Por Carlos Fanjul | EL PELO DEL HUEVO 

 Estaba cantado, el tema iba a volver a surgir tras la disputa de la triple fecha de Eliminatorias, y a solo 15 días de haber estado planteado en esta columna, otra vez le andamos rondando.

“Después de esta fecha con Bolivia hay que replantearse un montón de cosas y no puede pasar lo que pasó con la cesión de jugadores. Selecciones que se quedaron sin los futbolistas convocados o que vinieron y tuvimos que devolverlos. Después del partido con Venezuela los jugadores vinieron a hablar conmigo. Los vi preocupados y agobiados porque sus clubes querían que ellos regresaran lo más rápido posible.  Ellos hicieron lo imposible por estar y nosotros no podemos ponerlos en estos aprietos, sinceramente. Si no se toma una medida veo complicada el resto de las Eliminatorias”.

Ahora estamos parados en ese después que temía el técnico de nuestro seleccionado nacional. Lionel Sacaloni pidió medidas, sin saber que estás, o al menos la teorización sobre futuros cambios a adoptar, no tardaron en llegar.

El presidente del máximo organismo del fútbol sudamericano, Alejandro Domínguez, se sumó a las reflexiones del entrenador albiceleste y también se refirió al conflicto con los clubes europeos: “Fue muy difícil entender por qué en marzo FIFA decidió no jugar las Eliminatorias. Es una puja que tenemos de antaño con Europa. Lo irónico es que muchos de nuestros jugadores del fútbol de Europa, son reconocidos por haber jugado con sus selecciones. Pero, ahora cuando las selecciones necesitan a esos jugadores, los clubes son reacios a acceder. Hay que entender que ningún club puede prohibir que un jugador pueda elegir ir a su Selección”, se endureció el titular de la CONMEBOL, pero, al instante, ya tiró a la mesa una de las ideas que preanunciamos hace dos semanas: “Una de las alternativas puede llegar a ser volver al viejo sistema de eliminatorias que existió hasta el Mundial de 1994”.

Tal cual imaginábamos, una vez más Sudamérica propone retroceder algunos pasos para no terminar perdiendo todo. Entonces, para seguir siendo parte de una calesita a la que cada vez le cuesta más subirse, propone al menos que se los devuelvan un ratito, cada tanto.

Te puede interesar: La culpa es de los angoleños

Fuma debajo del agua. Antes, o después, o en simultáneo, la voz de la FIFA, que prende un fósforo en medio de un tornado, no se hizo esperar y ya dio un paso antes que el resto.

No se olviden que ellos son en realidad, los que cobran la vuelta del ‘tío vivo’ (nunca más justo un sinónimo de calesita).

Y cuando habla la FIFA, o lo hace directamente el pelado Gianni Infantino, o lo hace su jefe de creativos, el francés Arsene Wenger. El tipo, que parece vive pensando las mil y una maneras de que la cosa siga dando vueltas, lanzó el pasado fin de semana algo así como ‘El Fútbol de Mañana’ durante un encuentro de la comisión de Desarrollo de la FIFA que se realizó en Doha. En ese futuro que ya llegó, Wenger propuso que sea cambiada la forma de disputa de la clasificación a los mundiales a partir del 2023 y, coincidiendo con Domínguez, explicó que todo se podría resolver en apenas un mes, a través de pequeños grupos de cuatro o, como mucho, cinco equipos por zona. Una especie de mundialito de cada continente.

“El actual sistema es anticuado –agregó- y otra variante ideal sería que el Mundial se juegue cada dos años. No queremos aumentar el numero de partidos, sino disminuirlos, queremos garantizar el descanso de los jugadores, que haya menos viajes, más partidos importantes, lo que además pueda reducir la brecha entre los países que tienen más oportunidades y los que menos”.

Del encuentro realizado en la lujosa ciudad catari, participaron exfutbolistas y técnicos que forman parte de la asesoría de la FIFA, y que representan a los clubes-potencias del mundo, quienes recibieron con agrado las palabras edulcoradas del francés: “Hay que organizar todo de forma tal que se agrupen en poco tiempo las ventanas internacionales. Reagrupar y jugar menos partidos clasificatorios, es el desafío”, tranquilizó a los presentes.

Para dar por cerrada la cuestión, Wenger ejemplificó: “Arranca la temporada en agosto y los jugadores están en sus clubes. Se arma una única ventana de Eliminatorias en octubre y allí los jugadores se suman a sus selecciones. Y ya desde noviembre y hasta el final los jugadores no interrumpen su prestación en cada uno de sus clubes. Y al año siguiente otro mes para disputar un nuevo Mundial”.

Listo, seremos más boleta que hasta ahora. Se acabarán los amistosos preparatorios, se acabarán las ‘fecha FIFA’, se acabará una forma secuenciada de cotejos para ir armando tu equipo a lo largo de todo el tiempo clasificatorio.

Todo será peor. Si ya la diferencia de nivel con el fobal europeo se hace cada vez más grande, ahora podría agravarse esa brecha.

Menos tiempos con tus jugadores y menos competencia, dará como seguro resultado menor capacidad para medir fuerzas. No hay que ser adivino para avizorar el futuro.

Para Domínguez, una sí y la otra no. Con las dos propuestas de Wenger, la FIFA apunta a dos objetivos. 1) beneficiar a los equipos europeos, evitando que tengan que liberar con más frecuencia a los jugadores y frenar la ofensiva que se le viene en su contra. 2) aumentar los beneficios propios con la rápida repetición del certamen ecuménico, que generalmente provoca grandes pérdidas económicas para el país organizador, pero suculentos dividendos para la sigla mayor del fútbol.

Todos contentos. ¿Todos? Tras una ronda de consultas con referentes del fútbol sudamericano, la CONMEBOL ya rechazó la iniciativa propuesta por la FIFA de Mundiales cada dos años, ya que –afirmó- “podría desnaturalizar la más importante competición de fútbol en el planeta, rebajando su calidad y minando su carácter exclusivo y sus actuales estándares de exigencia”.

Asimismo, entiende que “supondría una sobrecarga prácticamente imposible de gestionar en el calendario internacional de competiciones. En las condiciones hoy vigentes ya resulta complejo armonizar los tiempos, cronogramas, la preparación adecuada de los equipos” por lo que “la situación sería extremadamente más difícil con el cambio planteado. Podría poner en riesgo incluso la calidad de los demás torneos, tanto de clubes como de selecciones”.

Por último, Domínguez y sus muchachos sudamericanos coincidieron en que quieren ser parte antes de semejante cambio y lanzaron una condición: “Para la aprobación de un cambio de esta naturaleza es indispensable un proceso amplio y participativo de consultas con todos los actores involucrados”.

Hay que entender que Domínguez juega de ambos lados del mostrador, así que mientras siempre le da una manito al dolape, también debe defender un poco los intereses de las selecciones del continente.

Mundiales más seguidos, Eliminatorias más cortas. Nada quedó confirmado. Todo está arriba de la mesa de las dudas a la hora de imaginar el fútbol que se viene.

De algo estamos seguros: todo será peor…

 

Foto principal: Gianni Infantino y Alejandro Domínguez 

Recibí más periodismo de este lado

Archivo historico