Redacción Canal Abierto | “Muchas veces, al ahorro de divisas sólo se lo asocia con la idea de obtener dólares rápidos y fáciles a través de una salida exportadora que permita pagar la deuda pública. Esta visión promueve mayor concentración de los ingresos, reprimariza la economía y sobreexplota la naturaleza, al tiempo que incorpora menor progreso técnico. Por esta razón, es que entendemos que hay que incorporar en la idea del ahorro de divisas, la preocupación por la situación de importaciones. En este marco se inscribe la investigación que hemos desarrollado”.

Las palabras de Claudio Lozano, director del Banco Nación y coordinador del Consejo Consultivo PyME de la entidad, fueron pronunciadas durante el encuentro entre directivos de la banca pública y referentes de pymes industriales con la mirada puesta en opciones que nos permitan salir de un problema que atraviesa cíclicamente la Argentina: la restricción de divisas.

En un contexto de globalización donde existen países industrializados altamente productivos, la reunión tuvo como objetivo discutir distintas opciones financieras que apunten a impulsar un proceso de sustituciones de importaciones, a partir de las conclusiones de un informe. En otras palabras, de la construcción planificada de nuevas capacidades industriales.

En el estudio, titulado “Industria Argentina: oportunidades para la sustitución de importaciones”, se propone el diseño de una línea de financiamiento específico del Nación para la promoción de procesos de sustitución competitiva de importaciones de producción local, con especial énfasis en las pymes.

“Existe una masa crítica en materia de fabricación nacional internacionalmente competitiva que puede servir de base productiva para la implementación de políticas activas hacia el sector manufacturero con el objetivo de sustituir importaciones e, incluso, promover exportaciones”, sostuvo Lozano.

Según el informe, sólo en productos manufactureros –que es el que presenta mayor déficit comercial–, las políticas de sustitución de importaciones significarían más de 11 mil millones de dólares anuales, un 20% de las actuales. Y el Banco Nación podría cumplir un rol fundamental en su impulso.

 

Líneas de crédito orientadas

Realizado por Lorenzo Cassini, Javier Rameri y Martín Schorr, la propuesta analiza los casos exitosos en otros países y llega a algunas conclusiones centrales. Entre ellas, que las estrategias de sustitución de importaciones y promoción de exportaciones demostraron ser complementarias y que las mismas sólo pueden ser llevadas adelante por una intervención amplia del Estado a través de distintos instrumentos. De ellos, destacan “los aranceles a la importación, licencias de importación, subsidios a la producción, control del tipo de cambio y tasas de interés subsidiadas”.

También asegura que “la intervención estatal en el financiamiento permite orientarlo hacia los sectores definidos como prioritarios por la política industrial” y “absorber el riesgo que actores privados no están dispuestos a aceptar como el financiamiento a pymes que no cuentan con las garantías o trayectorias exigidas o proyectos de innovación”. En esa línea, la banca pública constituye un elemento nodal.

En el mismo sentido, afirma que las empresas que importan grandes volúmenes de bienes industriales, como las que reciben financiamiento del Banco Nación, “también pueden desempeñar un rol importante para generar demanda interna reorientando sus compras de insumos”. Para eso, propone que se les ofrezcan líneas de crédito específicas con tasa bonificada para sustituir importaciones por compras a proveedores locales. En números, esta estrategia tiene el potencial de sustituir importaciones por más de 250 millones de dólares.

Otro instrumento clave para generar esa demanda es, de acuerdo al estudio, la compra pública, que puede orientarse hacia bienes de mayor complejidad.

Schorr, uno de los autores del informe, destacó durante la reunión que “Argentina tiene un potencial y una realidad productiva muy fuerte en términos del ahorro de divisas en función de la sustitución de importaciones, en algunos casos vinculado también a salidas exportadoras”.

Sectores estratégicos

En relación a cuáles serían los sectores estratégicos, en el estudio se hace énfasis en aquellos tipificados como “intensivos a escala” con elevada productividad –como productos de caucho y plástico y material de transporte–, y los que están “basados en ciencia” y son clave para mejorar la competitividad del conjunto del entramado productivo local por su rol en la generación, uso y difusión de conocimiento –como productos químicos y farmacéuticos y máquinas y herramientas.

“Una matriz industrial sólida que impulse un crecimiento económico sostenido requiere del amplio desarrollo de estas ramas”, sostiene el informe. Y agrega: “Una política de sustitución de importaciones sólo puede ser exitosa si favorece al aprendizaje tecnológico en vez de desincentivarlo”.

“Creemos que tenemos que recoger el ejemplo que nos dio el período de pandemia, donde no teníamos respiradores, ni barbijos ni camisolines. De 64 productos necesarios para la pandemia, fabricamos 63 en el país, y salvaron vidas. Tenemos la concepción, la capacidad y el orgullo de hacer los productos que sean necesarios si están las políticas necesarias”, afirmó Raúl Hutin, de la Central de Entidades Empresarias Nacionales y PyME Productivo, durante el encuentro.

De la reunión también participaron los funcionarios del Banco Nación Javier Comba y Martín Méndez, y representantes de Pro Tejer, Industriales Pymes Argentinos (IPA), Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Garantizar SGR, Confederación General Económica, CONINAGRO, Cámara Argentina de la Construcción, Cámara Argentina de Distribuidores de Alimentos (CADA), Consejo Productivo Nacional, CGE Metropolitana, Pymes para el Desarrollo Nacional (PYMESSUR), Cámara Argentina del Calzado, FECOFE, Cámara Argentina de la Industria del Juguete, SEPYME, Unión Comercial de Catamarca, AIERA, CGERA, APYME y RIEL PYME.

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