Por Carlos Saglul | Ante la próxima elección para la conducción de la secretaria General de la Organización de los Estados Americanos, no pocos  se desgarran las vestiduras por la posible continuidad de Luis Almagro al frente del organismo. Fue propuesto por Estados Unidos y Colombia. Argentina se abstendría a cambio de que Estados Unidos no ponga palos en la rueda a la candidatura de Gustavo Beliz al Banco Interamericano de Desarrollo.

Es increíble que estos sectores no se percaten que Almagro por su historia y moral es a todas luces el mejor candidato para la OEA. Para verificarlo basta simplemente echar una mirada a la historia del organismo.

Creada por el presidente Harry Truman se dedicó siempre a “mantener limpio el patio trasero de comunistas”. Y cuando los comunistas desaparecieron, ya se sabe, de todos aquellos que los reemplazaron contradiciendo los intereses norteamericanos.

Supuestamente creada para lograr la concordancia en el continente aplaudió el asesinato del presidente Constitucional de Guatemala, Jacobo Arbenz quien había cometido el crimen de intentar una tímida reforma agraria que afectó los intereses norteamericanos. Con la asistencia militar de Estados Unidos entre 1960 y 1966 el ejército de ese país masacró 200 mil civiles. No se enteró cuando lo mataron a Gaitán y comenzó el Bogotazo, de la invasión a Cuba (1961), del golpe contra Salvador Allende, o accidentes mortales cuya planificación se le atribuyen a las CIA como el de Jaime Roldos (presidente de Ecuador) y Omar Torrijos (jefe de estado de Panamá). Tampoco se pronunció por la muerte del presidente de Granada, Murice Bishop ni la invasión a ese país en1983.

Cómoda en su sede de Estados Unidos, no le salpicó la sangre ni el sueño  los golpes contra Rómulo Gallegos en Venezuela, Juan Velasco Alvarado en Perú, Manuel  Zelaya en Honduras, Fernando Lugo en Paraguay, ni Dilma Rousselff en Brasil. Con esta historia, ¿quién podría escandalizarse de que fuera cómplice central del golpe contra el presidente Evo Morales en Bolivia o propiciara la invasión de Venezuela?

Luego de que Cuba fuera expulsada del organismo, el canciller de la isla Raúl García la calificó con un apelativo que quedaría para la historia, “ministerio de las colonias norteamericanas”.

Almagro militó en el Partido Nacional, Movimiento Nacional de Rocha en su juventud. En el 2006 se transformó en asesor de Mujica de cuyo gobierno fue finalmente ministro de Relaciones Exteriores.

A medida que terminaba el gobierno del ex tupamaro, Almagro se derechizó cada vez más. Felicitó al presidente ecuatoriano, Lenin Moreno “por sus decisiones enérgicas” con las calles de Quito repletas de cadáveres  de manifestantes. Mientras en Chile Piñera reprimía salvajemente al pueblo sin que Almagro se enterara, la OEA daba cobertura al golpe de Estado contra el presidente boliviano, Evo Morales. Antes Almagro había justificado una invasión a Venezuela, lo que implicó su expulsión del Frente Amplio.

El ex presidente Mujica se sintió obligado a escribirla a su ex canciller “Sabes que siempre te apoye y promoví. Sabes que tácitamente respaldé tu candidatura a la OEA. Lamento que hayas tomado el rumbo equivocado. Lamento el rumbo por el que enfilaste y lo sé irreversible, por eso formalmente te digo adiós, me despido”.

Si bien en un principio Argentina pensaba en votar contra la reelección de Almagro en la OEA, es posible que se abstenga  en un guiño a los Estados Unidos. Poco se puede cambiar ya en la OEA. Funciona para lo que fue creada, una gerencia de colonias.  ¿Quién mejor que Luis “Panqueque” (como le dicen ahora sus ex compañeros) Almagro para dirigirla?

Demostró que tiene estomago para hacerse el distraído y hasta aplaudir cuando en su continente pisotean los derechos de la gente, matan, torturan, o terminan con la democracia. No todos los días se consigue gente como Almagro y la CIA y el Departamento de Estado y lo saben. Se merece estar al Frente de la OEA.

Recibí más periodismo de este lado

Nuestros temas