Del histórico planteo de la CTA a la necesidad actual de una Renta Básica, pasando por la experiencia dosmilunera del FRENAPO (Frente Nacional contra la Pobreza), Claudio Lozano* diagnostica que atravesamos unas condiciones de suspensión del mercado y plantea la necesidad de nuevas instancias democráticas para apropiarnos de las condiciones de reproducción.

La dimensión inmediatamente política de una Renta Básica gestionada por el común (hoy, una articulación posible entre el Estado y consejos comunitarios) se vuelve más clara en condiciones de pandemia, pero nos fuerza a pensarla como parte de nuevas formas de construcción de lo Común.

 

Conducción: Ariel Pennisi – Producción: Nahuel Croza

 

Algunos destacados:

“En el plano meramente asistencial, y en contextos como este, de repente uno escucha a mentores y cultores del capitalismo más conspicuo hablar de la conveniencia de aplicar una estrategia de esta naturaleza (la renta universal) como modo de resolver uno de los efectos que plantea esta pandemia que es una suerte de agigantamiento de las desigualdades y, consecuentemente, la puesta en cuestión de las condiciones de gobernabilidad.

“La discusión del ingreso de ciudadanía nace en los países más desarrollados en el marco de la crisis del estado de bienestar y en el marco de los impactos que produce, en términos de desequilibrios en la organización de las sociedades, esta ruptura y el cambio tecnológico con el impacto en términos de apropiación brutal del excedente en pocas manos, y de presión de los niveles de demanda en los mercados internos.”

“Entre los años 2000 y 2001, el Frente Nacional contra la Pobreza planteó sobre la base de una consulta popular realizada en autonomía por un conjunto de organizaciones populares y fuerzas políticas, donde la CTA ocupó un lugar central, tres instrumentos que buscaban poner un piso de ingresos al funcionamiento del mercado laboral en la Argentina: 1. el seguro de empleo y formación, 2. la asignación universal por hijo y 3. la jubilación universal para todos aquellos que llegaran a los 60 y 65 años.”

“(El Frenapo) Dio lugar a una discusión que tuvo respuestas por parte del Estado. El Plan Jefes y Jefas que puso en marcha Duhalde intentaba capturar desde el Estado una estrategia que era mucho más integral y que buscaba no solamente colocar un piso de ingresos sino impactar en un nuevo tipo de demanda que privilegiara consumos populares, la generación de circuitos de producción y consumo de carácter no mercantil y al mismo tiempo crear nuevas condiciones de inversión y transformación productiva. Obviamente, la estrategia de lo que fue el duhaldismo fue la asistencia social.”

“La pandemia produce dos cosas: por un lado, la suspensión de las condiciones de reproducción del capital (el parate del negocio), y por otro lado el agigantamiento de las desigualdades.”

“Frente a la ausencia de ingresos como resultado del parate de las actividades, resulta que hay más de 8 millones de personas que no tienen ningún tipo de ingreso porque su vida transitaba en la más absoluta informalidad. La puesta en marcha del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) intenta correr por detrás de eso, tratando de alcanzar y cubrir de ingresos a una población que siempre que uno intente hacerlo a través de parches de esta naturaleza no lo logra.”

En el contexto actual de la pandemia hay una disputa política y social planteada. De hecho los dueños del poder económico están agrediendo el mantenimiento de la cuarentena porque ésta suprime prácticamente el funcionamiento del mercado y transforma al Estado en aquel que tiene que resolver sobre producción, consumo e inversión. Esa realidad es la que les molesta y los pone en autos sobre lo que puede ser el futuro.

“El gobierno no tiene una estrategia en este aspecto, sino que va con parches cubriendo situaciones que cada vez le otorgan más lugar al Estado, pero no hay una estrategia integral que debería pasar por tres niveles claves. El primero, una renta básica de emergencia. El segundo, el sostenimiento de la capacidad productiva para que no se derrumbe. Y el tercero es garantizar que aquellos que tienen espaldas económicas, porque han acumulado en estos últimos 40 años, efectivamente pongan en este contexto a través de un impuesto.”

“Todos aquellos que no son asalariados formales, aquellos que no están en blanco entre los 18 y 65 años, deben tener un salario social de emergencia equivalente por lo menos al salario mínimo, vital y móvil vigente. Eso daría que cualquier hogar tipo tendría unos 34 mil pesos a los cuales habría que adicionar la extensión y generalización completa de la AUH, que deberíamos incrementarla a 4 mil pesos por pibe, y estaríamos en 42 mil pesos por hogar.”

 

“Todo el mundo tendría este piso. Argentina tiene condiciones para hacerlo. Estamos hablando del 5% del PBI en total, una cifra que le llega a los tobillos a la fuga de capitales que tiene la Argentina.”

“La información disponible dice que en el país hay 114 mil argentinos que tienen un patrimonio neto superior a un millón de dólares, hay 1040 argentinos que tienen más de 30 millones de dólares y hay 11 argentinos que tienen más de 1000 millones de dólares. Si nosotros colocáramos un impuesto a los bienes personales con una alícuota más significativa que la actual y, por otro lado, pusiéramos un impuesto sobre las principales empresas y bancos que han acumulado durante los últimos cuatro años de manera significativa, nosotros estamos en capacidad de garantizar el financiamiento de esto durante el transcurso de la pandemia.”

La normalidad anterior era realmente lamentable. La pandemia no hace más que mostrar al extremo que tenemos casi 10 millones de personas que transitan en la informalidad; que la cuarentena no la pueden hacer quienes viven hacinados; que resulta absurdo decir que se laven las manos cuando les falta el agua. Todas esas barbaridades hoy están puestas sobre la mesa y son el suelo desde el cual podemos encarar una disputa social para abrir la puerta a un futuro más interesante.”

“Desde 1985 para acá se fue dando un constante proceso de concentración de poder o de funciones en el poder ejecutivo. El proceso de concentración de la economía y de transnacionalización es simultáneo a un proceso permanente de concentración de funciones en el poder ejecutivo donde el papel de los organismos de contralor, el papel de los parlamentos, el papel de la Justicia, ocupan lugares absolutamente secundarios.”

“En el marco de la pelea por una renta básica de emergencia también tiene que haber una pelea por procesos de democratización que permitan la organización de comités anti-crisis, de consejos de organización de la comunidad que amplíen el reconocimiento a actores que están por fuera del marco de la institucionalidad formal tradicional que no reconoce a una multiplicidad de actores que se han venido desarrollando en los últimos 30 años.”

“El esquema UIA-CGT no reconoce la realidad, no la contiene, no la expresa.”

“Lo que está en disputa es cómo salimos de esto, cómo transitamos este tiempo. La pregunta no es cuándo termina la cuarentena sino cómo se sostiene el único instrumento del cual disponemos para frenar la propagación del virus. En el cómo se sostiene el único que puede instrumentar una estrategia de esta naturaleza es el Estado.”

 

*Claudio Lozano
Político y economista. Habiendo participado de la Juventud Universitaria Peronista, a fines de 1975 forma parte de la Juventud Guevarista. Fue detenido por la dictadura en 1976. Tras un forzado exilio interno, en 1978 ingresó al Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) conducido por Adolfo Pérez Esquivel. En 1984 asumió como director del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación de ATE, siendo elegido en 1991 como miembro de la conducción nacional de ese sindicato y, desde ese lugar, formó parte de la fundación de la Central de los Trabajadores de la Argentina (CTA). En el año 2000 integró la mesa nacional de dicha Central. En diciembre de 2001 fue parte de la experiencia del FRENAPO siendo electo Diputado Nacional en el 2003 por la CABA. En el año 2006 fundó el partido Buenos Aires Para Todos y junto a otras fuerzas impulsó el Movimiento Proyecto Sur siendo reelecto diputado nacional en el año 2007. En 2008 recibió el Premio Konex al mérito como legislador. En 2011 fue cofundador del Frente Amplio Progresista y nuevamente electo diputado nacional con el 17% de los votos en CABA. Durante sus tres mandatos recibió en nueve ocasiones el Premio Parlamentario.
En el año 2012 fundó el Partido Unidad Popular junto a Víctor De Gennaro, permaneciendo como Presidente hasta febrero de 2019. Actualmente es Dirigente Nacional de UP, Coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) e integra el directorio del Banco de la Nación.

 

 

Especial de Revista Ignorantes | Por una renta del común

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