¿Cómo alcanzó el nombre de Bolsonaro a producir la sinergia suficiente como para gobernar Brasil? ¿Qué clase de “autenticidad” antepuso al desgaste de la política tradicional? Alianzas originales, tensiones y deterioro actual en la disputa por el descontento y la comprensión del ánimo popular. Tal vez, se exprese en la figura de Bolsonaro la banalidad de una superposición: comunicación y prácticas vitales. Tal vez, las formas de procesar esta democracia terminal pasen por investigar intensidades tanto en el plano de la comunicación y la enunciación política y, sobre todo, en el terreno de las formas de vida y de prácticas que den cuenta de una experiencia democrática a la altura de los temores y deseos que operan transversalmente (¿y segmentadamente?) en las mayorías.

Un “Pensando la cosa en el fin del mundo” aislados socialmente, con un pie en España –desde Guadalajara, Esther Solano–, otro en São Paulo –Lucas Paolo– y Ariel Pennisi en Buenos Aires, con la mirada en el continente Brasil.

 


Esta conversación es una continuidad, varios meses más tarde, de la que dio origen al libro publicado por el sello 90 intervenciones de Red EditorialBolsonaro, la bestia pop”, entre Lucas Paolo, Bruno Cava y Ariel Pennisi.

 

Algunos destacados de la conversación:

Esther“Con mi equipo de investigación estudiamos lo que llamamos el “bolsonarismo popular” ¿qué llevo a personas de clases populares que habían votado a Lula, en la primera y segunda elección, habían votado incluso a Dilma y, de repente, han cambiado totalmente su llave interpretativa de la realidad y votaron a Bolsonaro?”.

Esther: “La operación Lavajato fue fundamental para la elección de Bolsonaro. Trajo al centro de la esfera pública brasileña la noción de que la política era toda corrupta, de que la política no sirve para nada, es sucia, es mezquina. Bolsonaro se presenta con el discurso del outsider, del honesto, de la persona auténtica y sincera. Cuando vemos a Bolsonaro y ese discurso agresivo, mediocre y bruto, las personas lo reinterpretan y piensan: “no, es un mediocre pero en el fondo es mejor que sea así, porque no se deja llevar por las pautas del márketing electoral, del márketing político, en el fondo significa que es auténtico”. Y eso es un valor, la autenticidad siempre es un valor”.

“Luego fue fundamental la retórica del antipetismo y de la anti-izquierda, la demonización que se hizo del PT y de la izquierda como un todo que prácticamente anula cualquier tipo de acción progresista.

Y otro factor muy importante es el papel de las iglesias evangélicas y pentecostales en la base más popular de la sociedad, que traen elementos moralizantes y cristianizantes a la política. Entonces, para esta gente, Bolsonaro fue elegido porque era un hombre de Dios, un hombre religioso, era aquel que podía cuidar de la familia y los valores religiosos.”

 

Lucas: “El antipetismo, el lavajatismo, las iglesias evangélicas, trajeron un conjunto de valores y moralizaciones a la esfera pública que permitieron que Bolsonaro surgiera como una alternativa, como una respuesta positiva a una necesidad de cambio. Bolsonaro no es sólo un desastre, sólo una cosa negativa, viene a contestar positivamente algunos reclamos populares y tenemos que saber cuáles son para poder dialogar con esos reclamos. Dos años después, el discurso de la izquierda, el discurso intelectual continúan en el lugar de lo inauténtico. En las acusaciones esclarecidas a Bolsonaro lo único que hacemos es reforzar esa posición.”

 

Esther: “Conceptos como democracia y dictadura muchas veces no tienen sentido real y concreto para la vida de las personas. No podemos continuar sólo en  la retórica de esos conceptos. Hay que reconocer los problemas cotidianos que las personas atraviesan, los problemas fundamentales a los que la izquierda no da respuesta. Por ejemplo, la seguridad pública, es un tema al que la izquierda no ha tenido el coraje de entrarle.”

 

Esther y Lucas:
*Esther Solano: Doctora en Ciencias Sociales (Universidad Complutense de Madrid). Profesora adjunta de la Universidad Federal de São Paulo, en el curso de Relaciones internacionales, profesora de la Maestría Interuniversitaria Internacional de Estudios Contemporáneos de América Latina (Universidad Complutense de Madrid) y en la Maestría América Latina y Unión Europea: una cooperación estratégica, Instituto Universitario de Investigación en Estudios Latinoamericanos (Universidad de Alcalá de Henares). Desarrolló intvestigaciones y relevamientos como socióloga, en el área de sociología política. Es Consejera del Instituto Vladimir Herzog. Columnista de Carta Capital. En mayo de 2018 publicó un relevamiento y análisis político sobre el bolsonarismo incipiente: “Crise da Democracia e extremismos de direita” (Fundación Friedrich Ebert Stiftung).

*Lucas Paolo Vilalta: macumbero y babakekerê del terreiro Teufilá – Ilê Axé Egbé Igburuinon. Desarrolla su investigación doctoral sobre las tecnologías de la información digital y filosofías alternativas de la información en la Universidad de São Paulo (USP). Es coordinador de proyectos de educación en derechos humanos y de Memoria, Verdad y Justicia del Instituto Vladimir Herzog. Profesor de Nuevas tecnologías, redes sociales y temáticas de la información (Universidad UniSant’Anna) y es profesor invitado de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) en el curso de posgrado «Derechos humanos y luchas sociales». Publicó ensayos sobre filosofía de la información, nuevas tecnologías, ética y filosofía política, estética e historia de la música, y sobre derechos humanos y justicia de transición. Es autor del libro Confissões de um texto solipsista ou persona ad hoc (2014).

 

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