Por Leo Vázquez | En Europa, a mediados de los años ochenta, Amnistía Internacional impulsó un proyecto editorial singular para exigir información sobre el paradero del guionista argentino Héctor Germán Oesterheld, secuestrado durante la última dictadura. El resultado fue Pétition!, un álbum colectivo que combinó historieta, textos de denuncia y una petición para firmar, concebido como parte de una campaña internacional por los desaparecidos.
El libro fue impreso a fines de 1985 y registrado como publicación de 1986 en Bélgica francófona, con una tirada limitada de 5.950 ejemplares. Más que una antología, se trató de una intervención política y cultural que buscó visibilizar el caso de Oesterheld como símbolo de una práctica sistemática: la desaparición forzada.
Héctor Oesterheld, uno de los guionistas más influyentes de la historieta argentina y latinoamericana y autor, entre otras obras, de El Eternauta, fue privado ilegítimamente de la libertad el 27 de abril de 1977, probablemente en La Plata. Estuvo cautivo en centros clandestinos de detención, al menos en Campo de Mayo y El Vesubio, donde fue sometido a tormentos. Se tuvo por acreditado que fue asesinado durante su cautiverio y que el destino de sus restos fue ocultado.
Ese marco —secuestro, centros clandestinos y desaparición forzada— es el que el libro busca poner en primer plano. El nombre de Oesterheld funciona como puerta de entrada para hablar de una maquinaria represiva que afectó a miles de personas, resumida en la consigna que atraviesa la publicación: “y tantos otros”.
El proyecto editorial comenzó a gestarse en 1981 y se desarrolló durante 1982, pero su realización se demoró más de dos años por la complejidad del trabajo. La iniciativa reunió a reconocidos autores de la historieta franco-belga, entre ellos William Vance, Mitacq, Tome & Janry y Bob de Moor, histórico colaborador de Hergé, quienes participaron en la publicación impulsada por Amnistía Internacional en Bélgica.
Desde el inicio, el libro plantea una discusión sobre el papel del arte frente a la violencia política. En uno de sus textos editoriales afirma que no busca perjudicar al gobierno argentino de entonces, sino volver sobre el pasado para que no se repita. También reconoce límites en la reconstrucción de los hechos y declara haber privilegiado lo verosímil por sobre la exactitud documental.
La obra cuestiona la idea de que la historieta deba ser inofensiva y evitar la política, y utiliza referencias a personajes del mainstream europeo para denunciar la indiferencia frente a las violaciones a los derechos humanos. Además de denunciar a la dictadura argentina, el libro interpela la pasividad del público europeo y el consumo de cultura sin conflicto.

El relato pone un foco especial en la familia de Oesterheld, en la búsqueda de su esposa Elsa y en el destino de sus hijas, construyendo una dimensión emocional que conecta la historia personal con la denuncia internacional. La publicación no se limita a informar: incluye una petición para firmar y devolver, con la expectativa de que la presión pública obligue a las autoridades a dar respuestas.
Con el paso del tiempo, Pétition! se convirtió en un objeto difícil de conseguir y de circulación fragmentaria. Su recuperación y traducción permiten volver a leerlo como un documento cultural excepcional: una campaña gráfica internacional concebida como herramienta política en defensa de los derechos humanos.
La reaparición del libro coincide con un renovado interés por la figura de Oesterheld y por su obra, reactivado en los últimos años por producciones culturales, debates públicos y efemérides. En 2026, a 50 años del inicio de la última dictadura cívico-militar argentina, un aniversario que vuelve inevitable la reflexión sobre la magnitud del terrorismo de Estado.
En ese contexto, Pétition! reaparece no sólo como pieza histórica, sino como testimonio de la solidaridad internacional frente a las desapariciones forzadas y como recordatorio de la necesidad de sostener una memoria activa.

