Redacción Canal Abierto | Este miércoles 11 de noviembre el Congreso Nacional, finalmente, ratificó el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la Eliminación de la Violencia y el Acoso en el Mundo del Trabajo, la primera normativa internacional en sobre esta materia.

¿Qué significa en la práctica? En principio, fija un marco común que entrará en vigencia el 25 de junio de 2021 y que alcanza a todos los trabajadores y trabajadoras –cualquiera sea su situación contractual– para prevenir y abordar estas violencias con un enfoque integral que tiene en cuenta la perspectiva de género.

De acuerdo con la norma, se define como violencia y acoso al “un conjunto de comportamientos y prácticas inaceptables, o de amenazas de tales comportamientos y prácticas, ya sea que se manifiesten una sola vez o de manera repetida, que tengan por objeto, que causen o sean susceptibles de causar, un daño físico, psicológico, sexual o económico, e incluye la violencia y el acoso por razón de género”.

 

Pioneras

“Argentina tiene un fuerte compromiso en reducir y erradicar las violencias de género en el mundo del trabajo. La ratificación del Convenio 190 de la OIT es un paso fundamental para alcanzar la igualdad y la justicia social. Se trata de un importante avance normativo contra las violencias en el mundo del trabajo”, afirmó la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta.

También aseguró que los estándares que provee esta herramienta refuerzan el marco jurídico vigente y resultan un aporte insoslayable para el desarrollo de políticas públicas en materia de prevención y erradicación de la violencia laboral.

El Convenio 190 fue aprobado en la Conferencia Internacional del Trabajo que se realizó en Ginebra, Suiza, en junio de 2019 por representantes de gobiernos, sindicatos y empresas. Y fue la primera norma que logró el consenso necesario de los 187 países miembros para aprobarse en los últimos ocho años.

Con su ratificación del Congreso, Argentina es el tercer país del mundo en adherirse a esta norma, luego de Fiji y Uruguay.

 

El feminismo sindical

Que la Argentina adopte este instrumento internacional para afrontar esta problemática se debe, sobre todo, a la presión ejercida por el movimiento feminista, con bases en el movimiento sindical.

“Es una gran alegría producto de un trabajo que se viene realizando desde hace muchos años y que recoge las enormes luchas y movilizaciones masivas que se vinieron dando tanto a nivel nacional como internacional, fundamentalmente desde el feminismo sindicalista –afirmó Claudia Baigorria, secretaria adjunta de la CTA Autónoma y de Conadu Histórica-. En nuestro país fue clave la intervención de la Intersindical contra las Violencias y la articulación de todas las centrales y las organizaciones para la promoción de este convenio”.

El convenio incluye tanto a la economía formal como a la informal de las áreas urbanas y rurales, y tiene en cuenta consideraciones de género sobre la discriminación, el abuso en las relaciones de poder y la revisión de normas que fomentan la violencia y el acoso. Además, reconoce el impacto negativo que estas prácticas tienen en la calidad de los servicios del Estado y las empresas privadas.

La importancia está dada en que la violencia en el trabajo y el acoso se toman como una violación a los derechos humanos –completó Baigorria-. La violencia se ejercita no solamente en el ámbito estrictamente laboral sino en el trayecto desde los hogares hasta el trabajo, en los sociales, los congresos, las capacitaciones, y todo tipo de actividades que promueva la patronal. En este tiempo de pandemia esto cobra una especial significación. La tarea que sigue es la incorporación de este tema en todas las paritarias y en los convenios colectivos de trabajo”.

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