Redacción Canal Abierto | El 4 de febrero de 2019, Luis Alberto Villa (41) se acercó a la comisaría de su barrio, al sur de La Plata, para denunciar que había encontrado sin vida a su pareja, María Luján Alva (44), colgada de una viga en el comedor de su casa.

Sin embargo, los peritajes rápidamente indicaron que se trataba de un montaje: la autopsia arrojó que el estrangulamiento y el surco que había dejado la soga que rodeaba el cuello de Luján no se correspondían con las de un cuerpo suspendido. También encontró que su cara presentaba golpes, compatibles con los que deja un puño.

Cuatro años después, este martes 28 comenzó en La Plata el juicio oral y público, con una gran convocatoria que se hizo presente frente al Tribunal en lo Criminal Nº 3 de La Plata para pedir, junto a la familia de Luján, que se incluya el “femicidio” como parte de la imputación a Villa y se instruya la prisión perpetua.

“Exigimos la pena máxima porque la causa está caratulada como ‘homicidio agravado por el vínculo’ pero no como femicidio. Queremos que sea también un femicidio porque él la mató, y quiso presentar todo como un suicidio. Hay pruebas contundentes de la autopsia que revelan que no fue un suicidio y lo comprometen”, explicó Gladis Alva, hermana de Luján.

 

Juicio por jurados

Alva y Villa vivían en el barrio de Villa Elvira, al sur de la ciudad de La Plata. Luján era docente y conoció a Villa a través de las redes sociales. Fueron pareja por aproximadamente tres años y, durante ese tiempo, la conducta de “Luki”, como le decían, cambió.

“Mi hermana sufría de violencia de género con hostigamiento, celos, persecución, pero nosotros nos fuimos enterando después —relata Gladis, en diálogo con Canal Abierto—. Hace cuatro años estos casos no eran tan visibles y no estábamos tan alertas, pero nos empezamos a dar cuenta de que dejaba de ver amigas, de venir a mi casa, de hacer llamadas como hacía habitualmente. Dejamos de vacacionar juntas, de salir a paseos habituales que hacíamos porque él no la dejaba. Pero no sabíamos que podía llegar a pasar esto”.

El juicio a Villa, que está detenido desde 2019, será por jurados y se llevará adelante hasta el viernes 31, cuando esperan que se dicte el veredicto.

“Estos doce jurados se tienen que poner de acuerdo para que se busque la pena máxima porque de la votación de ellos va a depender también la condena que le otorguen, por eso nuestro miedo”, explica Gladis.

Por eso, y con la intención de propiciar una condena justa, la convocatoria frente a los Tribunales será todos los días hasta el viernes inclusive.

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