Redacción Canal Abierto | Alberto Müller es uno de los economistas que integran la Cátedra Abierta Plan Fénix de la Universidad de Buenos Aires, la cual acaba de publicar su lectura de la actual coyuntura, pandemia mediante. Allí, ahondan en la fragilidad de las sociedades desarrolladas, la importancia del rol del Estado, y las consecuencias que pueden esperarse una vez pasado el peor momento. Y, en algún punto, son esperanzadores.

“Este ideario neoliberal, que habla de individuos que integran la sociedad sólo porque quieren formar parte de ella, claramente no es así, y se ve cuando estamos en un panorama como éste. Hablamos de una convocatoria en la que todos actuemos como un colectivo que tiene intereses comunes y que necesita de la colaboración mutua. Nunca tanto como ahora se necesita de un pensamiento donde uno considere al otro. De la economía se vuelve, de la muerte no”, analiza Müller en diálogo con Canal Abierto.

En momentos donde desde la filosofía pensadores como Slavoj Zizek, Byung-Chul Han, Franco «Bifo» Berardi o Judith Butler reflexionan sobre cómo será el mundo post-coronavirus, los análisis economicistas no abundan y la mirada del Plan Fénix viene a echar un poco de luz sobre el panorama tanto internacional como local, que ya venía castigado antes de la pandemia.

“La economía no es algo tan dramático. La peor pandemia, que fue la gripe española en 1918, duró menos de dos años. Así que por más que haya una caída profunda, la recuperación es bastante rápida. El arte de gobernar está en encontrar el equilibrio entre estas dos cosas, y no es fácil, pero no hay daños irreparables en economía –sostiene Müller-. Se plantea como si fuera una destrucción terrible y no la hay: no se destruye capacidad productiva, la mayor destrucción es en las bolsas (de valores), pero las bolsas se destruyen y se reconstruyen con una facilidad enorme, lo hemos visto varias veces”.

Argentina, el día después

Para Müller, la cuestión de fondo es tener un plan. “Uno tiene que tener en mente hasta dónde pensamos ir después. De ahí que tenemos que definir un proyecto que nos organice un poco, que estuvo muy precariamente durante el kirchnerismo y que durante la presidencia de Mauricio Macri se perdió totalmente –reflexiona el académico-. Argentina ha salido de procesos destructivos en la economía bastante peores que éste. En el último que tuvimos, que fue la recesión de 2001-2002, acumulamos una caída de casi el 20% del producto. Y hemos visto que después hicimos algo de eso”.

Desde el Plan Fénix, el proyecto que proponen podría llamarse “de profundización industrial”. En ese sentido, consideran que la vía del subsidio directo a los sectores menos protegidos y el apoyo a empresas pequeñas y medianas que ha comenzado el Gobierno “es adecuada”. De igual manera, sostienen que “es lícito y pertinente recurrir a una sobretasa sobre la tributación directa y en general sobre los impuestos a los sectores con más capacidad de defensa ante la actual coyuntura”, ya que sostiene la demanda agregada.

En cuanto a la deuda, desde el Fénix aseguran que Argentina “no es un país pobre y no carece de capacidad de ahorro” por lo que puede lidiar con un período de escaso financiamiento externo. Por su parte, Müller es claro: “No hay que pensar que se va a resolver de un día para el otro”.

 

Imagen de portada: Gripe española de 1918. Primera pandemia global. Un hombre y una mujer protegen su boca y su nariz con máscaras en las calles de Londres. Las medidas de prevención tuvieron escaso éxito. / Mary Evans.

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