Redacción Canal Abierto | Con 155 votos a favor, 56 en contra y 19 abstenciones, este jueves la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que establece el marco regulatorio de la cadena de producción, industrialización y comercialización de la planta de cannabis, sus semillas y sus productos derivados para uso industrial y medicinal.

La iniciativa avanzó gracias al impulso del oficialismo luego de la reglamentación de la ley 27.350 de Investigación Médica y Científica del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados que amplía el acceso para quienes necesitaran tratamientos con el célebre botánico.

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En su articulado, el proyecto promueve mecanismos de autorizaciones para los productores y comercializadores, y estrategias de seguridad, fiscalización y trazabilidad en la cadena. En el caso del cáñamo industrial, apunta a legalizar los eslabones productivos, los de comercialización y sus subproductos.

“Es una de las industrias emergentes más importantes del mundo y abre una agenda de producción, inversión y desarrollo regional que promete generar muchos puestos de trabajo y exportaciones”, aseguró en aquel entonces Pablo Fazio, el presidente de la Cámara Argentina del Cannabis (ArgenCann).

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Los principales efectos que tiene el cannabis en el organismo son antiinflamatorio, analgésico, neuroprotector, anticonvulsivante, relajante muscular, estimulante de la formación y crecimiento óseo; además, puede funcionar como anti-náusea, antiespasmódico intestinal, estimulante o inhibidor del apetito, ansiolítico, antipsicótico, facilitador del sueño, inmunomodulador, antioxidante, preventivo de la recaída y del síndrome de abstinencia en dependencias químicas. En función de dichos efectos, esta sustancia -cuyas presentaciones son aceite terapéutico con extracto de cannabis, cremas de uso tópico y aceites tópicos para masajes- se puede utilizar para tratar grupos diversos de enfermedades. Dentro de las patologías neurológicas, las más frecuentemente tratadas de esta forma son la epilepsia y muchos trastornos neurodegenerativos, como el Alzheimer, el Parkinson, la esclerosis múltiple, la Corea de Huntington, la esclerosis lateral amiotrófica, el síndrome de Tourette y el autismo.

“Esto es sólo un puntapié, se abre una nueva etapa con grandes desafíos”, afirmó Fazio a Canal Abierto a pocas horas de sancionada la norma. “Esta ley viene a complementar la 27.350 con la industrialización de esos productos, pero también del uso de cannabinoides en alimentos, bebidas, productos veterinarios, suplementos dietarios e infinidad de otras industrias como la del papel, la textil y la construcción. De todos modos, la clave ahora es pensar cómo lograr encadenamientos productivos en territorio argentino y no sólo la producción primaria (de flor seca o biomasa de caña): esta es una industria que va a resultar útil de la mano de la innovación y la agregación de valor”.

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Sobre los desafíos que encara el sector, el titular de ArgenCann detalló: “Hay que seguir de cerca la reglamentación de la ley para que esta respete el espíritu de lo sancionado, y que sean las pymes, los emprendedores y las cooperativas los sujetos protagonistas de esta industria. Es fundamental evitar cualquier concentración del mercado, sea de empresas vinculadas al poder político o de otros sectores concentrados de la economía. No nos ha ido bien con ese modelo de concentración y monopolios, y ahora que se inaugura una nueva industria en Argentina estaría bueno pensarlo de otra manera desde sus inicios”.

La del 5 de mayo fue la primera sesión de Diputados desde el pasado 10 de marzo, día en que la Cámara debatió el acuerdo entre el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además de la norma cannábica, los legisladores abordaron otros proyectos como la iniciativa que da incentivos para la construcción a través de un blanqueo de capitales y el proyecto de ley de VIH que propone un abordaje integral desde la salud colectiva. Si bien logró llevar su proyecto a comisión, Juntos por el Cambio no logró tratar sobre tablas ninguno de los proyectos para votar con una Boleta Única Papel.

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