Canal Abierto Radio | La energía nuclear es una de las más limpias y seguras, y para eso se requiere una gran infraestructura y capacitación técnica. El físico Rodolofo Kempf, dirigente nacional de ATE y delegado en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), explicó qué fue lo que falló hace 35 años en Chernobyl, las diferencias con la planta de Fukushima que explotó hace 10 años en Japón y el tipo de plantas que hay en Argentina.

La Unión Soviética fue pionera en la generación de energía nuclear, los de Chernobyl “eran reactores con moderadores de grafito sin una contención estructural como los que vemos en Atucha 1 y Atucha 2, eran un poco más rústicos y tenían un protocolo específico para la operación, y operaban en cadena de manera planificada”.

“Los moderadores en Argentina no usan grafito, porque son de agua liviana o agua pesada, y no se prenden fuego, es el elemento que se utiliza para que choquen los neutrones y lleguen a la energía necesaria para fisionar, es decir dividir el núcleo. El grafito a determinadas temperaturas se prende fuego en contacto con el oxígeno” indicó Kempf, especialista en combustibles nucleares. 

El contexto de guerra fría fue determinante, y el accidente de Chernobyl fue un golpe muy duro a la concepción socialista de la Unión Soviética “y fue como un gol de victoria para los yanquis”, quienes venían sosteniendo inversiones en otro tipo de reactores nucleares, e inversiones de todo tipo, por ejemplo con el Plan Marshal en Europa o la formación académica de militares en la Escuela de las Américas”, agregó. 

Gracias a las bombas nucleares que tiraron en Japón, “lo que logran es hacerse lugar en el Pacífico: los yanquis lo llenan con 50 centrales nucleares, lo pone en un lugar de competencia con la China de Mao que recién iniciaba su proceso revolucionario. Y es como poner 50 centrales en un zamba, en un lugar siempre afectado por tifones, accidentes ambientales. El incidente de Fukushima fue un terremoto y un tsunami”.

“Lo de Chernobyl fue más grave y peor porque fue una operación salida de protocolo: cuando las centrales nucleares detectan un problema caen barras, es decir se frena la reacción nuclear y luego hay que evaluar el calor”. Sin embargo “operar a baja potencia era inestable pero permitía generar plutonio”, completa Kempf.

Luego del accidente que provocó decenas de muertes instantáneas y otras miles por las secuelas de la radiación, en Chernobyl “no vive gente, pero se hacen excursiones muy locas”. “Desde el punto de vista de la fauna y la flora, también reviven, la zona quedó resguardada de la población y entonces quedó una especie de lugar ecológico porque no existe la mano del hombre, y vuelven los zorros rojos, osos, especies vegetales que con la actividad industrial no están, y ese es el contrapunto de Chernobyl”.

Escuchá la columna completa:

Recibí más periodismo de este lado

Archivo historico