Redacción Canal Abierto | Rusia apostó 100.000 soldados junto a la frontera de Ucrania provocando una profunda crisis internacional ante la posibilidad de que pueda invadir su país vecino, como ya hizo parcialmente en 2014.

Mientras, los rumores sobre el posible ingreso de Ucrania a la OTAN aumentan y refuerza las tensiones. Ignacio Hutin, periodista y escritor especializado en Europa Oriental, hace un recorrido por la disputa que enfrenta a estos países, la pequeña guerra fría que sucede en Ucrania desde 2014, y los posibles escenarios de desenlace entre estas naciones.

La disputa en el este de Ucrania y los actores en el medio

-La forma más simple de entender todo este conflicto que es extenso, que involucra a demasiados actores y tiene muchas aristas es pensando que el debate tiene que ver con la posibilidad de que Ucrania en algún momento –no ahora, no este año, quizás ni siquiera en esta década- pueda incorporarse a la OTAN, a la alianza militar del Atlántico Norte. Esto por supuesto que a Rusia no le gusta nada porque Ucrania es un país muy grande, porque está muy cerca de la frontera rusa, y quiere impedir esa posibilidad que le significaría, en principio, una amenaza a su seguridad, pero además una amenaza a la influencia de Rusia a nivel regional en lo que el país tradicionalmente considera su patio trasero.

De la misma forma que a Rusia le preocupa que la OTAN instale por ejemplo base militares en Ucrania, a Estados Unidos le preocupa la posibilidad de que Rusia instale bases militares en Venezuela, en Cuba o en Nicaragua, y es algo que ya hemos visto. Los dos países, tanto Rusia como Estados Unidos tienen una respuesta similar a una problemática similar.

Los intereses en esa región, vitales para Europa occidental, Estados Unidos y para Rusia

-En términos económicos no es una región tan relevante. Si, es cierto que Ucrania produce mucho trigo, el mejor carbón del mundo viene del este de Ucrania, justamente de la región del Dombass. También produce mucha maquinaria pesada, pero no es un actor económico demasiado relevante, de hecho es de los países más pobres de Europa. Entonces, ¿qué es lo que tiene de relevante Ucrania? ¿Por qué importa tanto? Por su ubicación geográfica, porque está en el medio. Es una frontera entre Rusia y el occidente europeo, siempre lo ha sido. Por eso a Rusia le interesa mantenerla cerca, como una barrera, como una especie de contención respecto al avance de occidente, un Estado tapón.

Ahora, ¿por qué le interesa a la OTAN tener a Ucrania? Por un lado, por esto mismo, controlar la frontera. Pero por el otro, Ucrania, al ser un país pobre es un gran mercado por ejemplo para proveer servicios. La UE necesita servicios y contrata a gente en Ucrania que le sale mucho más barata.

El otro punto fundamental es que por Ucrania pasan los principales gasoductos que transportan gas ruso hacia la UE. Este es un punto muy importante porque Rusia es el principal exportador de gas a la UE, y como buena parte de ese gas pasa por Ucrania, Rusia le paga por usar su territorio.

Ahora, Rusia está construyendo un gasoducto muy importante por el norte que esquiva a Ucrania. Va por el Mar Báltico directamente de Rusia a Alemania. Eso significa que va a afectar a la economía ucraniana porque va a recibir un menor canon por el transporte del gas, pero además afecta a Estados Unidos que quiere exportar gas a la UE, gas licuado, vía marítima por barco, que es mucho más caro y demora mucho más, pero Estados Unidos también quiere ese negocio. Eso también es parte de la disputa, por eso hablo de una guerra fría.

La pequeña guerra fría en la región

Ucrania es un país claramente dividido en términos políticos, étnicos, religiosos, lingüísticos. El oeste es una región mucho más nacionalista, donde se habla ucraniano, mucho más identificada con la cultura y la etnia ucraniana, y muy ligada a occidente políticamente. Mientras que el este del país es una región en la que se habla ruso, donde suelen ganar partidos más cercanos a Rusia, donde los habitantes suelen ser fieles de la iglesia ortodoxa rusa y esa disputa, esa polarización de identidades fue siempre más o menos pacífica desde 1991 a noviembre de 2013.

Lo que pasa en noviembre de 2013 es que en Ucrania gobernaba un presidente que venía del este, o sea más cercano a Rusia. Este presidente decidió no firmar un acuerdo político comercial con la UE. Eso significaba acercarse aún más a Rusia. Esto no era algo demasiado delirante porque Rusia era su principal socio comercial. Pero mucha gente interpretó esto como darle la espalda a los valores democráticos, liberales y demás que supuestamente representa la Unión Europea, y acercarse a los valores que representa la Rusia de Putin.

Las manifestaciones, cada vez más violentas, terminaron por derribar al gobierno de este presidente.      

¿Un posible escenario de guerra?

De ninguna forma puede haber una guerra abierta entre Rusia y la OTAN, me parece que esa posibilidad es descabellada. Es muy poco probable en principio porque Rusia tiene el principal arsenal nuclear del mundo y la OTAN es la principal alianza militar del mundo. Un enfrentamiento entre ambos implicaría destruir el planeta unas cuantas veces. Nadie quiere ese escenario.

Lo que sí puede pasar es que la guerra en Dombass, que lleva casi ocho años, se reactive. Rusia puede empezar a enviar armamento, Ucrania puede volver a atacar en esta región. Eso puede pasar, pero que Rusia invada me parece muy poco probable. A fin de cuentas, toda la movilización de tropas, tanto de Rusia como el envío de armas de parte de la OTAN a Ucrania es simplemente una demostración de fuerza.

Entrevistador: Diego Leonoff (@leonoffdiego)

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