Por Melissa Zenobi | En los años 30, Alberto Luis Galateo, el abuelo de Damián, jugó un mundial con la selección argentina y fue estrella de equipos de Santa Fe y Buenos Aires. Atrás del crack, se escondía un hombre que practicó la violencia doméstica contra su esposa e hijes. Damián comienza a conocer esta historia a sus 12 años, el día que falleció su abuela.

Así es como esta historia que Galateo dirige llega a la pantalla grande en formato de docuficción, y se estrena este viernes 22 en el marco del 23° BAFICI. La película fue seleccionada para la sección Familia, y tendrá tres funciones en salas y contará con la proyección gratuita y para el todo el país en la plataforma Vivamos cultura.

En diálogo con Canal Abierto, Damián Galateo reflexiona sobre el lugar del terror y de las monstruosidades en nuestras sociedades: “Las personas no son monstruos, y pienso en los grandes dictadores, que son personas. Sí hay un monstruo, que es hijo del sistema capitalista y patriarcal, y que nos interpela y nos obliga a confrontarnos y estar alejados unos de otros. Tienen que ver con una sociedad y un estado que nos vino a decir “cada casa es un mundo”, “no te metas”, y eso sí me parece monstruoso”.

¿Cómo te diste cuenta que dentro de tu propia historia familiar había una película?

-Cuando mi hermana en el velatorio de mi abuela me contó la historia de mi abuelo y de la familia de esa época, desde ese entonces, algo se me impuso.  No sé si era que iba a contar esa historia, pero sí que iba a investigar e indagar más. En esa época me costaba mucho que me cuenten, todavía. Con el tiempo fue creciendo hasta convertirse en esta película.

¿Te hiciste director de cine para contarla o fue al revés?

-Me gusta contar, tanto con la palabra como con el lenguaje cinematográfico, es algo que me agrada hacer. Me gusta la sensación de poder llevar al otro por determinados caminos. Un cuento que me llamó mucho la atención de chico fue “Casa tomada” de Cortázar, cuando lo leía en la cama marinera sentía que se iban cerrando las puertas, y me dio miedo. Ahí pensé “Ah, esto es lo que quiero lograr, que otro esté leyendo o mirando y sienta esa emoción corporal que me transmite el cuerpo”.

¿Por qué una docuficción? O mejor dicho ¿Por qué necesitaste ficcionalizar algunas partes?

-Si hubiese tenido el presupuesto, o la capacidad técnica, hubiese hecho una ficción, que es lo que más me gusta. Una ficción que recorra y recree los años 30, 40, 50 y 60. Pero cuando empecé a meterme en la docuficción vi cosas muy interesantes. No quería un híbrido, sino algo más extraño, un cocoliche, más una mezcla de todo, porque también a nivel de gustos soy muy variado. Entonces esta mezcla fue primero una necesidad de producción, aunque después fuimos encontrando cosas interesantes. Hay matices que se generan y están buenos: la ficción permite frenar un poco el dolor de la realidad, y al mismo tiempo la realidad permite darle a la ficción un mayor volumen y potencia.

¿Cómo impactó dentro de tu propia familia que te pongas a hablar de esto? Muchos hablan en el documental, pero ¿hubo resistencias? ¿Removió cosas?

-Mi familia está acostumbrada a trabajar en mis cortometrajes, hice ese ejercicio en varios cortometrajes. Pero en este caso, con Terror Familiar es diferente. No fue difícil la previa, pero sí pensar en el estreno, me gustaría que nadie se sienta mal, y traté de ser cuidadoso en ese sentido. De todos modos es diferente la familia original, de la familia de parte de mi tía con quienes no tengo tanta relación y no sé si querían tanto que cuente esto. A mi tío le había hecho tres entrevistas y me pidió no aparecer, entonces ahí reformulamos su participación. Yo no tengo la respuesta de si está bueno, o está mal, o lo que sea, sobre contar los secretos familiares. La peli también se plantea un poco esto, sobre callar o decir. Mi familia más antigua intentó silenciar toda la tragedia y el dolor, y la verdad es que después generaron nuevas familias y sin esa violencia. Para nuestras generaciones es más necesario contar, divulgar.

Al finalizar este trabajo, ¿lograste entender cómo convive el héroe estrella de futbol con el violento?

-Empecé a entender que las personas que se muestran más cordiales o amenas en el exterior, en el interior pueden ser todo lo contrario. Por ahí puede ser un sentido común, que es el peor de los sentidos. No sé si la peli me permitió entenderlo, pero sí me disparó muchas preguntas. Yo soy muy fanático tanto del futbol, como de todo lo que rodea al futbol. Entonces me sirvió para darme cuenta cómo es ese mundo. Creo que hay algo de doble personalidad que se pone en juego, el adentro y el afuera. El sonido de la apertura y cierre de puertas está muy alto porque necesitábamos mostrar que el adentro y el afuera son dos cosas distintas. Se me vienen esas dos caras, que es algo que la película busca y yo lo fui encontrando en el proceso de producción.

¿Los monstruos no existen? ¿Por qué?

-La bajada de la pelí por un lado tiene que ver un poco con el género terror, que tiene mucho trabajo hecho sobre los monstruos, y también Argentina tiene una tradición de cine de terror que afortunadamente está creciendo, con muy buenos directores, directoras y festivales como el Rojo Sangre. Pero si hay una convivencia continua respecto a quienes son los monstruos o los espíritus como algo que está por fuera de lo terrenal, y a mí lo que me da miedo es justamente la realidad: un padre golpeador, la violencia domestica, las violaciones, asesinatos. Eso me causa más miedo que Freddy o un tipo con un acha.

¿Quiénes son los monstruos en nuestras sociedades?

-Las personas no son monstruos, y pienso en los grandes dictadores, que son personas. Y podes ver a Pinochet acariciando a un perrito, pero por otro lado hizo cosas espantosas, entonces pienso en esa dualidad. Los monstruos tienen que ver con una sociedad y un estado que nos vino a decir “cada casa es un mundo”, “no te metas”, y eso sí me parece monstruoso. Porque yo me imagino a una familia que está viviendo violencias, y la dificultad de salir de esa situación si nadie puede intervenir. Si cada casa es un lugar cerrado, entonces no vivamos en sociedad. Y ahí si hay un monstruo hijo de un sistema capitalista y patriarcal, que nos interpela y nos obliga a confrontarnos y estar alejados unos de otros. Cuando algo es monstruoso y gigante, no podes matarlo. Cuando es un ser humano, sí se lo puede enfrentar.

Terror Familiar podrá verse el viernes 22 a las 20 en Cine Multiplex Lavalle 4; el Lunes 25 a las  19:45 en la Alianza Francesa, y el Viernes 29 a las 13:15 en el Cine Cosmos UBA. Además estará disponible en la plataforma Vivamos Cultura, gratis y para todo el país, por 48 horas a partir del viernes 22 de abril.

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