiciones de conservación de textiles, con estándares internacionales de humedad, luz y temperatura, preserva 37.000 bienes culturales que son patrimonio del Estado y de la comunidad porteña. Incluye también la colección de trajes “tesoro” del CTBA. Además, tiene espacio para registro fotográfico y cataloga las prendas con códigos de barras.

En una columna para el diario Perfil, el dramaturgo y director teatral argentino, Rafael Spregelburd, expresa sobre la situación: “El Centro de Vestuario es un edificio modelo para albergar unas cuarenta mil prendas. Será vendido para hacer un gran negocio inmobiliario, que es lo único que importa en la identidad cultural porteña. La contradicción entre negocio y patrimonio no es nueva pero la velocidad del cambio de rumbo en las decisiones señala una evidente pérdida de norte. ¿Para qué se construyó si ahora resulta que no hacía falta? Quizá no se les ocurra cómo usar este espacio imaginario con un potencial formativo, docente, audiovisual y patrimonial enorme. Esa grandeza no coincide con el empequeñecimiento de producción de los espacios teatrales públicos ni con la presión tarifaria sobre los independientes”.

Así como la salud y la educación, para Rodríguez Larreta la cultura parece no tener valor, al menos no cuando se trata del precio de los metros cuadrados. Desde el Ministerio de Cultura porteño dijeron: “No hay ninguna venta ni proyecto de ley. Tendrían que preguntar en secretaría de Medios de Jefatura”. Sin embargo, la ley está oficializada y figura la dirección de ese inmueble.

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