Ante una historia colonial que sedimenta la lengua y se reproduce en las prácticas y quehaceres cotidianos e institucionales, la militancia antirracista, la investigación postcolonial, la tarea diaria de descolonizar la vida y la construcción política de nuevas perspectivas nos interpelan transversalmente. Una lucha identitaria no esencialista conversa con un feminismo revulsivo, erótico… Teoría y militancia, uso de los placeres y resistencia, compromiso y humor traman la necesaria complejidad de las luchas del presente. El frente feminista y el frente antirracista son un solo corazón.

Piensan la cosa y dialogan América Canela, integrante del colectivo Identidad Marrón, y Karina Bidaseca, doctora en Ciencias Sociales (UBA) e investigadora del CONICET. Convida y tira la primera piedra Ariel Pennisi.

 

Algunos fragmentos de la charla:

América: “El colectivo Identidad Marrón debate el racismo estructural en nuestro territorio y en Latinoamérica. Yo me dedico a pensar la educación, pensar lo colonial y cómo seguimos reproduciendo cuestiones racistas que están invisibles pero se siguen planteando en nuestra currícula docente, no se cuestionan y no se lleva el debate a las aulas que es uno de los espacios donde más se reproduce el racismo o microracismos o distintas situaciones o experiencias que atraviesan nuestras infancias y adolescencias y que las personas racializadas sufrimos en algún momento de nuestras vidas”.

Karina: “Como decía Fanon en Los condenados de la tierra, ‘Se es rico porque se es blanco, se es negro porque se es pobre’. Las múltiples opresiones se intersectan”.

América: “Nosotros siempre ponemos de ejemplo la pregunta ‘¿y vos de dónde sos?’ que se nos hace en espacios que habitamos, en la universidad, el trabajo, la escuela; preguntándonos de dónde venimos, poniendo en duda nuestro origen, porque nuestro fenotipo, nuestro color de piel no está visto como el estereotipo del argentino blanco, europeo, el argentino que baja de los barcos. Nosotros somos la mayoría hijxs de familias migrantes de países limítrofes y de provincias, algunos somos de descendencia indígena. Eso anula esta identidad de muchos argentinos y argentinas que no bajamos del barco. Eso es racismo, y en la Argentina no se habla de este racismo”.

Karina: “Nosotros proponemos desaprender y trabajar en forma situada, desde el lugar donde uno tiene sus raíces. Cuando hablamos de racismo pensamos en el racismo de modo norteamericano, como si el racismo ocurriese sólo allí en el Harlem y no tuviera nada que ver con los que pasa en Colombia, en Brasil, en el Caribe, en nuestro país. Es interesante pensar cuál es el camino nuestro, latinoamericano, desde el sur, trabajar por una bandera de lucha antirracista y construir propuestas. Visualizar nuestra propia matriz racista”.

América: “El término marrón es un término colchón desde donde enunciarnos lingüísticamente con un color que mayormente en los medios, en el márketing está asociado a lo que no está bueno, no se usa. El marrón es una manera estratégica y política de empezar a hablar de una identidad que no está planteada en nuestro país. Nosotros siempre estuvimos marcados dentro de la categoría de negros, negros de mierda, negrito, negrita. Nosotros no nos percibimos como afrodescendientes, entonces pensar una nueva palabra que nos invite a hablar de este racismo y de qué sucede con esas personas que venimos de estas descendencias o provenimos de estos territorios, de las villas, de los barrios, del conurbano, de las periferias. El marrón nos invitó a llevar el debate a través de ese color, es una nueva posibilidad de pensar y de existir, una identidad que se construye”.

 

América Canela
Es profesora de artes visuales, gestora social y artivista. Coordina el área de Educación en el colectivo Identidad Marrón, conformado por indígenas, hijes de migrantes y personas racializadas que luchan por políticas públicas antirracistas y antidiscriminatorias en el territorio argentino y latinoamericano.

Docente en escuelas y educadora popular en programas socioculturales que funcionan en villas y barrios populares en la ciudad de Buenos Aires. Se especializó en el acceso al sistema educativo.

América como artista visual utiliza recursos visuales de las villas porteñas mezclando diferentes técnicas artísticas como la fotografía y el grabado  para cuestionar las diversas formas de falta de acceso a derechos básicos de los barrios populares, las estrategias de supervivencia de la clase popular en estas sociedades de consumo y la migración desde el sur global. En su obra converge una perspectiva feminista y antirracista.

Karina Bidaseca
Doctora en Ciencias Sociales (UBA). Investigadora adjunta del CONICET, en el Instituto de Altos Estudios Sociales. Profesora Adjunta del IDAES en la Carrera de Sociología. Dicta cursos de Postgrado en IDAES y en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Coordinadora del Programa “Poscolonialidad, pensamiento fronterizo y transfronterizo en los estudios feministas” y del Congreso de “Estudios Poscoloniales / Jornadas de Feminismo Poscolonial”. Autora de los libros Por una poética erótica de la relación (2021), La revolución será feminista o no será: la piel del arte feminista descolonial (2018), Escritos en los cuerpos racializados. Lengua, memoria y genealogías (pos)coloniales del feminicidio (2015), Perturbando el texto colonial. Los estudios (pos) coloniales en América latina (2010), coordinadora del libro Poéticas feministas descoloniales desde el Sur (2017) y de Vivas nos queremos (2017), compiladora junto a Vanesa Vázquez Laba de Feminismos y poscolonialidad (2011).

Conduce Ariel Pennisi
Producción: Ariel Pennisi – Nahuel Croza
Realización: Juan Alaimes – Pablo Martínez Levy – Ramiro Lorenzo

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