Redacción Canal Abierto | La UNESCO y el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación dieron a conocer los resultados de las pruebas de desempeño educativo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE) realizadas en 16  países de la región.

El resultado no fue alentador para nuestro país. En las pruebas que evalúan el desempeño en Lengua y Matemáticas de estudiantes de 3ero y 6to grado y en Ciencias de 6to grado de 16 países de América Latina y el Caribe, Argentina vio a su estudiantado ubicarse por debajo de la media de los países y caer en relación a su propio rendimiento de años anteriores.

En el área de Lengua, los estudiantes de tercer grado obtuvieron 689 puntos, inferior al promedio regional de 697 puntos y los de sexto alcanzaron los 698 puntos, en sintonía exacta con el promedio regional. En Matemática, tanto en tercero como en sexto grado el país obtuvo 690 puntos,  frente a los 697 de tercero y los 698 de sexto en el resto de los países. Por último, en Ciencias los alumnos alcanzaron 682 puntos frente al promedio regional de 702 puntos. El resto de los países participantes fueron Brasil, Colombia, Cuba, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.

Desde el gobierno tanto la portavoz Gabriela Cerruti como el ministro de Educación Jaime Perczyck subrayaron que los resultados correspondían a las pruebas hechas en 2019, último año de mandato de Mauricio Macri.

En un hilo de Tweeter el titular de la cartera educativa demostró con gráficos temporales la evolución de estas pruebas en nuestro país. Mientras que de 2006 a 2013 el desempeño se reflejó en un aumento de 689 a 720 puntos sobre un promedio que lo hizo de 666 a 700 en Matemática en lengua se iba de 702 a 705 frente a una media que lo hizo de 679 a 700.

Consultado por Canal Abierto, el referente de Ademys Jorge Adaro se mostró escéptico de lo que este tipo de pruebas reflejan. “Ese tipo de evaluaciones no sirve para medir precisamente el proceso educativo de cada institución y de cada alumno. Primero porque es precisamente una prueba que se toman todos lados igual. Y la verdad es que la brecha educativa que existe en los distintos niveles vinculados a lo económicos y lo social que hace que no todos los pibes tengan el mismo estímulo ni la misma posibilidad de recursos para elaborar el contenido“.

Como contrapartida dijo que “nosotros somos mucho más  afines a evaluar de otra manera,  evaluar el proceso, hacer un seguimiento de cada grado de cada niño de cada niña y ver cómo va haciéndole la evolución de su proceso de aprendizaje a través del año y además contextualizando esas evaluaciones en cada lugar donde se tomen”.

“Para nosotros la evaluación entre otras cosas tiene que tener como sentido que el alumno la alumno que es evaluado tenga una devolución sobre su aprendizaje. Y en este tipo de evaluaciones en ni los alumnos de los docentes terminamos conociendo más que los resultados, pero sin saber cómo le fue a cada uno de los estudiantes“, agregó.

Otro punto que resaltó es el origen de estas pruebas y los resultados que suelen traer. En ese sentido, Adaro advirtió que “por lo general estas evaluaciones llegan a conclusiones que para nosotros son bastante erradas y parciales. Una cosa que suele debatirse después de las evaluaciones en la calidad educativa es el rol de los docentes. Muchas veces este tipo de evaluaciones son tomadas para cambiar condiciones laborales de los trabajadores de la educación“.

“De ninguna de estas evaluaciones, por ejemplo sale como conclusión la necesidad de incrementar presupuesto educativo para mejorar las condiciones tanto materiales como subjetivas para el proceso de enseñanza y aprendizaje”, sugirió.

“Nosotros estamos totalmente alejados del poder apoyar este tipo de instrumentos que si uno va rascando, va encontrando que estos son los verdaderos motivos y vemos como cada vez se alejan más estos instrumentos de tener una verdadera radiografía de lo que pasa con cada alumno y con cada comunidad en el términos educativos”, concluyó Adaro.

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