Redacción Canal Abierto | “En Perú es más fácil voltear a un Presidente que juzgar a un congresista o encarcelar a un violador”, sostiene en diálogo con Canal Abierto, Álvaro Campana, secretario general del Movimiento Nuevo Perú. En las últimas horas, 105 de los 130 diputados del Congreso Nacional votaron a favor de la destitución del primer mandatario Martín Vizcarra. Esta amplia mayoría acaba con un gobierno al que le quedaban sólo ocho meses más de gestión hasta las próximas elecciones, en un marco de grave crisis sanitaria y económica producto de la pandemia.

“No se esperaba un escenario como este, a pesar de que era predecible que se estaban preparando las condiciones para la vacancia de Vizcarra. Hay cierta indignación en la ciudadanía ya que se considera que el Congreso no tiene la autoridad moral para vacar al presidente”, señala Campana.

La referencia a la autoridad moral necesaria es relevante si se tiene en cuenta que el motivo esgrimido por los congresistas para destituir al presidente Martín Vizcarra es la acusación de “incapacidad moral permanente”, a raíz de denuncias aún no comprobadas de haber recibido sobornos cuando era gobernador. Este proceso de vacancia, que logró coronar la oposición, es el segundo durante el gobierno de Vizcarra, que llegó a la presidencia tras la renuncia de su antecesor Pedro Pablo Kuczynski (PPK) –hoy con prisión domiciliaria debido a sus implicaciones en el Caso Odebrecht–, de quien era vicepresidente.

Álvaro Campana, secretario general del Movimiento Nuevo Perú (Foto: Julián Aguirre).

“Esto es resultado de un juego de la política criolla, como decía Mariátegui, más que de la posibilidad de encontrar salidas de fondo a la crisis que estamos viviendo. Arrastramos una crisis de régimen desde el inicio del gobierno de PPK; es una historia de nunca acabar. Mientras tanto, el Perú vive una tragedia con miles de muertos, comparable con los que produjo una década de conflicto armado interno”, analiza el dirigente de izquierda.

 

Alvaro, se están produciendo movilizaciones en este momento en Perú. ¿Qué exigen? ¿Son a favor o contra Vizcarra?

-Vizcarra ayer renunció, decidió no insistir, tenía opciones legales para hacerlo y no las utilizó. Nosotros salimos a marchar porque estamos hartos de esta clase política. En todo caso, lo que creemos es que hay que vacar a toda la clase política. Necesitamos refundar el Perú.

“Hay que luchar en la calle y también en las urnas, hay que vacar a esta clase política que ha sido servil al poder económico y a las mafias”.

Tenemos una Constitución espuria nacida de una dictadura, que ha consagrado la captura del Estado y que ha consagrado una economía al servicio de grupos de poder económico y de mafias que se han hecho de partes del Estado.

Hoy, al Congreso lo controlan grupos de interés mafiosos, muchos de ellos, que están procurando impunidad para sus delitos y extender su presencia en el poder, ya que este es un Congreso de corto plazo. Muchos creen que este Congreso procurará extender, en nombre de la pandemia, su período de vigencia y aplazará las elecciones generales planteadas para el 2021.

Aquí en Argentina, los voceros mediáticos elogian muchas veces que la economía del Perú permanece estable pese a las crisis políticas… ¿es real? ¿ésto es así?

-Yo creo que, como decía la ministra de Economía, ahorramos mucho, tenemos una espalda fiscal muy grande, pero eso tiene un costo: ese costo han sido casi 70 mil muertos; una alta letalidad; un sistema de salud miserable, privatizado además. En Perú no se encontraba ni oxígeno para atender a los enfermos de COVID-19.

Entonces, no sé de qué estabilidad hablan. Es una estabilidad sostenida en la precariedad de la gente y en la informalidad de la economía.

El renunciante Martín Vizcarra

¿Cómo es el mecanismo de la destitución? Resulta curioso que se pueda destituir un presidente de un día para otro.

-Ayer se aprobó una moción de vacancia por parte del Congreso. Se plantea una incapacidad moral, algo que no está muy definido dentro de las leyes. Este fin de semana se presentaron supuestas nuevas pruebas de coimas y eso bastó para que el Congreso, que había hecho un intento previo, lo destituyera.

El Congreso aprovechó el hecho de que Vizcarra desatendió a varios sectores sociales -al sector agrario, los pequeños campesinos, a los trabajadores-, implementó políticas en medio de la pandemia en desmedro de estos sectores, no atendió al campesinado y atacó los derechos de los trabajadores. El Presidente polarizaba con este Congreso desprestigiado que aprovechó esas grietas para enfrentarlo. Aún así, Vizcarra mantuvo un nivel de popularidad importante.

Como dicen muchos, en Perú es más fácil expulsar a un presidente que condenar a un violador o enjuiciar a un parlamentario.

Hay otras cosas de por medio en esto; atrás de un discurso aparentemente favorable a los sectores populares hay una trama donde confluyen sectores muy reaccionarios como el fujimorismo, que votó a favor de la vacancia, el antaurismo (de Antauro Humala, un militar preso por sedición, hermano del ex presidente Ollanta Humala) o el congresista Edgar Alarcón (de Unión Por el Perú) que impulsa la pena de muerte para los corruptos aunque tienen varios procesos encima por corrupción.

 

¿Quién es Manuel Merino, el reemplazante de Vizcarra en la presidencia? ¿Qué perfil tiene?

-Merino es un congresista de Tumbes, una pequeña región. Ha tenido una votación pequeñisima en las últimas elecciones. Es parte de Acción Popular, un partido que parecía progresista, democrático, pero que ha quedado enredado en estas tramas. Es un tipo poco relevante que ha estado operando para hacerse del gobierno.

Este es el resultado del poco interés de Vizcarra en generar cambios que se exigían en el país a gritos. En lugar de encabezar un gobierno de transición que plantee reformas importantes, prefirió convocar un referendum donde no se cambió mucho y sólo intentó usarlo para golpear al congreso anterior. No se atrevió a hacer una convocatoria a elecciones generales, convocó a elecciones parciales en las que no logró construir siquiera una bancada propia.

Estamos viviendo la descomposición inexorable del régimen neoliberal en Perú, que no encuentra una salida.

 

Como Nuevo Perú, ¿qué salidas proponen a esta situación?

-Nosotros considerábamos que en las elecciones de 2021 podríamos encontrar una salida institucional con un nuevo gobierno que posibilitara abrir un camino constituyente. Estamos convencidos de la necesidad de un cambio de fondo en el Perú y que hay que impulsar un proceso constituyente. Estamos viviendo un momento destituyente, de impugnación y descomposición del régimen, pero no termina de surgir una fuerza lo suficientemente grande para generar un camino constituyente.

Nuestra apuesta es la de construir una voluntad de mayorías que abra un nuevo curso en la historia del Perú. Para las elecciones de 2021 pensamos presentar una candidatura nítidamente de cambio. De alguna manera estas maniobras buscan impedir que una alternativa de este tipo pueda crecer, obstaculizar que las fuerzas de cambio sigan creciendo. Los sectores reaccionarios se están haciendo del poder para ganar tiempo y aplazar este proceso. La derecha no tiene candidatos y precisan construir su representación disputada entre los ultras y la derecha liberal.

 

La principal referente de Nuevo Perú es su presidenta Verónika Mendoza. Ella fue la candidata presidencial del Frente Amplio y en las elecciones generales del 10 de abril de 2016 alcanzó el tercer lugar, con el 18,8% de los votos.

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