Conjugación (II) Por Hernán López Echagüe

Si yo te digo que presumo que no me he contagiado, tú me dices que de la presunción al hecho en cuestión no hay más que un paso, y él nos dice que la culpa es nuestra porque no usamos escafandras. Nosotros, tú y yo, le decimos a él que a pesar de lo que nos dicen la radio, la televisión y los diarios, no usamos escafandras porque a duras penas nos alcanza para salir de nuestro barrio. Entre tanto, vosotros miráis con asombro. Y ellos nos dicen que sólo permanecerán en este mundo ideal los que se aventuren a pagar buenos pesos por unos barbijos y litros de gel de alcohol con aloe vera. Que no daña la piel de las manos. Así las cosas, nos comunicaremos aún más a la distancia, con recelo, con precaución, con sospecha, saludándonos con el codo, echándonos besos a lo lejos, mirándonos de reojo en los colectivos y en los vagones de los trenes y del subte. Y terminaremos descuartizando al que nos tosa en la cara. Y entonces regresará Macri de Italia y nos contagiará de nuevo a todos.