Hoy se lo ve raro, como distraído en la cancha, ¿no le parece a usted, comentarista? Y sí, dicen que tiene unos problemas personales. Disculpe, pero la vida privada de él es una cosa y este bajón futbolístico en el primer tiempo indica otra cosa. ¿Será verdad lo de la venta a un gran equipo de Europa? Además, no me puede negar que esa denuncia fue muy extraña, justo, justo, antes del partido con Racing. ¡Todo ciudadano hasta que la justicia demuestre lo contrario, mierda! La chica esa era su novia, ¿no es inocente? Vamos, ¡nadie viola a su novia, no jodamos, che! Y no entiendo por qué la hinchada de Tigre, en la final, en Córdoba, lo silbaba y lo puteaba cada vez que agarraba la pelota. Siempre hacen eso con los cracks. Los quieren desmoralizar. ¿Por qué esa manía de manchar la reputación de una persona antes de que la justicia saque su veredicto?

Ya lo dijo el Pelado Cordera: “Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, y necesitan para tener sexo ser violadas porque lo necesitan y psicológicamente lo necesitan porque tienen culpa y porque no quieren tener sexo libremente”. Y, a su modo, lo explicó Baby Etchecopar hace un tiempo: “El problema es la provocación. Porque no es casual que de golpe aparecen tantos violadores. Antes, ninguna nena salía mostrando el culo”.

Yo no comprendo por qué tanta saña. Desde que llegó al club sólo nos dio satisfacciones, nunca faltó a un entrenamiento. Me importa un carajo lo que haga en su casa.

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