Redacción Canal Abierto | La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente al coronavirus una pandemia. Se dio algo que en la comunidad médica se esperaba, luego de confirmar que el número de personas infectadas de COVID-19 en el mundo llegó a 118.554. De estas, 4.281 fallecieron, en 110 países y territorios.

En diálogo con Canal Abierto,  la Dra. Alejandra Macchi, jefa del Servicio de Infectología del Hospital de Trauma y Emergencias “Dr. Federico Abete”, y el Dr. Carlos Kambourian, ex presidente del Hospital Garrahan, explicaron todo lo que hay que saber sobre este virus, y sobre sarampión y dengue.

“Se denomina pandemia cuando hay una nueva enfermedad que genera muchos casos y la propagación es mundial. Esto es lo que venía sucediendo con el COVID 19. Es una enfermedad nueva que en diciembre se detectaron los primeros casos en Wuhan”, explicó Macchi.

Por su parte, Kambourian agregó: “Si tomamos en cuenta que es un virus de alta contagiosidad, estamos hablando de una situación extremadamente delicada. Hoy, la alerta es máxima y las medidas a tomar tienen que ser urgentes. No podemos basarnos estrictamente en los protocolos, porque me parece que estamos subestimando una serie de casos que van a empezar a aparecer y que la circulación viral local ya está instalada”.

El COVID 19 es un virus nuevo, del cual no se conoce totalmente cómo funciona, cuánto vive, cómo infecta. En parte, esto se debe a que es un germen que mutó hace muy poco y está en pleno estudio. Probablemente, en esta pandemia no se termine de saber totalmente cómo funciona.

Lo que sí se sabe es que ingresa al cuerpo por las vías respiratorias, es decir por las gotitas de saliva que uno expulsa cuando tose, estornuda o también por contacto de lo que queda pegado en las manos o superficies. Cabe recordar que la tos o el estornudo desprenden estas gotas hasta a un metro del cuerpo.

En la persona que presenta síntomas, es aconsejable la utilización un barbijo. Es útil también para el personal de salud cuando se tiene contacto con pacientes con un caso sospechoso de esta enfermedad, de gripe u otras enfermedades de transmisión por medio de las gotas de saliva.

“No se recomienda el uso de barbijo en personas asintomáticas, primero, porque genera falsa seguridad al pensar que de esa manera se está protegido y se olvida de todas las otras medidas de protección. Por otro lado, cuando otra persona tose, pueden quedar en el barbijo esas gotitas y quien lo está usando, sin síntomas, lo toca y se toca sin lavarse las manos, tiene riesgo de contagio”, asevera la médica.

El coronavirus provoca inflamación en las vías respiratorias, fiebre –porque es producto de una infección-, decaimiento, tos, y en algunos casos, dolor de garganta y dolor de cabeza. Hasta ahí, es como una gripe común. A partir de esto, y sobre todo en los adultos mayores, provoca dificultades respiratorias severas, mucha más inflamación pulmonar, y eso es lo que lo convierte en mortal, en un porcentaje alto para esta población.

En este sentido, el ex presidente del Garrahan refiere: “En quienes tienen otra patología que los debilita, provoca cuadros mortales. También afecta a los chicos, pero ellos cursan un cuadro mucho más leves porque tienen un sistema inmunológico mucho más fortalecido. En los casos en los que no provoca muerte –en un porcentaje que no es muy alto, pero que existe-, puede surgir alguna lesión crónica, como fibrosis pulmonar”.

Conociendo lo que se sabe hasta ahora del virus se pueden recomendar algunas medidas para prevenir el contagio. En este caso el lavado de manos es fundamental. Con agua alcanza, si se suma jabón es mejor. No puede pasar un día entero sin lavar las manos. A esto se suma la limpieza de superficies (con detergente, y lavandina diluida en caso de tener el virus); la ventilación de los ambientes, porque al abrir las ventanas hace que el germen circule y se vaya, ya que el virus en el aire no vive mucho tiempo; y evitar los conglomerados de gente.

Para Macchi, “este virus es bastante contagioso. Por cada persona puede llegar a infectar a dos o tres, pero no tanto como el sarampión, por ejemplo, que es otro brote que estamos atravesando en este momento con más de cien casos desde el año pasado, y un caso de este puede contagiar a 18 personas”.

Sarampión

Si bien el contagio de esta enfermedad también es por vía respiratoria, el  virus del sarampión es mucho más contagioso porque sobrevive más tiempo en el aire.

“Esta enfermedad es un problema del continente”, dice Macchi. En 2016, América estaba libre de sarampión y era el primer continente en hacer esa declaración. Posteriormente, a través de viajes se reintrodujo esta enfermedad. Desde el año pasado se registraron aproximadamente 156 casos, y en lo que va de este 2020, 45. La mayoría fueron no vacunados.

“La mala noticia es cómo se contagia. La buena es que tenemos una vacuna segura y efectiva, y que está disponible de forma gratuita. Todos los nacidos después de 1965 deben tener dos dosis de esta vacuna, después del año de vida”, aclara la médica.

Dengue

Ya desde agosto de 2019, la Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta porque en ese año hubo en toda América más de 3 millones de casos de dengue, con 28.000 de dengue grave, y 1.500 muertes.

Es una enfermedad viral que se transmite por el mosquito Aedes Aegypti. En este sentido, Macchi aclara que “la particularidad es que este mosquito vive alrededor del domicilio y sus huevos se depositan en aguas claras. Entonces, la respuesta del dengue tiene que ser desde la comunidad porque el mosquito vuela entre 100 y 200 metros. De nada sirve que en tu jardín no tengas criaderos (recipientes donde se junta el agua) y que vecino sí”.

Para evitar exponerse al mosquito, se debe usar ropas claras, mangas largar y repelente. Idealmente, dentro de sus domicilios deberían tener mosquiteros en puertas y ventanas y usar insecticidas termoevaporables en los ambientes.

“Como profesionales de la salud debemos alertar dando información fehaciente y veraz, pero no alarmar. La desinformación genera alarma, genera miedo, e incluso discriminación, y eso trae consecuencias terribles. Ejemplo: si todos los asintomáticos deciden comprarse un barbijo, quien lo necesite no lo va a tener.  Esto es un uso inadecuado de los recursos. El barbijo tiene indicaciones precisas, como todo insumo en medicina. Sirve en la persona que tiene síntomas para prevenir la transmisión, y al personal de salud para evitar contagiar”, finalizó la médica.

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