Redacción Canal Abierto | La Legislatura porteña sancionó el convenio firmado el 19 de julio entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la empresa de bienes raíces e inmobiliaria Irsa, dueña de las 71 hectáreas donde debía funcionar la Ciudad Deportiva de Boca Juniors.

Con la aprobación exprés del expediente, el bloque del oficialismo porteño Vamos Juntos y aliados (UCR-Evolución, Socialismo y el GEN) modificó los tipos de uso del suelo que habilitan la construcción de edificios de hasta 145 metros, es decir, unos 45 pisos.

Así, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta logró eludir las objeciones de la oposición y colectivos vecinales que cuestionaban le edificación de “un nuevo Puerto Madero”. El grupo empresario que encabeza Eduardo Elsztain espera obtener ganancias por alrededor de mil millones de dólares.

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¿A quiénes beneficia y perjudica el convenio? ¿Cuál es el impacto social, ambiental y urbano? ¿Por qué se prioriza un emprendimiento inmobiliario de lujo en una ciudad en emergencia habitacional? ¿Qué otras alternativas hay? En este informe especial, Eva Koutsovitis, ingeniera e integrante del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, Claudia Neira, legisladora del Frente de Todos, y Tania Quezada, vecina del barrio Rodrigo Bueno responden estas preguntas y advierten sobre las consecuencias del proyecto y reclaman mayor participación ciudadana en la toma de decisiones.

 

De predio estatal a negociado de IRSA

La historia del predio ubicado en plena costanera sur de la Ciudad de Buenos Aires -frente a Puerto Madero, a metros de la Reserva Ecológica y al lado del barrio popular Rodrigo Bueno- se remonta a la década del 60´. Con la sancion de la ley 16.575, en 1964 el Congreso de la Nación autorizó la donación al Club Atlético Boca Juniors de 40 hectáreas de terreno a rellenar en el Río de La Plata. El proyecto apuntaba a la construcción de una ciudad deportiva, prohibiendo de forma expresa su venta a terceros.

Con el correr del tiempo, y a raiz de que el club rellenó una mayor superficie que que la permitida, en 1989 se aprobó una nueva ley que aumentó la cantidad de hectáreas donadas a alrededor de 70, declaró cumplido el objetivo de la ciudad deportiva -aun cuando la obra nunca había sido ejecutada- y autorizó la posibilidad de venta del predio. Tres años más tarde, Boca Juniors trasnfirió los terrenos a la sociedad Santa María del Plata por la suma de 22 millones de dólares, que luego vendió a la empresa IRSA (cuyos principales accionistas eran el magnate George Soros y Eduardo Elsztain) por 50 millones de dólares.

En julio de este año se firmó el convenio urbanístico entre el GCBA e IRSA por el cual se otorga las excepciones a la planificación de la ciudad para la construcción de decenas de torres de 145 metros de altura y aproximadamente 900 mil metros cuadrados.

El jueves 5 de Agosto la Legislatura iba a tratar el proyecto, pero una medida judicial presentada por el Observatorio del Derecho a la Ciudad suspendió el tratamiento. Sin embargo, la resolución fue levantada a las pocas horas.

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