Redacción Canal Abierto | La Comisión Bicameral de Acuerdos de la Legislatura santafesina resolvió suspender a Marcelo Saín de su cargo al frente de la Oficina de Investigaciones para someterlo a un proceso disciplinario por presuntas “faltas graves” cometidas mientras se desempeñó al frente del Ministerio de Seguridad provincial. La audiencia tendrá lugar le semana que viene y podría significar la destitución del funcionario.

El pedido de remoción fue hecho por el fiscal regional de Reconquista, Rubén Martínez, quien instruye en causas contra Saín iniciadas por su antecesor durante el gobierno de Miguel Lifschitz y actual diputado Maximiliano Pullaro y por el fiscal Carlos Arietti. La enemistad de ambos actores con el funcionario era públicas y manifiestas y se expusieron en investigaciones, acusaciones y declaraciones cruzadas.

Desde el entorno del titular de la Oficina de Investigaciones aseguran que el objetivo final no es Saín sino que se busca pegarle por elevación al gobernador Omar Perotti y que lo que se está viviendo “es el vuelto por meterse con las mafias. El mensaje que se quiere dar es que si te metés con los narcotraficantes y con el juego van por tu cabeza”.  Entre las complicidades apuntan a integrantes de los bloques socialista y radical, los grandes medios de comunicaciones locales y nacionales y hasta el propio procurador provincial, superior de Saín.

Desde su llegada, Marcelo Saín nunca pasó desapercibido en la escena política santafesina. Ingresó por concurso al frente de la Oficina de investigaciones en diciembre de 2018, a pesar de la oposición del entonces gobierno socialista con Miguel Lifschitz a la cabeza.

Cuando Omar Perotti asumió la gobernación, lo puso al frente del Ministerio de Seguridad. Se trata de un área siempre delicada en Santa Fe desde el crecimiento exponencial de los carteles de narcotráfico y la connivencia con las fuerzas del orden. Se apostaba que su figura impulsara una suerte de manipulite que clausurar la connivencia de la política, la justicia y la policía con el narcotráfico y el juego clandestino

La relación con sus subordinados nunca fue fácil ni cordial. La difusión de audios en tonos no del todo diplomáticos terminaron con su salida del ministerio. Su puesto fue ocupado por quien era su segundo, Jorge Lagna. El equipo que lo acompañó se mantuvo y él volvió a la Oficina de Investigaciones, sorteando la resistencia de legisladores del socialismo, quienes con la suspensión pueden empezar a olfatear una victoria que podrían saborear si la semana que viene Saín es finalmente sancionado.

 

 

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