Canal Abierto Radio | A pocos días de un nuevo 2 de Abril, ex combatientes de Malvinas movilizaron hacia la sede de la Corte Suprema en La Plata para exigir que sean juzgadas las causas de tortura de las que fueron víctimas por sus superiores durante la Guerra de 1982, en el contexto de dictadura militar.

“Fuimos a presentar un recurso de pronto despacho porque nuevamente llegó a la Corte Suprema de Justicia un caso de un militar que ha sido denunciado por violaciones a los Derechos Humanos. Esto se desprende de una causa iniciada en 2007 donde hay más de 100 militares denunciados y alrededor de 180 personas que han dado sus testimonios como víctimas y testigos, pero lamentablemente se nos niega el acceso a la Justicia y además se está tratando de imponer una impunidad biológica porque muchos de los denunciados han fallecido”, explicó Ernesto Alonso, secretario de Derechos Humanos de CECIM La Plata, en comunicación con Canal Abierto Radio.

También señaló: “Estamos hablando de hechos ocurridos en la guerra de 1982 en contexto de dictadura militar, donde además las FFAA llevaron el terrorismo de Estado a Malvinas”. A su vez Alonso lamentó que próximos a cumplirse “40 años de la Guerra de Malvinas, serán también 40 años de impunidad donde hay víctimas que reclaman justicia”.

El secretario de DDHH, hizo un recorrido por la causa: “Con la cantidad de pruebas y testimonios que tiene esta causa donde se agregaron en 2015 los archivos de Malvinas donde aparecen documentos oficiales de las FFAA que constatan estos hechos. Además, nos vamos a encontrar con un acta declaración firmada por un soldado muy valiente que denunció esos hechos a la vuelta de Malvinas, y lo ratificó en 2007 en la causa judicial”.

Asimismo, indicó que en dichos documentos que lograron desclasificar en 2015, encontraron “los mecanismos de amedrentamiento, órdenes de silenciamiento y ocultamiento, los sistemas burocráticos internos de las FFAA dando órdenes de que esto no tenía que trascender a la opinión pública y resolverse en instancia administrativa. Vemos todos los dispositivos armados que deja inteligencia militar, y que continúan hasta hoy, sobre cómo contar la guerra, qué hacer con los soldados, qué hacer con los familiares, cómo intervenir la opinión pública”.

Ernesto Alonso, explicó cronológicamente cómo estos grupos ya en democracia y con la guerra terminada, continuaron sus tareas de “inteligencia” con informes hechos sobre el CECIM, sus investigaciones y las actividades que desarrollaba. “Lamentablemente dentro de las estructuras de las FFAA continúa este silencio cómplice y estas políticas negacionistas”, denunció.

Y aseguró: “En todas las unidades militares que participaron en la Guerra de Malvinas, que estuvieron en la isla, hay hechos denunciados: fuerza aérea, ejército, marina. En Malvinas valía más la vida de una oveja que la de un soldado, nos mataban de hambre”.

Y detalló: “Hubo violencia sexual, hubo aplicación de picana eléctrica con los teléfonos de campaña, enterramientos, pozos de agua helada de castigo donde los soldados terminaban congelados y en muchos casos con amputaciones por gangrenas, hubo muertos de hambre por inanición. Todo esto está en la causa”.

Alonso, dio a conocer que la causa ya fue presentada en La Corte Interamericana de DDHH y próximamente en el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas. “Es una vergüenza que por nosotros haber cumplido una carga pública tengamos que recurrir a otras jurisdicciones porque la Justicia argentina está mirando para otro lado”, manifestó.

Y concluyó: “Esta Justicia está atravesada por sectores vinculados a la dictadura militar y sectores que quieren tapar esto, que son negacionistas. Parecería que por investigar esto estamos en contra del reclamo de soberanía de nuestro pueblo, pero es necesario decir que a las Malvinas no fue el ejército de San Martín, fueron las FFAA de Viola, Galtieri, Videla, y si revisás la cantidad de militares que han sido condenados por su participación en los centros clandestinos de tortura vas a encontrar que muchos estuvieron en Malvinas. No fueron hechos aislados, hubo una sistematicidad que comprueba el grado de perversión”.

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