Redacción Canal Abierto | Con la reciente partida de Hebe Pastor de Bonafini empezó a asomarse un horizonte del que ella misma había hablado en infinidad de ocasiones, y por el cual trabajó incesantemente durante los últimos años: El de las Madres sin Madres. Sin embargo, un puñado de compañeras de ruta seguirá por ahora sosteniendo los reclamos históricos y el profuso legado de la presidenta de la Asociación. Cinco de esas siete Madres estuvieron en la Plaza de Mayo el jueves pasado, durante el último adiós a la máxima referenta de la organización que supo reconvertir la lucha por los cuerpos de sus familiares en la lucha por la realización de los sueños de los desaparecidos.

Apoyadas en el rechazo a la reparación económica por los hijos y en la socialización de la maternidad, y empeñadas en continuar la batalla contra las miserias del sistema dominante, estas son las mujeres que acompañaron a Hebe en los últimos tiempos y las que llevarán su nombre como emblema.

El encargado de conducir la inolvidable marcha N° 2328 de Las Madres fue Demetrio Iramain, una de las personas más cercanas a Hebe en las últimas décadas, y compañero en La Salmona, el programa que juntos hacían en la AM 530 Somos Radio. “Es el jueves que nunca imaginé”, dijo, antes de presentar a las oradoras.

“Si las Madres pudieron volver a esta plaza el 10 de diciembre de 1977, cuando entre el 8 y el 10 secuestraron a las tres Madres Esther Ballestrino de Careaga, María Eugenia Ponce de Bianco y Azucena Villaflor de Devicenti, y Hebe fue la encargada de buscarlas a una por una para que vuelvan, si ellas pudieron, nosotros tenemos que poder, por Hebe, por todas las que no están y por las que están. Nos toca estar a la altura de ese ejemplo de lucha”, sintetizó Iramain.

La primera en hablar fue Visitación Folgueiras de Loyola, de 98 años, madre de Roberto Mario Loyola, que tenía 22 años cuando fue secuestrado junto a su compañera Dominga “Sandi” Maizano, de 21 años, el 21 de diciembre de 1976 en su casa de Loma Hermosa, donde vivían con su pequeño hijo.

“Yo la tengo en vida y voy a seguir con todos sus consejos, todos sus pensamientos, vamos a seguir su lucha”, dijo “Visi” sobre Hebe.

Luego tomó el micrófono Josefa Galla “Pina” de Fiore, italiana, madre de Vicente Fiore, secuestrado el 23 de septiembre de 1977 en Quilmes por su militancia en el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina (SMATA) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), en la fábrica de Peugeot de Florencio Varela.

“Hebe nos va a iluminar para ver cómo tenemos que seguir”, clamó.

Demetrio Iramaín leyó un texto enviado por María Assof de Domínguez, la presidenta de la filial Mendoza. Su hijo Walter Hernán Domínguez fue secuestrado junto a su esposa, Gladys Cristina Castro, embarazada de 6 meses, en diciembre de 1977 en la ciudad de Godoy Cruz. Militaban en el Partido Comunista Marxista Leninista.

“La lucha en la que nos has sabido conducir es inmensa”, escribió.

La historia de Irene Molinari de Chueque, de Mar del Plata, es diferente a la de las otras Madres. No tiene hijos desaparecidos, sino que es esposa de uno. El 27 de junio de 1978 fue secuestrada junto a su compañero, Marcos Daniel Chueque, con quien militaba en Vanguardia Comunista. Los llevaron a la Base Naval y los torturaron. Ella logró recuperar la libertad.

“Nos enseñaba a pensar en el otro, que la política no es un camino para conseguir un cargo”, subrayó sobre el escenario.

Además de Irene, hay otra Madre de la Asociación en la ciudad de Mar del Plata.

Más tarde fue el turno de Sara Mrad, de Tucumán, hermana Ana María Mrad, “La Turca”, secuestrada y desaparecida el 21 de noviembre de 1975 en San Miguel a sus 27 años. Era docente de Filosofía y militaba en Montoneros junto a su compañero, el maestro tucumano Pedro Antonio Medina, también desaparecido. En su búsqueda, Sara se acercó a la Asociación, y nunca más se alejó.

El jueves, acentuó: “No es fácil hablar en esta plaza, porque tenemos nuestros cuerpos apretados en ese abrazo, para abrazar a Hebe, a Kika, que decidió ser Hebe, la de la ternura contundente, para ser la voz de los sin voz, de nuestros hijas y nuestros hijos, pero también de los que viven en los bordes de una sociedad injusta”.

Por último habló Carmen Arias Álvarez, que se incorporó a la Asociación en 2017. Tampoco tiene hijos víctimas del terrorismo de Estado, sino que es hermana de Ángel Arias Álvarez, español, militante del PRT-ERP, de Lanús, secuestrado el 17 de mayo de 1977 a sus 24 años.

“Hebe, yo se que estas acá, quiero agradecerte que me hayas permitido estar con ustedes como una Madre más. Recuerdo las conversaciones, los consejos que me diste y todo lo que en enseñaste, ojala pueda honrarte y cumplir con todas las cosas que hablamos”, señaló Carmen.

En los tres casos, Irene, Sara y Carmen portan el pañuelo por decisión de la Comisión Directiva de las Madres. En el caso de Irene y de Sara, desde hace muchísimos años.

“Hebe deja el futuro de la Asociación en los proyectos que ya están en marcha hace años: la Universidad, el ECuNHi, la Radio, la Casa con su archivo. Todo para ser desarrollado y multiplicado a partir de ahora, y siempre tratando de que en su desarrollo todos esos proyectos continúen honrando la lucha de las Madres, sus posicionamiento históricos, su ideología tan particular, sus diferencias con los organismos de derechos humanos”, resalta Demetrio Iramain, consultado para esta nota, sobre el legado de la mujer que ya es parte de la plaza del pueblo, para siempre.

Texto: Leo Vázquez
Video: Pablo Martínez Levy
Foto: Prensa Madres

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