Canal Abierto Radio | La empresa australiana Fortescue Metal Group anunció una inversión en Argentina de US$8.400 millones para producir hidrógeno verde en la provincia de Río Negro. El anuncio se oficializó en la ciudad escocesa de Glasgow, donde se desarrolla la cumbre sobre cambio climático COP26.

“El hidrógeno verde es uno de los combustibles del futuro y llena de orgullo que sea la Argentina uno de los países que esté a la vanguardia de la transición” energética, manifestó el presidente Alberto Fernández. “En poco tiempo nuestro país podrá convertirse en uno de los proveedores mundiales de este combustible que va a permitir reducir drásticamente las emisiones de carbono en el mundo”, afirmó tras reunirse con directivos de la compañía.

“El color que se le asigna al hidrógeno es por la fuente que genera la energía que permite disociar la molécula de agua y recuperar el hidrógeno. En este caso se dice verde porque parte del emprendimiento es un parque eólico y será esa energía la que se utilice para obtenerlo”, explicó el físico e investigador Rodolfo Kempf, quien señaló que también “hay otras formas de disociar las moléculas de agua como por ejemplo en los 70 que estaba planteado usar calor de energía nuclear (rosa) o energía solar, y con la cadena de hidrocarburo de gas, que es hidrógeno gris”.

El especialista e integrante de la Comisión Nacional de Energía Atómica, hizo hincapié en que el anuncio se realizara en “el marco de la cumbre ambiental dentro de lo que sería una economía o capitalismo verde”, señalando que si bien se plantea el concepto de “descarbonizar la matriz energética, no pone en discusión cómo se distribuye ni de qué forma se apropian quienes producen” el hidrógeno verde. “Es un avance técnico que es sensato utilizar y que intervendría como una fuente de dólares en caso de que el proyecto siga avanzando”, consideró.

 

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Asimismo, explicó que “se invierte en Argentina porque tenemos muy buenos campos de vientos en la Patagonia para los molinos y esto es fundamental porque acá hay una cadena armada: parque eólico, tecnología para electrólisis y generar hidrógeno, y utilización de puertos de agua profunda para la motorización de buques. Entonces hay tres cadenas ensambladas y un proyecto mejor pensado que una compra “de onda” como la que hizo el macrismo a una empresa italiana que fabricó los molinos pero no se le exigió que pague el tendido de alta tensión, cosa que tuvo que pagar el Estado. Ahora hay que ver cómo interviene Invap, Astillero Río Santiago y Pescarmona”.

Kempf, delegado de ATE Cnea y dirigente de ATE Nacional, sostuvo que “puede haber un consumo pero no es un proceso que conlleve una contaminación de agua”, aunque subrayó que “esto es una agenda verde del capitalismo del que podemos sacar provecho al ser un emprendimiento económico, pero no es una respuesta al cambio climático porque para eso hay que organizar la sociedad de otra manera. El proceso industrial siempre tiene un impacto ambiental”, aseguró, “pero -en este caso- no implica alteración o desecho del agua”.

Sin embargo, organizaciones socioambientales ya encendieron la alarma frente a la propuesta de avanzar en el cambio de matriz de producción energética, ya que “la producción de hidrógeno verde puede demandar hasta nueve kilos de agua de alta pureza por kilo de hidrógeno. Eso implica que el recurso (agua) podría entrar en disputa con otras necesidades y usos del agua limpia, que es cada vez más escasa”, manifestó Joanna Cabello, Integrante de la Secretaría del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM).

Además la empresa inversora, que es la cuarta minera de extracción de hierro a nivel mundial, es señalada como la causante de que comunidades enteras fueran desplazadas de sus territorios en el Congo luego de instalar dos represas en los años 70 y 80, en la parte baja del Río Congo, provocando la destrucción de los ecosistemas y sus hábitats.

“Es un hecho que las personas que viven en la República Democrática del Congo necesitan energía: más del 90 por ciento de la población carece de acceso a la red eléctrica. La capital, Kinshasa, tiene más de diez millones de habitantes y menos del 30 por ciento de ellos tiene acceso a la electricidad. A pesar de esta enorme brecha energética, una serie de líneas de transmisión de alto voltaje llevarían la energía de la mega-represa Inga3 hacia centros industriales y urbanos lejanos. Estas líneas de transmisión no suministrarán energía al pueblo congoleño”, informó la activista.

Argentina ya atraviesa una crisis hídrica y una discusión por la utilización de agua potable para la realización de proyectos extractivos.

“Es el capitalismo verde aprovechando el nicho de mercado”, advirtió Kempf.

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