Por Carlos Saglul | En el siglo dos antes de Cristo, China inició el largo camino que la llevaría a convertirse en una gran potencia, al punto de terminar quitándole el sueño al Imperio estadounidense en nuestros días. Por aquel entonces, desde la ciudad de Xi´an se abrió una ruta hacia los países de Occidente denominada “La ruta de la seda”. La seda y el té fueron las dos producciones principales que por ese camino salieron entonces a ofrecerse al mundo.

Hoy China trabaja en una Nueva ruta de la seda. Es el emblema del gobierno de Xi Jinping que tiene en realidad otro nombre oficial: Yīdài yīlù (Una franja, una ruta). Se trata de construir puertos, ferrocarriles y nuevas vías de comunicación en más de sesenta países con la inversión más grande de la historia: unos 900 mil millones de dólares.

Ahora desde la vicepresidente, Cristina Kirchner ha vuelto a monitorear de cerca al que considera -desde que fue presidenta de la Nación- un acuerdo estratégico. Lo señaló el ex canciller Jorge Taiana al hablar en el último seminario virtual entre el Partido Justicialista y el Partido Comunista de China (PCCh), del que participaron desde Buenos Aires más de 100 dirigentes del peronismo y empresarios argentinos y chinos, según informó ese espacio político en un comunicado.

Además de Taiana, participaron del encuentro el titular del PJ Nacional, José Luis Gioja; Francisco Cafiero, secretario de Relaciones Internacionales del ministerio de Defensa y presidente del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China. También Sabino Vaca Narvaja, representante Especial para la Promoción Comercial e Inversiones en la embajada argentina en China; y otros altos funcionarios de distintos niveles del justicialismo.

Socios estratégicos

En esta conversación, Francisco Cafiero recuerda que la profundización de las relaciones con China retoman un objetivo del anterior gobierno peronista: “Argentina y China tienen una asociación estratégica integral desde 2014, se está gestionando el ingreso definitivo al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (Asian Infrastructure Investment Bank o AIIB) y existen varios proyectos de inversión en marcha. Argentina y China ya son socios estratégicos y el posible ingreso a la plataforma de la Franja y la Ruta sería un paso más para la consolidación de los vínculos de confianza y entendimiento mutuo”, explica.

El funcionario reconoce que la vicepresidenta continúa siguiendo personalmente esas negociaciones que considera estratégicas: «Cristina Kirchner siempre valoró muy positivamente la relación entre Argentina y China, por ello fueron fluidos los contactos y visitas mutuas entre Xi Jinping y la ex Presidenta durante su mandato. Durante sus dos gestiones se han consolidado la mayoría de los acuerdos que se encuentran vigentes, plasmados en el alcance de la Asociación Estratégica Integral 2014 y el Plan de Acción Conjunta de 2015, que fue renovado en 2018 para el periodo 2019 – 2023”.

Cerdos, trenes y yenes

Sobre las negociaciones para la instalación de granjas dedicadas a la cría de cerdos señala que “se encuentran en desarrollo y en avance, vinculando las distintas áreas del Gobierno, como Cancillería, Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, los gobiernos locales, las organizaciones medioambientales, partidos políticos, sector empresario, cámaras, etc.”

Consultado sobre las críticas de distintas organizaciones ambientalistas, Cafiero asegura que “el proyecto de producción porcina que se encuentra en negociación podría ser un salto cualitativo en el modelo sojero dominante en relación con las exportaciones hacia China, con la posibilidad de agregar valor a la producción de granos y de esta manera producir directamente alimentos que puedan ser exportados, en este caso a China”.

“El desafío de un país con la situación económica de Argentina, sobre todo en la situación compleja que estamos atravesando, es generar empleo de calidad y riqueza que pueda ser distribuida con el objetivo de progresar como país. Siempre teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente, asegurando no generar mayor desigualdad ambiental y ecológica en general”, agrega.

Desde diferentes sectores se señala que una alianza con China centrada en la venta de materia prima y alimentos poco serviría para la necesaria industrialización que dé valor agregado a la producción nacional. Cafiero responde: “Se debe aprovechar la ventaja relativa de materias primas para que apoyen, acompañen y sirvan de base para establecer acuerdos de cooperación científica, tecnológica y de industrialización en sectores estratégicos que el país identifique para desarrollo futuro. La especialización de una nación debe ir escalando hacia productos que conformen eslabones de mayor valor agregado en cadenas globales de valor, para así alcanzar un upgrading  (mejora) cualitativo”

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El intercambio con China no ha dejado de crecer. Pasó de 3.300 millones de dólares en 2003 a 14.300 millones en 2019. Lo mismo pasa en el resto de América Latina, donde sus bancos de desarrollo prestaron 150.000 millones de dólares en los últimos 12 años.

Entre 2018 y 2019 la Argentina produjo alrededor de 54 millones de toneladas de soja, de las cuales más del 80% se exportarán como porotos, aceite, harina y pellets a China. Las principales inversiones chinas son en la extracción de hidrocarburos del país y en créditos para la construcción de trenes y puertos por donde se exportan las materias primas que nos compran.

La pandemia parece haber profundizado la decadencia económica de Estados Unidos frente a China. El Fondo Monetario Internacional estima que la economía estadounidense caerá un ocho por ciento en 2020, mientras que la china crecerá el uno por ciento. La catástrofe sanitaria parece no detener a los chinos. Lo cierto es que sí causa temor la sangrienta política exterior norteamericana. No son pocos los que tiemblan al pensar lo violenta que puede ser la caída del gigante. Al respecto, Franco Bifo Berardi señaló en un reportaje que le hizo el diario Página/12: “El trumpismo no ha sido una locura. Es la expresión del alma blanca en un país que nació y prosperó gracias al genocidio, la deportación, la esclavitud masiva. Los efectos globales de la desintegración de los Estados Unidos no se pueden preveer”. Según Cafiero “es posible mantener relaciones comerciales con ambas naciones en un clima de madurez y respeto”.

“China plantea desde 1953 la coexistencia pacífica y la no injerencia en los asuntos internos de un país sobre otro, como principios de su política exterior. Así como la mayoría de los países del mundo y como lo establecen los tratados internacionales, Argentina adhiere a dichos principios. Argentina tiene un vínculo histórico con Estados Unidos y muchas inversiones valorables. China plantea que su cooperación con los países no es en detrimento de terceros, ni bajo modelo competitivo, sino en forma cooperativa. Argentina busca generar los mayores vínculos cooperativos con ambas potencias”, completa.

Las relaciones comerciales entre China y Argentina parecen seguir creciendo. En los últimos días se conoció que la potencia asiática desplazó a Brasil como el mayor socio comercial de nuestro país. Por otra parte, ya tiene fecha la sesión en que se tratará el proyecto de la asociación de Argentina al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, algo así como el Banco Mundial asiático.

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