Canal Abierto Radio | Thiago, un niño de 6 años quedó atrapado bajo un pedazo de tierra compacta mientras jugaba en la comunidad belicha de El Tolar, ubicada en el departamento Belén, Catamarca, y fue trasladado a pie en una camilla improvisada durante cuatro horas. La directora de la Escuela 474, Amalia Agüero se refirió a las problemáticas. 

“Son nueve horas en lomo de mula para llegar a la Escuela: vamos por el río, subimos una montaña a 3200 metros de altura, bajamos la montaña, retomamos de nuevo el río hasta llegar a la escuela. A ese trayecto la gente lo hace regularmente porque tienen que bajar una vez al mes a buscar sus alimentos. Y nosotros los maestros nos quedamos hasta 25 días en la escuela porque nos lleva un día y medio, y hasta dos días, llegar a la escuela” relató.

Desde que asumió en 2017, Agüero se sumó al reclamo de la comunidad indígena de El Tolar y comenzó la campaña en redes #UnCaminoParaElTolar, aunque sin éxito. Pero las dificultades no terminan allí: tampoco hay agua potable, la gente toma agua del río y no hay médicos ni personal de seguridad. Como tampoco llegan líneas telefónicas ni de internet,  la escuela tuvo conectividad recién a fines del 2018.

La directora va desde la Capital hasta el departamento Belén, donde pasa la noche. Al otro día, junto a otra docente, van en auto hasta donde llega el camino. Desde ahí, cargan el burro, caballo o mula con la mercadería para el comedor y emprenden el viaje hacia la escuela rural. “A veces no conseguimos animales y caminando se tardan 12 horas. Todo el trayecto también depende del clima porque hay veces que llegamos a la cima de la montaña y nos damos con que está todo neblinado y no se ve nada para continuar” explicó.

La docente también resaltó la celeridad con la que los pobladores se moveiron para asistir a Thiago y llevarlo al hospital, a pesar de la precariedad de las condiciones.  “Esta comunidad es muy unida, a donde está uno están todos, si quieren levantar una pared, poner una planta, pasa un mal momento, están todos”, destacó.

En enero del 2020 también falleció Roque Gordillo de 35 años, por un problema de salud que no pudo atenderse por falta de recursos. “En ese momento me pregunté qué pasaría si le pasara a un niño, me partió el corazón” indicó la docente, que al mismo tiempo es una voz para la comunidad. 

Aguero expresó: “Yo los estaba esperando en el hospital, al chico lo pasaron a emergencias rápidamente y venía el papá agarrado de la camilla del chiquito. Yo me acerqué por el costado, le agarré la mano y, cuando me miró, no saben el llanto, la desesperación… Yo me siento como si fuera la madre de ellos porque cuando pasa algo ellos me avisan rápidamente”, concluyó.

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