Por Marisa Duarte y Javier Rameri | La cúpula empresaria argentina puede seguirse a partir de diversas fuentes de información (Indec y su encuesta a grandes empresas; los rankings de las revistas económicas, entre otras). Esta nota se basa en el análisis de los estados contables de las primeras ochenta empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y compara los datos de 2020 contra los de 2019. Este universo se compone de firmas que operan en 18 sectores de actividad donde se destacan la industria, el comercio, los servicios, la energía, las finanzas y el agro (los dos últimos sectores en general son excluidos en los análisis de la cúpula empresaria al contar con características que ameritan tratamiento diferencial respecto de las empresas productivas). Tanto en cantidad de firmas como en facturación el sector de energía eléctrica, gas y agua; finanzas y petróleo explican el 50% del conjunto.

La facturación total en 2020 supera en términos absolutos a la facturación de 2019 pero crece menos de lo que había crecido en el año previo, explicada por el impacto de las restricciones ocasionadas por la pandemia en la venta de hidrocarburos (petróleo y gas). En tanto algunos sectores vieron expandir sus ventas en torno a los niveles de inflación o por encima de ellos. Aumentan su facturación respecto al año anterior la electrónica (161%), el sector agropecuario (75%), las autopartistas (75%), las farmacéuticas (59%), la industria del vidrio (52%), el comercio (40%), el sector financiero (39%) y alimentos y bebidas (36%).

La novedad del año 2020 es que la facturación en el sector financiero creció menos que en el año previo, lo que marca un quiebre respecto a la tendencia de los años de gestión del gobierno anterior.

Un caso paradigmático lo constituyen las seis empresas productoras de alimentos y bebidas más grandes que cotizan en la Bolsa (Molinos Río de La Plata, Arcor, Ledesma, Morixe, entre otras). Estas firmas vieron ampliar sus ventas un 36%, en línea con la inflación mientras sus ganancias brutas un 48% y las ganancias operativas un 137%, claramente por encima de la inflación. Si se considera que los volúmenes producidos se estancaron e incluso cayeron, podemos concluir que las ganancias estuvieron impulsadas por remarcación de precios.

Al analizar los volúmenes producidos por estas empresas y relacionarlos con el total producido en el país se obtiene que: tres empresas concentran el 85% de los despachos de cemento (Loma Negra S.A., Holcim Argentina S.A. y PCR S.A.); las dos firmas del grupo Techint concentran el 57% de la producción de acero laminado caliente (Ternium S.A., ex Siderar S.A.) y el 98% de la producción de tubos sin costura (Tenaris S.A., la ex Siderca S.A.);  una compañía produce el 98% del aluminio (Aluar S.A.); Telecom Argentina –del Grupo Clarín- tiene el 43% del mercado de las telecomunicaciones (telefonía, internet, etc.); New San S.A. y Mirgor S.A. concentran el 78% de la producción de celulares, 64% de la producción de autopartes, el 40% de televisores y el 39% de aires acondicionados; YPF S.A. y Pan American Energy S.L. extraen el 70% del petróleo crudo; cinco firmas concentran el 80% de la producción de gas y cinco empresas generan el 50% de la energía eléctrica.

A tono con el año pandémico y la necesidad de comunicación remota, los sectores que más facturaron y ganaron fueron las telecomunicaciones (especialmente Telecom S.A.); las finanzas (once bancos), la siderurgia y el petróleo. Telecom brinda servicios a entre el 30% y el 43% de los usuarios de telefonía (fija y móvil), de TV por cable y de internet. Provee telefonía móvil a 18,4 millones de usuarios de un total de 54,8 millones de suscriptores.

Al analizar la concentración económica en este universo de firmas se comprueba que diez empresarios participan de la propiedad de 27 empresas (el 33% del total de las firmas consideradas) y tienen influencia en el 35% de la facturación de las 80 firmas del panel.

Los diez empresarios son Elzstain (IRSA), Pagani (Arcor); Rocca (Techint), Eurnekian (Aeropuertos Argentina 2000), Viegener (CIBA); Caputo (sector energético), Mindlin (energía), Magnetto (Clarín), Mcfarlane y Colombo (energía) y Pérez Companc (Molinos Río de la Plata y Molinos Agro).

Esto indica que se trata de grandes unidades, muchas de las cuáles están relacionadas por vínculos de propiedad, con capacidad de articular la fijación de condiciones de producción, distribución y comercialización en sectores clave de la economía y, por tanto, con impacto en el conjunto de la estructura productiva.

La concentración de estos sectores, su ubicación en ámbitos estratégicos (bienes de uso difundido como el acero y el aluminio, así como en la producción y distribución de alimentos), sumada al alto grado de extranjerización y transnacionalización son rasgos que escinden sus intereses de los de la nación y la ciudadanía argentina. En efecto, se trata de sectores que pueden aumentar sus excedentes (vía precio) aún en contextos recesivos apoyados en el carácter monopólico que ostentan en sectores de suma necesidad.

Marisa Duarte es Doctora en Sociología, Magister en Sociología Económica, docente universitaria.

Javier Rameri es Investigador junior del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPYPP) y estudiante de grado de la carrera de Licenciatura en Economía (UBA).

Publicado originalmente en Red Editorial

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