Canal Abierto Radio | Ocho policías de la Comisaría de Monteagudo, vestidos de civil y en autos particulares, pero armados, fueron el 15 de mayo a hacer una redada policial en una aparente carrera de caballos en El Melcho, al Sur de Tucumán. “Fueron a disolverla a los tiros”, comentó al aire de Canal Abierto Radio la periodista Mariana Romero, quien viene cubriendo el caso.

Según explica Romero, los hermanos Luis Armando y Juan Antonio quedaron en el medio de la balacera. “Primero los policías atacan a Juan Antonio a golpes y éste alcanza a ver cuando Luis se acerca para exigir que lo dejen a su hermano, escucha un tiro y se desmaya. Al despertar Juan Antonio ya Luis no estaba en el lugar, el camino estaba cortado, los vecinos no pueden acercarse y a él le dicen que su hermano se habrá ido asustado”.

Luis Armando Espinoza de 31 años, era trabajador rural y tenía 16 hermanos. El día del hecho, los vecinos vieron alejarse del lugar una camioneta, donde hallaron rastros de sangre una vez secuestrada. También encontraron rastros de sangre en el monte y signos de arrastre de un cuerpo. 

A la mañana siguiente los oficiales se negaron a tomar la denuncia por la desaparición de persona. Sí lo pudo hacer la madre de los Espinoza, ante el Comisario de Monteagudo que hoy es el principal acusado porque se cree que en su auto particular se trasladó el cuerpo.

La búsqueda tuvo en vilo a todo el pueblo durante una semana y muchas familias dejaron sus quehaceres diarios como el cuidado de animales para buscarlo por toda la región. Los dos policías que se quebraron confesaron que el cuerpo estaba en La Banderita, en el límite entre Tucumán y Catamarca, a 120 kilómetros hacia el oeste.

“El viernes, uno de los hermanos, Manuel, encuentra el cuerpo envuelto en una colcha, sin ropa, y con claros signos de haber sido atacado por los perros. El cuerpo tiene una herida de bala que ingresó por el homóplato y se cree que le habría cortado la aorta. El informe de la autopsia todavía no determinó si la bala es de alguna de las 10 armas reglamentarias que se secuestraron. Pero si se sabe que a los 10 policías detenidos que les dio positivo el dermotest”, señaló Romero.

A su vez remarcó: “no es un hecho aislado sino que la policía tucumana tiene historial. De los ocho implicados, hay dos que fueron trasladados desde Simoca y Pueblo Chico por  brutalidad policial, y uno tiene una causa abierta por vejaciones y apremios ilegales.

Y finalizó: “La lista de víctimas de gatillo fácil es larga y hay sólo dos condenas a perpetua. Hay una mesa de Víctimas de Gatillo Fácil, y es la policía que en el 2013 se sublevó pidiendo un aumento de sueldo y depuso su actitud cuando había 8 muertos por la violencia que se había desatado en la ciudad. Ese es el historial. Incluso tiene a su ex cúpula provincial, ex jefe de policía y ex secretario de seguridad, condenados por encubrir el crimen de Paulina Lebbos”.

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