Canal Abierto Radio | Hace más de un año que no aumentan las boletas de luz, desde la llegada del gobierno de Alberto Fernández que puso un límite a los tarifazos del macrismo. Rodolfo Kempf, trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica y dirigente nacional de la Asociación Trabajadores del Estado, habló sobre las diferentes empresas y entes reguladores de la energía eléctrica.

El consumo se divide en comercial, industrial y domiciliario, y una pequeña parte del alumbrado público. Corresponde a distribuidoras, como Edenor, Edesur y Edelap que en el AMBA son producto de la privatización en la década del ‘90 de Servicios Eléctricos del Gran Buenos Aires (SEGBA) y del desguace del Ente Nacional de Regulación de Energía (ENRE)

La transmisión son las líneas de alta tensión bajadas a media, que son TransEner, una empresa pública, estatal, pero con dueño. Y después la generación, del Grupo Pampa, que era dueño de las tres etapas, dueño de Edenor, de TransEner y de muchas generadoras”.

En nuestro país hay cuatro tipos de generación de energía: hidrocarburífera, de gas y petróleo; nuclear; hidroeléctrica, con epicentro en el NEA y la Patagonia y renovable, con parque solares en el norte y eólicos en la Patagonia.

Kempf remarcó que “no todas las provincias producen lo mismo ni consumen lo mismo”. Hay dificultades y resistencias en la instalación de represas hidroeléctricas, por ejemplo en el NEA, porque implican conflictos socio ambientales: “la proliferación del aedes aegypty se da en los grandes espejos de agua en la provincia de Misiones” explicó. En cuanto a la energía renovable, que fue uno de los pilares del macrismo, “se hicieron varios parques solares y eólicos, ahora hay varios negociados y juicios, pero no se instalaron lineas de alta tensión que se las dejaron al estado y que es lo más costoso, la infraestructura”.

En ese sentido, explicó que durante los ‘90 no se hizo ningún kilómetro de líneas de alta tensión. Esto cambió con el gobierno de Néstor Kirchner, que no solo amplió en 8.000 kilómetros estas obras, sino que aplicó una regulación a las tarifas acorde a la crisis económica. Esa regulación se terminó con el gobierno de Mauricio Macri y el ministro de Energía y CEO de la Shell Juan José Aranguren, quien aplicó un “excel” de aumentos sin tener en cuenta el contexto social.

“En la discusión de si es un 9 por ciento (de aumento) por única vez, es bueno hacer la segmentación, y está incluido en el EnarGas y el ENRE, porque está implantada una tarifa social y entra este porcentaje y esta discusión. Pero el punto es que al privatizarse, las empresas entran en acuerdos con el CIADI: en la relación entre el Estado y las empresas aparece un organismo supranacional que siempre litiga a favor de las empresas” subrayó Kempf.

Esta “necesidad” de aumentar un 9 por ciento de las empresas, y la presión que ejerce el Ministro de Economía Martín Guzman, también corresponde a “un posible juicio con el CIADI”. Al mismo tiempo “erosiona la base social del Frente de Todos” que no quiere más tarifazos. 

Por último, el físico de la CNEA indicó que hay un enigma muy grande para saber el costo de producir la energía, en un país que depende en un 60 por ciento de hidrocatburos, “que es cuánto sale el gas y petróleo en boca de pozo”. “Si fuera una empresa estatal estaríamos en condiciones, no solamente de tener controladores, porque uno no controla lo mismo si producís que si no producis. Pero acá no se conoce, ni tampoco YPF es 100 por ciento estatal” y los precios de las naftas están aumentando permanentemente.

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