Redacción Canal Abierto | A partir de la publicación del Programa Buena Cosecha realizado el jueves pasado en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional dio a conocer que en las zonas rurales se detectó el 60% del trabajo infantil de Argentina.

Este programa tiene por objetivo la creación de jardines maternales y espacios de contención para niños y adolescentes y fortalecer los existentes en todo el país. Está dirigido a las hijas e hijos de trabajadores temporarios del ámbito rural. Estas tareas tienen la finalidad de “erradicar el trabajo infantil y proteger el trabajo adolescente”, reza el comunicado.

Así, el Gobierno reconoce que en el país hay 763.500 niños y niñas de entre 5 y 15 años que realizan tareas productivas en el campo, suelen desempeñarse en la preparación de la tierra, la siembra y la cosecha, teniendo a su cargo el cuidado de animales y cultivos, en la participación de las fumigaciones, el acarreo de agua o el acopiado de leña para su uso industrial o comercial.

La problemática se profundizó durante la cuarentena. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, elaborado en conjunto con UNICEF y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación el 16% de los niños, niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años realiza tareas orientadas al mercado. De ese total, 1 de cada 2 comenzó a hacerlo durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Además, el documento revela que el 78% de los niños, niñas y adolescentes consultados realiza tareas domésticas como lavado, limpieza y cocina. 1 de cada 3 no las hacía, o las hace con una intensidad mayor que antes de la cuarentena.

La pobreza empuja a las infancias a tener que ir a trabajar con sus familias. Según los datos publicados por el INDEC, en el segundo semestre de 2020 la pobreza alcanzó a un 57,7% de niños de entre 0 y 14 años.

“El trabajo infantil constituye una violación de los derechos humanos fundamentales, que obstruye su desarrollo. Contribuye a perpetuar la pobreza de una generación a otra, y a impedir la movilidad social basada en la educación y escolarización adecuadas”, argumenta el texto del Boletín Oficial.

El programa Buena Cosecha ya existe en algunas provincias. Mendoza fue la primera en instrumentarlo para acompañar la cosecha de la uva y otros frutales. Por eso la medida apunta a la creación y/o el fortalecimiento de espacios de cuidado y contención en todo el territorio nacional, contempla la financiación del traslado hacia y desde dichos espacios durante los meses de cosechas, y dispone que los espacios se gestionen conjuntamente entre el Estado, sindicatos, empresas y otras organizaciones de la sociedad civil.

Según el documento oficial, el trabajo infantil comporta un riesgo asociado al acceso, permanencia y rendimiento educativo adecuado en términos de completitud, finalización de los ciclos y niveles de enseñanza en tiempo y forma en la escuela. Entre quienes trabajan, la condición de repitencia, las llegadas tarde o las inasistencias son más frecuentes que entre quienes no realizan actividades productivas.

Esto lleva a pensar que la sola creación de espacios de contención no sería suficiente para terminar con el trabajo infantil, y resulta urgente abordar los problemas de fondo que desembocan en esta problemática.

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