Canal Abierto Radio | Luego del masivo cierre de campaña de Javier Milei, del que muchos focalizaron sobre la utilización del clasíco de La Renga El León, el investigador y Doctor en Ciencias Sociales Martín Alejandro Vicente abordó la llegada de estos discursos de derecha neoliberal y “rebelde” a la juventud.

En primer lugar, el académico resaltó que la distribución de las personas el acto parecía la de un recital de rock pero “efectivamente la mayoría no cantaba el tema, seguramente por desconocimiento con la cultura rock”. Para Vicente, “las generaciones jóvenes tienen una distancia clarísima con la música rock. El rock dejó de ser lenguaje de la rebeldía que era a fines de los ‘60 y ese lugar fue ocupado, entre otros, por lo que se llama genéricamente la música urbana, las diversas variantes del hip hop, del reguetón, del trap, etcétera”.

“Se están formando una serie de sub culturas juveniles que Milei, en parte, encastra y representa, vinculada con las redes sociales y las nuevas formas de vivenciar las industrias culturales. Milei no solamente edita libros que circulan por editoriales de distinta masividad, en la Argentina y en España. Milei circula también en medios de comunicaciones, hace obras de teatro y circula por canal de Youtube, por Instagram, por Twitter, por Facebook” reflexiona el cientista social.

La utilización de los lenguajes multimedia no tiene una perspectiva históric, y muchas de las personas que integran la sub-cultura juvenil crecieron con la utilización de redes sociales, donde tienen peso  influencers, youtubers, raperos u músicos de otros géneros. Dentro de ese esquema no hay identificación con cuestiones que vienen desde el Siglo XX, pero sí con discursos neoliberales

Aún así, el investigador señala que “hay una conexión clara entre como la subcultura juvenil retoma ciertas posiciones de vanguardia, de rebeldía, que fueron muy importantes a lo largo del Siglo XX”. Otro nexo que marca es la reaparición como auspiciante de este acto de Carlos Maslatón, cara visible de la juventud liberal de la Unión para la Apertura Universitaria (UPAU) y que intentaban “quitarle la corbata a esa derecha vinculada con el propio (Álvaro) Alsogaray, vinculado a la Unión del Centro Democrático” en los años 80.

“El punto interesante acá es que el cruce de las figuras de las derechas tradicionales con las nuevas derechas está pariendo una suerte de nuevo animal en el zoológico de la política. Algunos teóricos internacionales le llaman a esto “nacional populismo” que sería un encuentro de las tendencias nacionalistas y autoritarias, con las tendencias más extremas del neoliberalismo”, explicó Vicente.

Las caras más visibles a nivel mundial son Donald Trump en los Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil. “Resta preguntarse si casos como el de Vox en España y el movimiento que se está entornando a la derecha y afuera del Pro pueden ser las versiones españolas y argentinas de estos fenómenos”, subraya Vicente.

Mientras el poder de Trump y Bolsonaro creció desde los sectores medios del campo y luego hacia la urbanidad, en Argentina son fenómenos de corte urbano pero no de las grandes ciudades, sino de ciudades intermedias en todo el país. Vicente propone analizar el impacto en los partidos pequeños de derecha o de las elites provinciales que han sido satélites de Cambiemos o del Kirchnerismo, teniendo una creciente alternativa a la derecha.

También indicó que “el crecimiento de esta nueva derecha se dio no sólo a expensas de parte de la experiencia de Cambiemos. Un militante de Milei dijo en una entrevista, `nosotros pudimos crecer durante el gobierno de Macri, esto no lo hubiéramos podido hacer durante el kirchnerismo´. Pero también hay que ver que también al interior del kirchnerismo creció una pata derecha”. En ese lugar ubicó tanto a  Guillermo Moreno, que se fue del espacio pero también otros casos están dentro como la figura de Sergio Berni.

El teorema postulado por el radical Raúl Baglini en 1986, establece que el grado de radicalidad de las propuestas de un partido o dirigente político es inversamente proporcional a sus posibilidades de acceder al poder y mientras más poder tiene más conservador se vuelve. “Eso funcionó aquí en Argentina hasta ahora, pero ya que no es un común denominador en el mundo, donde se fue corriendo el margen de lo decible públicamente”, indica el investigador del conicet.

“Muchos de estos fenómenos reaccionan contra lo que ellos denominan una suerte de progresismo global, de totalitarismo no dicho de las buenas intenciones, de lo políticamente correcto, que estaría sojuzgando una serie de verdades. Contra eso reaccionaron Trump, Bolsonaro y, ahora, las nuevas derechas argentinas”, subraya.

Y por eso, se puede ver la radicalización de los discursos dentro del Pro quienes ven una base de su electorado girar hacia este movimiento nacional populista. También hay que prestar atención cómo impactan estos discursos en el kirchnerismo o en la izquierda. Pero sobre todo, qué pasará en el mediano y largo con esas bases de derecha en la sociedad.

Para Vicente, un posible freno a esto es una respuesta política del gobierno de Alberto Fernández que mejore los indicadores sociales y económicos de cara a las presidenciales del 2023. Otro aspecto pasará por la definición de las internas de lo que supo llamarse Cambiemos: si en torno a las propuestas más dialoguistas como Horacio Rodríguez Larreta o el radicalismo, o si, en cambio, emerge “una figura que sí podría ser más fácilmente articuladora con esta neuva derecha como Patricia Bullrich”.

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