Redacción Canal Abierto | Luego del pico alcanzado en el segundo trimestre de este año (13,1%), la tasa de desocupación bajó al 11,7% en el tercero, según datos del INDEC. El número puede ser tomado como un alivio, pero no es un parámetro del todo preciso sobre la realidad que se plasma en las calles tras un semestre de pandemia y cuatro de destrucción sistemática del empleo.

En un análisis que toma en cuenta tanto este dato como el de la actividad económica y establece un vínculo entre ambos, el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) sostiene que la recuperación verificada en septiembre todavía no alcanza para ubicar la economía al nivel prepandemia.

“Durante el tercer trimestre se experimenta una recuperación del nivel de actividad respecto a lo acontecido durante el segundo trimestre que implica un aumento del 12,8%. Recordemos que la caída en el período anterior había sido del -16% en relación con el primer trimestre. De esta manera la caída interanual, que al segundo trimestre resultó ser del -19,6%, ahora refleja una caída menor, del -10,1%”, refiere el informe titulado El Mercado Laboral al tercer trimestre 2020.

En este repunte los factores más dinámicos fueron la inversión (las compras de bienes de capital) con el 42,9% y, en menor medida, el consumo, que creció un 10,2%. En relación a los primeros tres meses del año, cuando todavía no se sentía el efecto pleno de la pandemia, la economía se redujo un -5,3% y el consumo un -10%.

“¿Por qué sucede esta disparidad? –Se pregunta el informe elaborado por el director del Banco Nación Claudio Lozano, Agustina Haimovich, Samantha Horwitz y Ana Rameri-. Porque si bien se efectuó una paulatina reanudación de actividades y rubros de la economía, de la mano de la relajación de las restricciones de circulación desde julio a septiembre, la caída de ingresos de la población y la espiral inflacionaria incesante fueron tales que golpearon fuertemente a la demanda”.

En particular, la evolución del salario real mostró su mayor caída acumulada entre los meses de abril y junio (-4,5%), y se recompuso marginalmente entre los meses julio y septiembre (-1,1%).

“Por lo tanto, podemos decir que el poder adquisitivo del salario lleva siete meses consecutivos de caída, y no ha logrado reubicarse en los niveles previos a la pandemia”, explica el estudio. Y destaca que, en este marco, la política de asistencia de ingresos por parte del Estado nacional evitó una situación aún peor.

 

La relación entre actividad económica y empleo

La caída de la economía y el poder adquisitivo tuvieron su correlato en el empleo, pese a la recuperación que refleja el último número oficial.

Según el INDEC, el desempleo cayó de un trimestre al otro. Sin embargo, el IPyPP resalta que menos de la mitad (el 47%) de las personas que perdieron su ocupación durante los meses más críticos volvieron a insertarse en el mercado laboral. Dicho de otra manera: 2 millones de personas que perdieron su empleo en el segundo trimestre aún no lograron recuperarlo.

“La desocupación del 13,1% en el segundo trimestre desciende ahora al 11,7%. No obstante, es conveniente resaltar un rasgo: el descenso de la tasa no se ve acompañado de un descenso importante en la cantidad de desocupados. De hecho, estos pasan de 2.112.179 a 2.089.204, lo cual implica que sólo hay 23 mil desocupados menos”, detalla. La explicación de este fenómeno radica en lo que se denomina “desempleo encubierto”, que se expresa en un incremento de las y los ocupados demandantes de empleo (del 11,6% al 14,8%) y de la subocupación (del 9,6% al 13,4%).

El número, incluso, tampoco expresa del todo la realidad ya que, en el marco de la pandemia, muchas de las personas que aún no lograron recuperar su trabajo no lo están  buscando activamente, “lo cual queda expresado en el hecho de que la población económicamente activa también se vio reducida en 1,9 millones de personas, mientras que la población desempleada sólo se incrementó en 43 mil”.

Por otro lado, al comparar este índice con el de actividad económica “obtenemos que por cada punto que creció la economía, el empleo lo hizo en 0,94. Estos guarismos advierten, por lo tanto, que si bien es lógico que aumente el empleo conforme crece el nivel de actividad, este trimestre la proporcionalidad del crecimiento del empleo fue relativamente elevada”.

Al revisar las características del empleo que se recuperó, se trata de cuentapropistas y asalariados no registrados, quienes crecieron +40,2% y +25,1%, respectivamente, en un trimestre. En otras palabras, lo que creció fue el empleo precario. 

Los asalariados registrados, por su parte, fueron la categoría más contenida durante el peor momento de la crisis, aunque se perdieron muchos puestos de trabajo. En el tercer trimestre hay 189 mil empleos menos en este segmento respecto de la situación prepandémica.

Como corolario, el informe se pregunta sobre el futuro de las últimas decisiones gubernamentales: “Resulta preocupante que en un escenario donde la pandemia aún no se resolvió y los precios continúan su sendero ascendente, el IFE fue discontinuado a partir de octubre, situación que puede impulsar en los próximos meses una mayor búsqueda de empleo por parte de los hogares para compensar el profundo deterioro de los ingresos”.

 

Ilustración: Marcelo Spotti

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