Redacción Canal Abierto | El entendimiento con el FMI anunciado por el gobierno el viernes 28 de enero abrió un escenario en el que voces dentro y fuera del gobierno se manifestaron a favor y en contra, con picos como las declaraciones del director del Banco Central Claudio Lozano y la renuncia del jefe de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados Máximo Kirchner.

Héctor Giuliano, especialista en deuda externa dialogó con Canal Abierto sobre este episodio con el que el gobierno busca avanzar con el refinanciamiento de la deuda de 57.000 millones de dólares contraída con el organismo multilateral por el gobierno de Macri en 2018.

Una de las primeras frases que pronunció el presidente en su mensaje de anunció es que el acuerdo no incluye un ajuste, una de las recetas clásicas del Fondo. Sobre esto, Giuliano advirtió “el ajuste está ocurriendo ahora antes del acuerdo. El ajuste es en realidad una precondición del acuerdo y la herramienta básica de ese ajuste es el proceso inflacionario porque el proceso de inflacionario cumple las pautas de la clásica receta recesiva del Fondo Monetario Internacional: licuación del gasto público y fortalecimiento de la recaudación”.

“El segundo punto importante es el tema emisión. El Fondo Monetario impone que el país vaya disminuyendo gradualmente el financiamiento del déficit fiscal a través de la emisión monetaria, ¿pero eso que traducción tiene? Quiere decir `señores, no emitan dinero emitan deuda´. Porque el déficit fiscal se cubre emitiendo dinero emitiendo deuda. Cuando te dicen que no emitas moneda para financiar el déficit, te están diciendo  que emitas deuda”, subrayó Giuliano.

Y añadió que “por otro lado el Fondo le exige a la Argentina bajar la brecha cambiaria. Como sabemos, hoy en día el dólar paralelo está el doble que el dólar oficial. Entonces, disminuir la brecha cambiaria significa aumento del valor del dólar medido en moneda nacional y ese aumento se traslada a los precios con lo cual, la presión inflacionaria va a aumentar”.

Otro tema que genera incertidumbre y que entra dentro de las recetas del FMI es el de los subsidios. Sobre esto, Giuliano recalcó que “el Fondo Monetario le exige al país baja de subsidios a los servicios públicos, especialmente en energía y también en transporte. Esto quiere decir que lo que paga el Estado por recaudación se lo traslada al usuario y eso se traslada a los precios. Esto es más inflación”.

Otro punto anunciado es el de las tasas de interés positivo, a lo que el economista definió como “de las cosas más peligrosas. Traducido quiere decir aumento de las tasas de interés, porque hoy en día el Banco Central llevó las tasas de interés del 38 al 40% de interés anual, una tasa efectiva del 49%. Son las tasas de interés más altas del mundo y la inflación está en 50 y se proyecta 55. Esto quiere decir que las tasas de interés van a tener que ser superiores al 50 o 55% para ser positivas dentro de este esquema de inflación”.

“Están armando un cóctel financiero explosivo porque hay una verdad fundamental que yo siempre repito: el principal problema de la Argentina no es económico, es financiero. No pasa por la economía física, real. Argentina no carece de recursos, de mano de obra o de posibilidades de producción. Lo que está frenando, ahogando y matando a la economía argentina es el capital financiero”, advirtió

Giuliano explicó que “según el proyecto de presupuesto que mandó Guzmán al Congreso este año, sin contar con los 20.000 millones que hay que pagarle al fondo le vencen al país 52.000 millones de dólares de capital. Pero el país no va a pagar 1 centavo de amortización de capital, piensa refinanciar hasta el último centavo. Además según el presupuesto 2022 que no fue aprobado todavía, pero que Guzmán dijo que iba a volver a mandarlo en marzo, está previsto que la deuda aumente este año otros 28.500 millones de dólares”.

“Dentro de este esquema, Argentina ya está en un estado de insolvencia, lo que le falta es blanquear esa insolvencia. Yo digo que el día que haya un gobierno que realmente pelee por los intereses nacionales, el primer paso tiene que ser el blanqueo de la insolvencia fiscal. La Argentina no tiene ni liquidez ni solvencia para poder afrontar esta deuda”, planteó el economista.

Y agregó que “la alternativa de un default existe. Es más, muchos países del mundo han estado y están en default. Es sabido que eso no es automático el fondo tiene un periodo escalonado de negociaciones penalidades que puede durar hasta dos años es mientras se define”.

“Pero Argentina adoptó una de las peores estrategias de negociación que es pagar mientras se negocia. En cualquier estado concursal público o privado cuando el deudor no puede pagar, suspende los pagos de capital e interrumpe el devengamiento de los intereses. Pero la Argentina ha hecho con los fondos buitres en el 2020 y ahora con el Fondo la misma política increíble: paga mientras negocia. Ya le hemos pagado unos 7000 millones y cuando llegue el 22 de marzo, que es la fecha prevista para el acuerdo con el FMI, la Argentina ya le va a haber pagado 10.000 millones de dólares cash al Fondo. Eso significa que el país llegaría un acuerdo después de haberle integrado en efectivo casi una cuarta parte de lo que el fondo desembolsó”, advirtió el economista.

Y aseguró que “la posibilidad de un default, no solamente existe sino que es necesaria. Pero no un default como repudio anticipado a la deuda, sino como un blanqueo de la insolvencia, que inmediatamente atrás dispara la auditoría de la deuda. Y ahí vamos a ver qué ocurre cuando se haga un auditoría que como corresponde con la deuda porque no podemos hacer un auditoría, si no estamos en default”.

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