Redacción Canal Abierto | El vigésimo cumpleaños de la Coalición Cívica-ARI en Open Door fue el escenario que Elisa Carrió, su titular, utilizó para calentar una interna que ya venía tensa. “¿Qué viene para Juntos por el Cambio? Si no ponemos caras decentes, experimentadas y sin demasiados antecedentes de todo tipo les va a estallar la figura en la cara de todos ustedes. Porque yo no me callo más”, disparó.

Luego aseguró: “Sepan lo que eligen en la presidencia de los bloques. Yo no me fui de un partido (por la UCR) que tenía corruptos para venir a hablar con los hijos privilegiados de esos corruptos, que manejaron Medicina o la Franja (Morada) de Ciencias Económicas con la mayor corrupción que se conoce en la historia”.

Inmediatamente, el diputado Emiliano Yacobitti, de la UCR porteña y dirigente de Franja Morada, se dio por aludido. El legislador es la mano derecha del senador Martín Lousteau y aspira a desplazar a Mario Negri de la presidencia del bloque radical, a quien “Lilita” respalda.

“Me cayeron mal las declaraciones de Carrió, tiene que opinar sobre su partido y no sobre la UCR. Espero que esto no rompa Juntos por el Cambio pero no voy a permitir que se hable mal de personas honestas”, sostuvo Yacobitti en declaraciones radiales a FutuRock.

Lejos de amedrentarse, Carrió subió la apuesta anoche en TN donde le aseguró al periodista Nicolás Wiñazki: “Yo vi cómo se corrompió la Franja (Morada). Estoy diciendo que hubo manejos en todas las universidades absolutamente corruptos”.

Las expuestas diferencias, mientras tanto, comenzaron a hacerse carne en la bancada radical. Ayer por la tarde, Negri aseguró estar “orgulloso de que un grupo mayoritario de diputados del Bloque UCR” le pidiera continuar en la presidencia y dijo tener 27 firmas de 45.

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Casi en simultáneo, algunos de sus correligionarios de banca sacaron un comunicado titulado Cambiar para gobernar, donde afirman que “ideas nuevas refrescan y fortalecen la propuesta” partidaria y que “es necesario cambiar para poder representar a los millones de ciudadanos” que los votaron el 14 de noviembre. Y, en una reunión por zoom, aquellos que responden a Yacobitti amenazaron con irse del bloque.

Negri, por su parte, ya viene de ser derrotado en la interna de Córdoba, donde perdió frente al senador electo Luis Juez, pese a que su lista era apoyada por el propio Mauricio Macri.

 

La diana de Carrió

Los dardos de Carrió no sólo hirieron a Yacobitti. En su alocución plagada de chicanas, afirmó sobre el radicalismo (fuerza a la que gusta de pegarle): “El partido que más me traicionó es el que más amé”. Y luego lanzó: “Pero son mis hermanos, no voy a quitar esa hermandad, aunque no se puede seguir siendo amigo de toda la vida de ‘Coti’ Nosiglia”. Entonces Lousteau, destinatario de la flecha envenenada, también se ofendió. Porque Juan Nosiglia, legislador e hijo del exministro del Interior de Raúl Alfonsín, es un alfil de Evolución, espacio liderado por el economista que supo ser el ministro impulsor de la Resolución 125.

“Eso de criticar a (Horacio Rodríguez) Larreta y al radicalismo es un error conceptual. Esas críticas van absolutamente en contra de lo que nos pide la gente. Termina siendo funcional al kirchnerismo. No es momento de hacer eso. De todas maneras, sé que lo que dijo Carrió no es lo que piensa todo su espacio”, aseguró al programa La Rosca.

Luego completó: “Hay algunos que no quisieron participar de las PASO o que perdieron y que no quieren eso. Les cuesta aceptar la validación popular y que este Juntos por el Cambio sea más grande y mejor. Entonces, para recuperar posiciones, generan críticas para adentro. Hay radicales que cuando habla Carrió esconden la cabeza, pero este radicalismo no hace eso”, agregó el dirigente radical desde Evolución.

En línea con las aspiraciones de Yacobitti, el senador busca la presidencia del partido en su carrera hacia la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, cuando Larreta emprenda la propia hacia la Presidencia de la Nación.

Carrió también destinó duras críticas al alcalde porteño. Así, mientras lo elogiaba como el “mejor gestor de la Argentina” le recriminaba a un Larreta sentado en primera fila no haber cuidado a María Eugenia Vidal y que su jefe de campaña, Fernando Straface, “hizo una campaña espantosa”.

Si bien la dirigente chaqueña es la encargada de exponer pública y descarnadamente las diferencias en el principal bloque opositor, no es la única dirigente en hacer públicas sus críticas.

Ya al día siguiente de las elecciones legislativas, la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, le recriminó a Larreta y Vidal: “Hubo una expectativa mayor en la Ciudad, en el resto del país el festejo fue absoluto”.

Por su parte, ese mismo lunes los radicales se adjudicaron ante el PRO el crédito de la victoria, con la publicación de un mapa –cuya autoría nadie se atribuye– donde pintaron de rojo y con el escudo del partido centenario las provincias de Jujuy, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Mendoza y Santa Cruz.

Todo hace pensar que el pacto de no agresión firmado antes de las legislativas caducó, y que halcones, palomas, boinas blancas y galeritas están dispuestos a disputarse el liderazgo de la coalición opositora que durante el mandato macrista ejerció cómodamente el PRO. Si en ese proceso se rompe o no, lo dirá la historia.

 

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