Redacción Canal Abierto | La pandemia, la cuarentena y la muerte de Ramona Medina en mayo, referente del Barrio Padre Mugica y de la organización La Poderosa, pusieron en foco la situación desastrosa en la que viven miles de personas en las villas y barriadas porteñas. Sin embargo, a 97 días del comienzo del aislamiento social obligatorio todo sigue igual. O peor.

“No se puede describir lo que estamos viviendo. Todas las demandas de los vecinos las estamos canalizando como podemos. Además de la falta de trabajo y de que los comedores están desbordados, no hay agua, no hay luz, las cloacas están rebalsadas”, detalla Dagna Aiva, referente de la Villa 21-24 y de la CTA Autónoma (CTA-A) Capital en el marco de la segunda Jornada de Ollas Populares que se llevó adelante desde la mañana en los barrios populares de la Ciudad.

La actividad fue organizada por la Federación Nacional Territorial (FeNaT), que forma parte de la CTA-A, Somos Barrios de Pie, el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y la Federación de Organizaciones de Base (FOB) bajo el lema “Somos esenciales. Por el reconocimiento de nuestras tareas”.

La primera fue el jueves pasado, donde se instalaron ollas en más de veinte villas y barrios populares de la Ciudad. Pero nada ocurrió.

“Seguimos igual, nadie escucha los reclamos que hacemos –agrega Aiva-. Estamos en la misma situación que la semana pasada y que viene hace años, pero con mucha más presión, porque hay que hacerse cargo de un montón de situaciones que tienen que ver con la pandemia. Los compañeros se ponen al pecho todas las cosas, y trabajan porque no nos queda otra”.

 

“De lo que no se está haciendo cargo el gobierno, se están haciendo cargo las organizaciones”

Las ollas se emplazaron en la Villa 31-31 Bis, Villa 1-11-14,Villa 21-24, Ciudad Oculta, Cildañez, Barrio Inta, Villa 20, Villa Soldati, La Boca, Constitución, San Telmo y el Playón de Fraga, entre otros.

“Nuestro reclamo como trabajadores esenciales es que el Gobierno de la Ciudad nos reconozca. Por eso todos los jueves estamos haciendo estas ollas populares para que sea visible porque no estamos pudiendo hacer marchas por la cuarentena –detalla Noemí Ávalos, referente del FOL, en diálogo con Canal Abierto-. De lo que debería hacerse cargo, el gobierno no lo está haciendo, y las que se están haciendo cargo son las organizaciones sociales. Nosotros sostenemos los comedores comunitarios, hay compañeras que son promotoras de salud, de género, que se merecen ser reconocidas. Necesitamos que se cree un fondo para sostenernos”.

En efecto, las organizaciones piden la creación urgente de un Fondo de Emergencia financiado con fondos aportados por los sectores más ricos de la Ciudad, que sirva para hacer que la tarea sea remunerada –y reconocerla como trabajo– de los miles que cumplen funciones social en los barrios vulnerables y que actualmente no perciben salario por eso.

En la actualidad, los comedores reciben insumos del gobierno porteño, pero los integrantes de las organizaciones, que en su mayoría son mujeres, aportan todo lo demás: “ponemos la casa, el cuerpo, los utensilios, el material para limpieza, la cocina y el tiempo. No contamos ni siquiera con un subsidio cada seis meses como tienen los comedores bajo programa. Estamos pidiendo que se reconozca nuestro trabajo, porque es un trabajo, y éste es un momento clave”, cuenta Aiva.

Sólo en la Villa 21-24 hay un total de 84 comedores, de los cuales apenas 20 están “bajo programa”, lo que significa que tienen un subsidio de acuerdo a la cantidad de comensales. “Después hay un montón de comedores asistidos que no tenemos nada. Por cada comedor somos 15 o 20 personas trabajando, porque además están los merenderos”, agrega la referente de la CTA-A.

 

“Hay personas que no están cobrando ni la IFE”

En lo que refiere a los insumos para sostener la higiene y las recomendaciones de seguridad para evitar la propagación del virus Covid-19, el material que llega es en su mayoría donado. Recién desde hace algunos días, el gobierno a cargo de Horacio Rodríguez Larreta está repartiendo lavandina, detergente, y dos jabones por semana. Afuera de los comedores, compañeros de las organizaciones se encargan de mantener a la gente distanciada y proveerle de barbijos, si no tienen. Por parte del gobierno nacional tampoco está llegando ayuda.

El Presidente dijo en una conferencia de prensa que reconocía el trabajo de los comedores comunitarios, pero hasta ahora no pasó. Y está el problema de las personas que no están cobrando nada, ni la IFE (Ingreso Familiar de Emergencia), y no tienen para comer y se acercan a los comedores”, finaliza Ávalos.

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