Redacción Canal Abierto | Los docentes porteños agrupados en Ademys resolvieron un paro de actividades para este lunes 29 de marzo luego de que uno de sus afiliados, Jorge Langone (docente de la ciudad de Buenos Aires que trabajaba en una escuela del barrio de Villa Lugano) falleciera por coronavirus.

“Jorge es el primero, pero no podemos decir que vaya a ser el último”, apuntó esta mañana la secretaria general del sindicato Mariana Scayola, quien agregó que la noticia de la muerte “pone en evidencia lo que nos está pasando en las escuelas, con docentes contagiados en cantidad que luego contagian familiares”.

“Según datos oficiales, desde que se reabrieron las escuelas se observa un incremento en los casos de COVID en niños y adolescentes que nos ubica muy por encima del índice que recomiendan distintos institutos de investigación en el mundo”, indicó a Canal Abierto la secretaría de Acción Gremial de Ademys, Amanda Martin. En este sentido, desde el gremio denuncian la ausencia de “parámetros para establecer objetivamente si es seguro o no la presencialidad”, en particular luego el Consejo Federal de Educación derogara el “semáforo epidemiológico”.

Días atrás, la propia ministra de Educación porteña Soledad Acuña reconoció que hay un 25% de escuelas que no pueden tener presencialidad completa por problemas de infraestructura, al mismo tiempo que hubo un 0.17% de docentes contagiados, número que representa a 1.250 de ellos con coronavirus.

“Indudablemente, las clases presenciales colaboraron para que tengamos esta suba, pero no fue el único factor. Dicen privilegiar la educación, pero no se toman medidas, no solo en los establecimientos educativos sino en otros sectores: por ejemplo, ¿se van a cerrar otras actividades no esenciales para disminuir la circulación de personas o van a disponer medidas para el transporte público?”, cuestionó Martin.

Por su parte, desde la agrupación Familias por un Retorno Seguro a las Escuelas emitieron un pronunciamiento y alertaron que “a esta altura de los acontecimientos, estamos segurxs de que las condiciones para la vuelta a la presencialidad no están dadas, en absoluto, en el ámbito del AMBA y tampoco en muchísimas regiones del país. La ‘presencialidad cuidada’, tan mentada por el ministro Nicolás Trotta, es una mentira. No existe protocolo viable ni seguro con este nivel de circulación viral. A ello se suma la presión, directamente criminal, de la ministra de Educación de Caba, Soledad Acuña, que insiste con la flexibilización de protocolos, mediante lo cual exhibe un absoluto desprecio hacia las vidas de docentes, auxiliares, alumnxs y familias”. Tras el fallecimiento de Langone, reiteraron su pedido para que se suspendan las clases presenciales y resaltaron que “esta desgracia se suma a la abrumadora cantidad de docentes, auxiliares y alumnxs aislados, que solo en Caba llegaron a 1500 la semana pasada, con 500 burbujas aisladas y al menos 10 mil personas afectadas (entre contagiados y contactos estrechos), a tan solo un mes de regreso a la presencialidad”.

Pocas vacunas

“Ante el ingreso de un nuevo lote de vacunas Sinopharm, comenzó este sábado el empadronamiento para docentes y no docente perteneciente al primer grupo de prioridad, que abarca a 40 mil personas”, detalló la Ciudad de Buenos Aires semanas atrás.

Tras aclarar que podrán recibir la primera dosis “sólo los menores de 60 años”, la Ciudad detalló que el primer grupo estará integrado por personal de dirección y gestión, supervisión e inspección, docentes frente a alumnos/as de nivel inicial (incluye ciclo maternal), nivel primario, primer ciclo (1.°, 2.° y 3.er grado) y de Educación Especial.

“Por el momento se vacunaron aproximadamente 15 mil docentes, pero está interrumpida la administración de dosis para el resto de esa primera tanda y hoy por hoy no hay un nuevo cronograma para continuar la vacunación”, informó la secretaría de Acción Gremial de Ademys. En total, la Ciudad cuenta con más de cien mil docentes.

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