Redacción Canal Abierto | Entre los golpes de Estado de 1955 y de 1976 se construyó en el país el andamiaje jurídico que, asociado a determinadas prácticas por parte de las fuerzas de seguridad y a discursos políticos, sirvió como base legal y como gimnasia previa a los primeros años de la dictadura de la desaparición de personas. ¿Hasta qué punto el ’76 supone un corte y hasta dónde se extiende una genealogía que asuma criterios fieles a la saga de medidas, leyes y decretos (volcadas en los boletines oficiales), órdenes secretas y explicitaciones salvajes?

En esta segunda parte (primera parte aquí) nos centramos en la irrupción de las Madres de Plaza de Mayo, la vigencia y potencia de la consigna más fuerte que supo gestar nuestro pueblo: “Aparición con vida”, la permanente vigilia de las Madres en democracia, su legado. La charla repasa también la construcción del discurso alfonsinista, las continuidades, las leyes de reparación de Videla a Kirchner, pasando por el menemato… Los datos están ahí, son impactantes y piden a gritos nuevos modos de interpretación.

Dialogan Bruno Napoli* y Ariel Pennisi.

Foto: Archivo investigación de Roberto Amigo

Algunos extractos de este “Pensando la cosa / en el fin del mundo”:

Bruno Nápoli: “La consigna Aparición con vida. Es la consigna política más fuerte de cualquier organismo de derechos humanos en cualquier parte de la historia. No tiene igual esa consigna.

Las Madres construyen esa consigna entre los años 1980-1981 cuando empiezan a aparecer los relatos de los sobrevivientes de la ESMA de que los desaparecidos estaban muertos. En ese momento, en una reunión que tiene Hebe de Bonafini con representantes de otros organismos de derechos humanos, en la que muchos empiezan a decir pidamos las listas de los muertos a ver si nuestros hijos están ahí; y Hebe, en ese momento, les empieza a preguntar a los demás uno por uno: “¿Usted cómo quiere que aparezcan mis hijos?. -Y vivos Hebe”.

Y así, le pregunta a cada uno. Al terminar dice: “Yo no sé a dónde se los llevaron; quién; por qué; dónde están y qué hicieron con ellos. Cuando me respondan esas cinco preguntas los doy por muertos. Mientras tanto, los pido vivos”. Ahí surge la consigna Aparición con vida, cuando ya se sabía que estaban asesinados. Eso le da una dimensión increíble en términos políticos y en términos semánticos, por eso muchos no la entienden… Y eso fue en el ‘80.”


Ariel Pennisi: “Lo que hacen estas mujeres, estas madres, es que en lugar de tratarse de madres radicalizadas como las quería llamar incluso el alfonsinismo, ellas lo que hacen es radicalizar la figura de la madre, es al revés, llevan la figura de la madre a tal extremo que la hacen estallar en el lugar que les había sido otorgado en el reparto de lo social, y era justamente ahí donde la Dictadura se quería parar, en que la célula familiar tenía que mantenerse guardada en sus asuntos sin salir a la cosa pública”.  

“Son tan radicalmente madres que ni siquiera la figura tradicional de la madre puede sostenerse. Ese estallido enloquece a más de uno devolviendo la gentileza de haberlas llamado locas. Ese lugar es inaudito incluso para ellas, ellas nunca se ponen en el lugar de una conciencia lúcida que salió a la calle a luchar sino que ellas mismas se relatan a sí mismas perplejas, sorprendidas de lo que son capaces de hacer”.

Hebe Pastor de Bonafini cercada por la Policía Montada – Foto: Archivo investigación de Roberto Amigo

“Lograron una consigna que estaba a la altura de la desaparición. Si la desaparición tiene un para siempre, la “Aparición con vida” le antepone otro para siempre”. (Ariel)


Bruno: “Tenemos alrededor de 30.000 desaparecidos. Hay encontrados unos 1200 restos óseos de personas. Identificados, con nombre y apellido, hay unos 700, del resto no se sabe ni dónde están, ni qué les pasó, ni quién se los llevo, ni dónde los mataron, ni dónde los tiraron. Con lo cual la consigna “Aparición con vida” no quiere decir traigan en términos vitales ese cuerpo sino explíquenme todo esto. Es más vigente que nunca”.

 

*Bruno Napoli es historiador, docente, Ensayista, Archivista (Untref) e Investigador en Economía y DDHH. coordinó la Oficina de DDHH de la Comisión Nacional de Valores, colaboró con la desclasificación de las “Actas de las Juntas Militares” con observación en las decisiones económicas de dicho acervo documental, en el Ministerio de Defensa de la Nación. Es autor de En nombre de mayo (Milena Caserola) y coautor de La dictadura del capital financiero (Red Editorial – Quadrata y Peña Lillo), entre otros.

 

Todos los capítulos de «Pensando la cosa» aquí: http://www.canalabierto.com.ar/especiales/pensandolacosa/

 

Foto principal: Archivo investigación de Roberto Amigo

 

Primera parte de esta charla: Dictadura: genealogía y presente | Pensando la cosa en el fin del mundo

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